Es, por suerte, poco común sufrir la lacra de tres brutales crímenes en una misma comunidad autónoma en menos de un mes. Y, mucho más, que dos de ellos ocurran en la misma provincia con apenas 24 horas de diferencia. Ha ocurrido, por desgracia, en la Comunitat Valenciana, concretamente causando la conmoción y el dolor de toda la población de Xilxes y de Benicàssim, de la provincia de Castellón al completo, y de España entera al unísono.
La brutalidad la han sufrido una menor de edad de tan solo 12 años, y dos mujeres, todas ellas brutalmente asesinadas, presuntamente, a manos de dos hombres, sus exparejas sentimentales.
Una madre y su hija degolladas en Xilxes
Iniciando la cronología con el crimen más cercano en el tiempo, nos lleva a la pequeña población de Xilxes, en Castellón. María José, de 48 años, y su hija Noemí, de tan solo 12, fueron degolladas entre la noche del domingo 15 de febrero y las primeras horas del lunes 16, tal y como revela el informe preliminar de la autopsia realizada a ambos cadáveres en el Instituto de Medicina Legal de Castellón y remitido ya a la jueza de la Sección de Violencia de sobre la mujer del Tribunal de Instancia de Vila-real. Este mismo informe preliminar, al que ha tenido acceso este periódico, también indica que la madre asesinada presenta un corte profundo en el cuello y la niña varias heridas de arma blanca que acabaron con su vida, además de signos de haber intentado defenderse sin éxito de los ataques de su propio padre.
Los cadáveres no fueron descubiertos en la casa de María José y su hija hasta pasadas las 18:00 horas del martes 17, cuando el exmarido de la mujer asesinada y padre de la niña también sin vida, Abdelkader B. decidió simular que lo ocurrido en el hogar había sido un ajuste de cuentas y que él había ido hasta la casa porque una tercera persona le había enviado por WhatsApp una fotografía del asesino junto a los dos cadáveres y que había visto a su hija muerta. Toda esta escena hay que encuadrarla en el contexto de que Abdelkader B. es una persona sordomuda y, ante su aparente ataque de pánico al descubrir los cuerpos sin vida de su exmujer y de su hija y alertar él mismo a la policía, los agentes tuvieron que requerir a un intérprete de lenguaje de signos para poder entender y tomar declaración al hombre que parecía estar en pánico y en shock por lo ocurrido. Tanto la mujer asesinada como la pequeña también eran sordomudas, aunque la pequeña sí podía comunicarse gracias a los aparatos auditivos que utilizaba.
El relato de Abdelkader B. se fue desmoronando conforme los agentes encajaban piezas. La primera, que acababa de salir recientemente de prisión por quebrantar en varias ocasiones la orden de alejamiento que tenía sobre su exmujer por diferentes episodios de violencia por los que cumplía la condena de no poder acercarse a menos de 300 metros de distancia o comunicarse con ellas a través de ningún medio, ya que ambas víctimas estaban incluidas en el sistema VioGén. Es por este motivo por el que, el mismo martes por la tarde en la propia casa de los hechos, los agentes le detienen por quebrantar de nuevo esta orden de alejamiento.
La versión del ya presunto asesino fue que él estaba en Valencia, donde reside, cuando una tercera persona le envió por WhatsApp la fotografía en la que vio a su hija muerta y que ese fue el motivo por el que se desplazó hasta el domicilio de Xilxes del que, por cierto, a pesar de la orden de alejamiento, seguía teniendo llave. Esta simulación, presuntamente, no le ha servido para mucho al principal sospechoso, ya que la realidad que contemplan los agentes policiales tras la inspección del lugar del crimen y las primeras horas de investigación es que esta puesta en escena de Abdelkader B. no fue más que un macabro intento de coartada para intentar engañar a las autoridades y que la realidad es que fue él quien degolló a su exmujer y a su hija casi 48 horas antes de esa tarde. Además, este presunto asesino tuvo la sangre fría de coger el móvil de María José, su exmujer, hacerse una fotografía a modo de selfie con los cadáveres tapándose el rostro con un pasamontañas y enviar esta por WhatsApp a su propio móvil, al del jefe de la Policía Local de Xilxes y a una tercera persona; todo ello para tratar de crear una versión falsa que le duró apenas minutos (motivo por el cual la policía local es consciente del asesinato y, al ser una familia muy conocida en la localidad, acuden de inmediato al domicilio al ver las fotografías de los cadáveres).
De esta manera, Abdelkader B. ha sido detenido y pasará este mismo viernes a disposición judicial como el principal sospechoso del asesinato de su exmujer y de su hija. La Guardia Civil ha registrado ya, durante la mañana de ayer, la habitación alquilada que tiene el presunto asesino en Valencia con el fin de recabar indicios o pruebas que le inculpen o que le relacionen con el crimen, como por ejemplo el pasamontañas de la macabra fotografía con los cadáveres o esclarecer la presencia del perro de las víctimas, un chihuahua, que ha sido localizado por los agentes en Valencia, donde vive el sospechoso, y no en la de sus dueñas, donde a priori debía estar y fue visto por última vez el domingo por la noche cuando la propia María José lo sacó a pasear (posiblemente justo en los momentos previos a perder la vida y que el presunto asesino se llevara a la mascota a Valencia); esta última es otro de los indicios que los investigadores tratan de esclarecer para tener consolidada la secuencia de los hechos de un macabro asesinato que ha consternado a propios y extraños y para el que, casualmente, las cámaras del propio Ayuntamiento de Xilxes pueden ser determinantes porque tanto el consistorio como la casa donde ocurrieron los hechos se encuentran en la misma calle; de esta manera se va a tratar de visionar las posibles entradas o salidas del presunto asesino del hogar de las víctimas durante los días previos al hallazgo de los dos cadáveres con tal de desmontar definitivamente su coartada y sustentar pruebas sólidas y contundentes que prueben su participación en el crimen.
Una de estas va a ser, sin duda alguna, que la Guardia Civil ha hallado durante el registro el teléfono móvil de la mujer asesinada y madre de su hija en la habitación en la que vive Abdelkader B. en la capital valenciana. Este el móvil desde el que, 48 horas después de, presuntamente, asesinar a su exmujer y su hija, él mismo envió las fotografías junto a los cadáveres para fingir el ajuste de cuentas y crearse una coartada que poco le ha durado. La aparición del teléfono móvil de la víctima en la habitación del principal sospechoso y expareja puede ser determinante en su inculpación directa.
Ana S., una enfermera asesinada en Benicàssim a manos de su expareja
Apenas un día antes del anterior crimen relatado en esta noticia, el lunes 16 de febrero, y sin salir de la misma provincia castellonense, Vicente G., un dentista de 71 años irrumpió en el Centro de Salud de Benicàssim, en Castellón, armado con dos cuchillos de cocina de grandes dimensiones y apuñaló a Ana S., su expareja sentimental, enfermera de 65 años y con la ilusión de la jubilación muy cercana. La víctima había acudido a su lugar de trabajo como hacía habitualmente y se encontró a su expareja y ya asesino atacándola de forma brutal y asestándole diversas puñaladas en el pecho y en la espalda mientras los pacientes y el resto de personal médico no daban crédito a la espeluznante escena de lo que estaba siendo un crimen.
Tanto es así que uno de los pacientes que allí se encontraban intentó ayudarla a los pocos segundos frenando al asesino, algo que no consiguió debido a la extrema violencia del atacante, que consiguió herir mortalmente a la enfermera. Inmediatamente después del ataque, hasta tres personas que también vieron el suceso se abalanzaron sobre el asesino para impedir su huida. Consiguieron reducirlo hasta la llegada de la Policía Local de Benicàssim, que le detuvo de inmediato.
Al mismo tiempo, los propios compañeros de la enfermera atacada intentaron incesantemente salvarle la vida y trasladarla en ambulancia hasta el hospital, aunque sin éxito, ya que la gravedad de las heridas provocadas por las puñaladas en el pecho y la espalda resultaron, desgraciadamente, mortales.