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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, insiste en responsabilizar a su homólogo en la Moncloa, Pedro Sánchez, de las situaciones de tensión que en los últimos días se han vivido entre manifestantes por la educación pública y los manifestantes que reclaman mejoras en este sector.
La lideresa regional ha llegado a establecer durante la semana una relación entre las cargas policiales hacia alumnos y profesores o de la acampada de la Puerta del Sol por al derecho a la vivienda con las imágenes que llegan de otras ciudades europeas como París o Milán y que muestran calles incendiadas, vehículos y escaparates rotos, etc.
Manteniendo esta senda, la baronesa del PP ha acusado al responsable del Ejecutivo precisamente de “quemar las calles” y ha vaticinado poco menos que un futuro similar al de estos lugares para España y Madrid si el secretario general de los socialistas revalida el cargo tras el 29 de noviembre.
Finales de junio
A pesar de la insistencia de la representante primera de la Puerta del Sol, lo cierto es que la huelga educativa estaba planificada desde mucho antes de que Sánchez anunciara que a finales del mes que viene los españoles podrán acudir a las urnas para escoger a sus representantes.
ElPlural.com, como otros medios de comunicación, ha venido informando de la posibilidad de un parón desde hace meses, y Comisiones Obreras (CCOO), uno de los sindicatos mayoritarios convocantes detrás de la acción educativa recuerda en declaraciones a este periódico que la huelga que empezó el pasado 14 de octubre no surge de la noche a la mañana y que las protestas se habrían producido igualmente con convocatoria electoral o no.
Desde el agente social rememoran que “la convocatoria de huelga fue anterior a la electoral”. “Pero no por un par de días, sino que se votó alrededor del 25 de junio por una asamblea general de trabajadores en el Marcelino Camacho”, destaca, relatando que allí se dieron cita “cientos de trabajadores y profesores y profesoras de distintos puntos de la Comunidad de Madrid”.
En aquellas fechas, concretamente, se secundaron “tanto la tabla reivindicativa, como el formato del parón y el día de este”. “Salieron diferentes opciones y ganó por mayoría el 14 de octubre”, refrenda. La fuente que habla desde el sindicato defiende la “convicción” del personal docente acerca del parón y las reivindicaciones - bajada de ratios, subida salarial, disminución de trabas burocráticas, etc - desde antes de la época estival. Con ello, concluye: “Decir que esto tiene algún tipo de sentido electoralista es una manera que tiene Isabel Díaz Ayuso de intentar salir adelante con una situación que le está sobrepasando”.
“No hay normalidad en este primer trimestre, somos muchos y muchas profesoras en la calle y creemos que simplemente intenta equiparar las demandas justas del profesorado con un partido para escapar a su gestión”, define la persona que se encuentra al otro lado del teléfono. Así, CCOO considera que la reacción de la presidenta madrileña persigue únicamente “desviar la atención de las reivindicaciones, que son lo realmente importante, para que se hable de un teatro electoral que a la docencia nos interesa más bien poco”.
A la docencia nos importa más bien poco el teatro electoral
Con esta premisa, la comunidad educativa deja claro que “lo único que quieren es que la situación de la educación pública cambie”. De hecho, a su juicio, el Gobierno de España “tampoco ha hecho los deberes”, con lo que ni siquiera es una protesta únicamente contra la administración Sol, aunque sí mayoritariamente con ella debido a la gestión de sus competencias y ante las evasivas de la consejera de Educación, Mercedes Zarzalejo, que renuncia a sentarse a negociar y criminaliza a los manifestantes, lo mismo que la propia Ayuso.
El agente social subraya que la región capital es “la que más segrega en toda Europa en la enseñanza y la comunidad autónoma que menos dinero invierte por estudiante, a pesar de tratarse del territorio más rico del país”. “A Ayuso le interesa dar una imagen de que estamos instrumentalizados por el Gobierno central, cuando no ha tenido nada que ver con una decisión legítima de los trabajadores para tratar de apartar la mirada de algo que es un clamor”, refrendan los protestantes.
La presidenta de la Comunidad de Madrid acusaba esta semana a Sánchez de querer “quemar las calles” en relación con las protestas estudiantiles y de profesores que se han encontrado al menos con dos cargas policiales noticiables, una de ellas la semana pasada en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), y otra a las puertas de un acto en el que participaba Ayuso en el Palacio de Santoña. "Qué vergüenza de Gobierno, que siempre culpa de todo a la Policía. Que cuenten cómo la Delegación permitió a los manifestantes desplazarse desde donde tenía autorizada la concentración. Claro que habrá paz en las calles de Madrid: a partir del 29N", manifestaba en uno de sus tuits que da buena cuenta de la idea que Ayuso ha mantenido a lo largo de la semana.




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