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El alcance de las protestas, disturbios y tensiones sociales en París y otros puntos clave de la geografía francesa ha dado la vuelta el mundo. Lo que despertó las protestas de estudiantes por las condiciones académicas y educativas que atraviesan, en cuestión de días la situación se ha extrapolado al conjunto del país con imágenes que están sugiriendo un antes y un después a nivel sistémico y político.
Como medida de contención a la escalada de tensiones, el Gobierno francés de Sebastién Lecornu ha anunciado este lunes inminentes toques de queda nocturnos en París y Lille, además de otras comunidades del norte del país, en aras de evitar que se repita la ola de protestas que estalló este pasado fin de semana.
De acuerdo con la cadena nacional BFM TV, desde las 22:00 horas de este lunes hasta las 06:00 horas del martes estará vigente el toque de queda nocturno, especialmente en la Plaza de la República y el histórico barrio de Les Halles en la capital francesa, principales escenarios de los disturbios y protestas de las últimas 48 horas.
Asimismo, en Lille, el toque de queda también concierne a los menores de edad residentes en las localidades de Douai, Wattignies y Denain, desde las 20.00 de esta tarde-noche a las 06.00 del martes “con el consenso de los alcaldes afectados”. En lo que concierne a Niza, en el sur del país galo, la restricción de salida entrará en vigor a las 21:00 horas de esta noche del lunes y hasta las seis de la madrugada del día posterior, también incluyéndose los menores de 18 años.
Siguiendo las palabras del primer ministro francés en la mañana de este lunes, habló abiertamente de imponer estas restricciones y pactarlo con los alcaldes que así lo solicitara, aunque sí se mostró más cauto a la hora de apostar por otra opción más radical, abriendo la puerta a valorar así un estado de emergencia. Sin embargo, Lecornou ha optado finalmente por “toques de queda puntuales y muy localizados”.
Los disturbios empañan la gestión política y abren el camino a más protestas
El escenario actual que han dejado las últimas imágenes que llegan desde Francia plantea dos variantes: la política, centrada en la gestión de los disturbios y en evitar males mayores; y la social, cuya organización parte de seguir movilizándose y mantener la protesta.
De esta manera, por un lado, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha rechazado la dimisión del ministro del Interior, Laurent Nuñez, aunque sí le ha reclamado desplegar “lo antes posible nuevas modalidades de actuación” contra los autores de las protestas. En defensa de esta postura, el Elíseo ha precisado que se precisa “un mando continuo de las fuerzas del orden en el contexto actual”, según ha informado Le Monde. Al tiempo, el dirigente principal de la República francesa culpó a grupos de la "extrema izquierda" de alentar y provocar los disturbios, avanzando que estos actos se atendrán a próximas consecuencias.
Ceux qui ont cherché à faire tomber la République auront à en répondre. https://t.co/qtqKUIXPpu
— Emmanuel Macron (@EmmanuelMacron) October 18, 2026
El titular del Interior francés ha precisado por su parte que contaban con previsiones del volumen de movilización, pero la cifra final fue mayor, de 550.000 personas, cuando las autoridades esperaban “algo más de 200.000 participantes”. Motivo por el cual, el dispositivo de seguridad policial quedó rápidamente sobrepasado “en ciertos lugares, tanto de manifestantes que formaban parte de las marchas habituales como de alborotadores, saqueadores y militantes de extrema izquierda”; un escenario que declinó en la situación que posteriormente aconteció.
Según datos del Elíseo, las protestas a lo largo y ancho de Francia por el deterioro de la educación pública, a la que se ha sumado el elevado coste de la vida y la brutalidad policial de los últimos días, el sábado se cobró con un resultado de 2.400 detenidos y más de 500 agentes heridos.
Por el lado contrario, la organización de las protestas, que corre a cargo del colectivo de los ‘chalecos amarillos’, ha avanzado que seguirán adelante con una nueva jornada de movilización masiva justo una semana después: el sábado 24 de octubre, en la que exigirán la dimisión de Macron. “Habla de ira y vergüenza. Compartimos ese sentimiento: rabia por pagar precios cada vez más altos por la gasolina, alimentos y el alquiler”.
Los organizadores han publicado en su comunicado un mapa de las movilizaciones, augurando 84 movilizaciones en otras ciudades del país, además de ocho concentraciones puntuales en rotondas y plazas públicas: “El pueblo francés merece ser finalmente tomado en cuenta, escuchado y atendido”, han reivindicado.




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