La Generalitat Valenciana tiene desde este miércoles presupuestos, aunque no serán para el próximo ejercicio económico, sino para lo que resta de este 2026. El acuerdo alcanzado por el PP y Vox hace unos meses tras la dimisión de Mazón no solo desbloqueó la investidura de Pérez Llorca, sino que también dio a los populares la posibilidad de hallar el apoyo necesario para sacar adelante sus iniciativas al no disponer de la mayoría absoluta en Les Corts.
El pacto con los de Abascal otorgó de nuevo la presidencia de la Generalitat Valenciana al Partido Popular, pero también supuso un cambio en el modelo de políticas a desplegar por parte del Ejecutivo de esta comunidad autónoma. Desde Vox, conocedores de la necesidad de los populares de obtener su apoyo para poder gobernar, adquirieron, podría decirse, una posición dominante por la cual, bajo la amenaza de abandonar el barco y dejar de nuevo a la deriva al PP, lograron ir imponiendo, tanto en las negociaciones como estos meses que han transcurrido, muchas de las medidas que están buscando desplegar en el territorio nacional, siendo varias de ellas especialmente controvertidas.
El pasado año comenzó un ciclo por el cual el Partido Popular vio cómo poco a poco se iban deshaciendo las mayorías absolutas de las que disponía en distintos territorios españoles. Esta pérdida de fuerza en las urnas, frente a un crecimiento sostenido de los de Abascal, ha propiciado un nuevo marco por el cual el PP lidera los ejecutivos autonómicos, pero se ve especialmente condicionado por las peticiones que Vox lleva a cabo, a las cuales ha de atender para mantener estables sus gobiernos. Prueba de ello son los presupuestos valencianos, en los cuales ha aceptado un 99% de las peticiones que les han realizado mientras rechazaron todas y cada una de las propuestas de la oposición del PSPV-PSOE y Compromís.
La cifra resultaba especialmente llamativa en la jornada de este miércoles, cuando se votaron los presupuestos y sus enmiendas. Hasta 5.065 propuestas presentaron los partidos de la oposición y ninguna de ellas fue considerada válida por parte del Partido Popular. Los socialistas valencianos denunciaron enérgicamente este hecho, señalando que hay un notable "entreguismo" por parte de los populares a la formación de Abascal y subrayando que, antes del pacto con Vox, era posible negociar y llegar a consenso con el PP sobre determinados asuntos. Más aún, para los miembros del PSPV-PSOE el rechazo de todas las propuestas que realizaron resultó llamativo por suponer una negativa a ejercer un mayor control sobre los centros sanitarios privados con los que trabaja la Generalitat Valenciana o impulsar medidas que traten de evitar que surjan nuevas polémicas como las de las viviendas públicas de Les Naus en Alicante.
Ninguna de las 4.057 propuestas del PSPV-PSOE o las 1.008 de Compromís fueron aceptadas, un hecho que choca, tal y como denunciaban este miércoles desde la oposición, con la aceptación de la práctica totalidad de las presentadas por Vox. Los de Abascal llevaron 115 enmiendas a los presupuestos valencianos, de las cuales el Partido Popular dio el visto bueno a 114, solo rechazando aquella por la cual se proponía hacer un recorte del presupuesto destinado a la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL).
La medida propuesta por Vox suponía, según exponen desde el PSPV-PSOE, reducir en un millón de euros la partida económica de esta institución y "buscar su extinción por inanición". La bancada socialista en Les Corts recuerda que la Acadèmia Valenciana de la Llengua es la entidad normativa sobre el valenciano que en su día el PP con Zaplana pactó con el PSPV para sacar la lengua del debate político. "Los ultras quieren eliminarla porque están en contra de las lenguas cooficiales y se han subido al carro de que es una entidad 'catalanista'", aseguran.
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