El conflicto latente en Oriente Próximo, que sitúa el foco más acuciante en Irán, ha generado disparidad de posturas en Europa donde, por parte de Reino Unido, su primer ministro ha avanzado este lunes que “no entrarán en la ofensiva ahora”. Keir Starmer ha defendido ante el Parlamento británico su decisión de no aceptar las peticiones de la Administración Trump para sumarse a los ataques contra el país persa y, al tiempo, de permitir el uso de bases militares con este fin.

En este sentido, desde la Cámara de los Comunes, el primer ministro británico ha situado un ejemplo histórico para justificar que no seguirá los mismos pasos: “Todos recordamos los errores de Irak, hemos aprendidos esas lecciones. (…) No vamos a unirnos a la ofensiva ahora”, ha ahondado, en clara alusión a la época de mandato de Tony Blair allá por el 2003.

Ha comenzado argumentado que cualquier acción sobre este escenario “debe tener una base legal y un plan viable bien pensado”, teniendo en mente los intereses propios de la nación. Ante las críticas de Trump ante esta postura, Starmer ha reiterado que su obligación es mirar por el interés de su país: “Eso es lo que he hecho y lo defiendo”, ha subrayado.

Londres se ha visto implicado en la consecución de los últimos acontecimientos debido a que la base británica de Akrotiroi, al sur de la isla de Chipre, fue atacada por un dron este domingo, antes de que Downing Street anunciase su decisión de autorizar el uso de bases para la protección de países del Golfo Pérsico y que ninguna de sus bases situadas en Chipre está siendo utilizada por Estados Unidos.

Starmer ha ratificado esta decisión en el Parlamento británico, emplazando a que hablará esta noche con el presidente chipriota, Nikos Christodoulides, sobre la cuestión.

Cabe matizar que Starmer, desde este fin de semana, ha mantenido distintos contactos diplomáticos con países de Oriente Próximo afectados por esta escalada del escenario bélico, entre ellos, Qatar, Baréin, Omán o Emiratos Árabes: “Reino Unido está actuando para la autodefensa colectiva de los aliados regionales que han pedido ayuda”, esgrimió este domingo.

Asimismo, la tensión política en el Parlamento británico ha sido palpable en la jornada de este lunes, puesto que el Partido Conservador y la extrema derecha de Reform exigen al Ejecutivo de Starmer que se implique en el ataque a Irán y apoye explícitamente a Washington.

Trump, “muy decepcionado” con Starmer

Desde Washington, esta postura no ha sentado bien. El inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, ha dicho sentirse “muy decepcionado” con su homólogo británico por haber impedido el uso de las instalaciones militantes en territorio chipriota.

“Probablemente esto nunca había pasado antes entre nuestros países”, ha dicho Trump en una entrevista para el diario británico The Telegraph, en la que ha señalado que Starmer “parecía estar preocupado con la legalidad” de utilizar estas instalaciones.

Es necesario matizar que Londres sí autorizó el uso del atolón Diego García con fines “defensivos” y en mitad de un proceso de devolución de este territorio perteneciente al archipiélago Chagos a Mauricio, el cual se encuentra a 3.850 kilómetros de la costa sur de Irán, fuera del alcance de los misiles balísticos de este país, pero dentro del de los bombarderos estadounidenses. Un acuerdo que no gusta tampoco a Trump y que, a su vez, incluye el pago de 115 millones de euros anuales al país africano en concepto de alquiler para seguir manteniendo la isla de Diego García, la mayor del archipiélago y donde se encuentra una de las bases estadounidenses.

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