Los dos golpes atestados por el Tribunal Constitucional (TC) a la Comunidad de Madrid en materia de censura parlamentaria contiene tras de sí la realidad a la que se enfrenta la oposición y, en realidad, cualquiera que intente obtener información de la región, capitaneada por Isabel Díaz Ayuso y la mayoría absoluta del PP.
“Solo aplica la democracia cuando la conviene (…)”, indica en declaraciones a ElPlural.com Lorena Morales, portavoz de Políticas Sociales del PSOE de Madrid (PSOE-M), apelando a las veces que la lideresa regional ha dicho que algunas acciones de Pedro Sánchez son propias de una “dictadura” y lamentando que la administradora primera de Sol “torpedea su función fiscalizadora”.
La diputada explica a este periódico el “quebradero de cabeza” que implica obtener datos de cualquier tipo en la región. El proceso es arduo: primero, intentas accedes a la Mesa de la Asamblea, sobre la que manda el expresidente de Educación, Enrique Ossorio; y si no pasas el filtro, apelas a Transparencia.
Si sonríe la suerte y la Mesa acepta la petición, es bastante probable que no la resuelva. “Hablamos, probablemente, de cientos de preguntas vetadas en el último año”, subraya Morales preguntada directamente por cifras, algo que es imposible saber a vuelapluma. Pero si el organismo de Ossorio hace caso omiso, siempre se puede pedir un recurso de amparo.
Esta última solución, en última instancia tampoco garantiza nada: “Se pide cuando la Mesa ha agotado el plazo establecido por el reglamento para contestar, pero a veces tardan hasta cuatro meses en hacer caso, y cuando por fin recibes respuesta, dicen que no pueden darte la información por la manera en la que está formulada la pregunta”. “Es lo que me está pasando con todo lo relativo a los cribados de cáncer”, complementa una de las personas que más insiste al Partido Popular sobre este asunto.
A más a más, expone que “solo se pueden preguntar a partir de julio de 2023”; de la legislatura vigente, algo que limita mucho la investigación, porque hay temas para los que se necesita un contexto más amplio.
Dos golpes en tres días
En la última semana, el TC ha dado la razón al PSOE y Más Madrid sobre el constante bloqueo del Parlamento de Madrid a la izquierda.
Por orden, el lunes el organismo jurídico tumbaba el veto de la mayoría absoluta conservadora a que una diputada socialista preguntara sobre las amenazas de Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de la presidenta, a periodistas tras destapar el caso del novio de Ayuso.
Dos días más tarde, el tribunal ampara a Más Madrid respecto de la inadmisión de una decena de iniciativas que persiguen reprobar al alto cargo o investigar el modelo sanitario de la Consejería de Sanidad.
El Constitucional deberá decidir también la legalidad de la ley que aprobó el PP de Madrid en 2023 para controlar la Cámara de Cuentas, el Consejo de Transparencia y la televisión pública, Telemadrid.
"Le hemos doblado el brazo"
Al conocer las decisiones del Constitucional, Manuela Bergerot, portavoz de Más Madrid, celebró un paso que considera trascendental para que los ‘populares’ “dejen de utilizar su mayoría parlamentaria para blindar a los suyos en la impunidad”.
La formación progresista contempla que “vamos a acudir a la justicia las veces que haga falta para recordarle a Ayuso que la Asamblea no es un cortijo”. “Esta sentencia tiene que servir para que la Asamblea recupere su poder de fiscalizar, y la oposición pueda ejercer sus derechos políticos”, destaca; porque “las instituciones madrileñas están para proteger a los madrileños y no para proteger a Ayuso”.
A principios de semana, Mar Espinar (PSOE-M) se pronunciaba en una línea similar: “Ayuso ha querido poner la mordaza a los socialistas y a los madrileños (…) Le hemos doblado el brazo. Gana la democracia”.
Además de Ossorio, Ana Millán, imputada y número 3 de Ayuso, es quien ejerce de vicepresidenta del Parlamento y tiene otro puesto clave en el PP madrileño. En términos estrictamente jurídicos, ya en 2022 el Constitucional anuló el acuerdo adoptado tres años antes por PP, Ciudadanos y Vox para que la ultraderecha ocupara un puesto en la Mesa que correspondía a Más Madrid atendiendo al resultado de las urnas.