Una de las instituciones culturales más reconocidas de la capital, el Círculo de Bellas Artes (CBA), se sitúa en el punto de mira del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso ante un recorte de financiación que ha puesto contra las cuerdas su calendario de actividades para este año. Un hecho que no sólo ha declinado en la reacción de los partidos de la oposición en la Comunidad de Madrid, sino que ha traspasado fronteras llegando a oídos de Europa.

A pocos días de finalizar el 2025, el CBA envió a la Consejería de Cultura, encabezada por Mariano de Paco, una carta en la que desglosaron el calendario de actividades para la conmemoración de sus 100 años, su coste y la parte de financiación que abonaría la Puerta del Sol. Las respuestas recibidas fueron todas en la misma línea, emplazando a “estudiar” la cuestión situando el acento en “propuestas idóneas para la programación”.

Sobre ello, se ha de tener en cuenta que la financiación del Ejecutivo de Ayuso era en los últimos siete años de 250.000 euros anuales, aunque en 2025 sufrió un notable descenso hasta los 100.000 euros y tan sólo financiando actividades concretas. Así, llegado este 2026, la ayuda pública se ha limitado, por el momento, a los 12.500 euros destinados a la lectura de El Quijote.

Bajo este telón de fondo, fue este lunes cuando, al conocerse la reducción en la cuantía hacia la institución cultural madrileña, la European Alliance of Academies (Alianza Europea de Academias, por sus siglas en inglés), la cual aúna a una gran variedad de instituciones en la zona euro, emitió un comunicado abundando en el “drástico recorte de financiación” por parte del Ejecutivo de Ayuso.

Los 72 miembros de esta organización internacional suscribieron en el manifiesto su “solidaridad” con la institución cultural madrileña, solicitando al Gobierno de Ayuso que “reconsidere su decisión” y exigiendo una “financiación adecuada para uno de los centros culturales más prestigiosos de España y de Europa”.

“Reconsiderar el recorte sería la mejor manera de contrarrestar cualquier sospecha pública de que existan razones ideológicas tras este drástico recorte, y de afirmar que la libertad artística en la Comunidad de Madrid no se encuentra actualmente amenazada”, ahondaron desde European Alliance of Academies. A su vez, instaron a restablecer la cordialidad entre las partes de manera “abierta y constructiva” en aras de sostener “un servicio cultural que fomente una sociedad plural, moderna y críticamente comprometida”.

Cabe recordar que el Círculo de Bellas Artes de Madrid es una organización privada sin ánimo de lucro nacida en 1880, de consorcio público-privado desde 1983 y en la que interviene la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Madrid y el Ministerio de Cultura, además de otras organizaciones privadas. Para este 2026, el Círculo cuenta con un presupuesto de siete millones de euros, de los que sólo el 7% viene del sector público, mientras que el resto se deriva de entradas, alquiler de espacios, patrocinadores y múltiples proyectos.

Giro de relaciones entre Sol y el Círculo

Según plantea el departamento de Cultura del Gobierno de Ayuso, la financiación a actividades culturales parte del “interés del proyecto para el desarrollo de la política cultural” de la región y, a partir de ello, se elaboran los presupuestos, rompiendo los moldes así de la asignación fija a entidades culturales. Una nueva manera de colaboración que fue comunicada el pasado 9 de diciembre en una reunión del Patronato, cuando el director general de Cultura de la comunidad, Manuel Lagos, trasladó que el desarrollo de actividades en el CBA “quizás no haya casado con el interés institucional”, según recogió ésta semana El País.

Bajo esta premisa, a finales de 2025 se materializó este cambio de paradigma en clave de financiación y con el objetivo situado en proyectos concretos, ahondando De Paco que el Ejecutivo de Sol participará “en lo que cuadre”. Al tiempo, desechó las críticas de que el centro esté al borde del cierre por esta decisión, tachándolo de “ridículo”.

El 19 de diciembre, el consejero le envió una carta al presidente del CBA, Juan Miguel Herández de León, mostrando su intención de “recuperar la colaboración leal” entre ambas instituciones; tres días más tarde, la respuesta emplaza a que pronto Cultura recibiría el calendario de programación de 2026, quedándose esta comunicación en este punto, según describe el citado medio.

La oposición a Ayuso denuncia “censura presupuestaria”

Ante tal escenario, los principales partidos de la oposición al mandato de Ayuso han cargado contra este recorte de financiación. Por un lado, desde Más Madrid, lo leen como “algo mucho más profundo que un ajuste presupuestario: un choque de modelos culturales”. En palabras de la diputada portavoz de Cultura en la Asamblea de Madrid, Marisa Escalante, en declaraciones a ElPlural.com, Más Madrid entiende que se trata de un intento más de “demostrar que solo financia una cultura dócil, de escaparate, alineada ideológicamente, mientras castiga a las instituciones que fomentan el pensamiento crítico, la creación contemporánea y el acceso ciudadano”.

En los mismos términos, Escalante lamenta que la región es la que “menos invierte en cultura por habitante” en comparación con el resto de España, algo que no sucede cuando se trata de “promocionar la tauromaquia o eventos afines a su agenda”. Con respecto al comunicado de las academias europeas en defensa del CBA, la diputada de Más Madrid agrega que es símbolo del “aislamiento cultural al que Ayuso está llevando a Madrid”, avanzando así que su formación presentará una enmienda para “revertir estos recortes”.

“Lo contrario es usar el dinero público como herramienta de castigo político: premiar toros y propaganda, y recortar pensamiento crítico. Y eso no es libertad cultural, es censura presupuestaria”, ahonda Escalante en este periódico.

A su vez, desde el PSOE-M, apuntan en la misma dirección a que se trata de un cambio de modelo que muestra “más la deriva de censura en la que está instalada la Comunidad de Madrid”: “Ayuso utiliza la financiación como una forma de castigar o de premiar a instituciones afines. Por eso, recorta la financiación de instituciones culturales que tienen un compromiso social”, aseguran en conversaciones con este medio, señalando como ejemplo la condena al genocidio en Gaza o el altavoz que han dado a las víctimas de las residencias de mayores durante la pandemia.

Desde el plano nacional, cabe no olvidar la postura del Ministerio de Ernest Urtasun quien, al conocer este recorte, y tras la reunión con el Patronato a principios del pasado diciembre, anunció un aumento de 300.000 euros anuales, 50.000 euros más que el ejercicio anterior. El titular de Cultura consideró que la decisión del Gobierno de Ayuso se traduce en un “intento injustificado de condicionar la programación”, tachándolo de “asfixia económica”.

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