El prestigioso investigador Javier Llorca aprovechó su intervención en un acto institucional celebrado en presencia de Isabel Díaz Ayuso para lanzar un mensaje tan directo como incómodo al Gobierno de la Comunidad de Madrid. Lo hizo sin rodeos y con el aval de su trayectoria científica, reclamando un aumento real de la inversión en ciencia y recordando que otras comunidades autónomas están apostando con mucha más ambición por la investigación y el talento.
En su discurso, Llorca comenzó poniendo en valor el perfil de los investigadores galardonados, subrayando que los premios reconocían trabajos desarrollados en ámbitos muy diversos del conocimiento. Sin embargo, pronto introdujo una reflexión de mayor calado político. Según explicó, entre los premiados podían identificarse “tres elementos comunes”: la diversidad de la ciencia que se produce en Madrid, su impacto tanto a nivel nacional como internacional y la sólida experiencia internacional de muchos de estos investigadores antes de recalar en la región.
A partir de ahí, el científico dio un paso más y planteó una reflexión personal que no pasó desapercibida. “Se suele decir que uno aprende más de sus errores que de sus éxitos”, señaló, antes de poner el foco en una de las grandes carencias estructurales del sistema científico madrileño: la falta de recursos suficientes. Un mensaje lanzado de forma explícita al Ejecutivo autonómico y, en particular, a su presidenta.
Llorca defendió con claridad que la inversión en ciencia no puede seguir tratándose como un gasto prescindible. “Hace falta poner recursos adecuados”, afirmó, recordando que el dinero destinado a investigación es una inversión estratégica con retornos económicos, sociales y sanitarios. En este punto, el investigador fue especialmente contundente al comparar la política madrileña con la de otras regiones: “Otras comunidades invierten mucho más que la Comunidad de Madrid, atraen a muchos más investigadores y captan mucho más dinero de los programas de investigación de la Unión Europea”.
El contraste no pudo ser más evidente cuando, minutos después, Isabel Díaz Ayuso cerró el acto con una intervención en la que defendió justo lo contrario. La presidenta madrileña sacó pecho de la política científica de su Gobierno y aseguró que Madrid es una de las comunidades que más fondos destina a investigación en España. “Representamos casi el 30% de la inversión nacional en investigación y desarrollo”, afirmó, insistiendo en que “la mejor ciencia de nuestro país, una de las mejores de Europa, se hace en la Comunidad de Madrid”.
Ayuso optó así por un discurso triunfalista que obvió el fondo de la advertencia lanzada por Llorca: que el liderazgo científico no se mantiene con discursos, sino con financiación sostenida, estabilidad para los investigadores y una apuesta decidida por el sistema público de ciencia. En un mensaje posterior en redes sociales, la presidenta volvió a agradecer el trabajo de los investigadores y a reivindicar el papel de Madrid como polo de atracción de talento.
Sin embargo, el choque entre ambas visiones quedó expuesto. Frente al relato institucional de éxito, la voz de uno de los científicos más reconocidos del país puso sobre la mesa una realidad incómoda: Madrid vive en gran medida de la inercia, del talento previo y del esfuerzo individual de sus investigadores, mientras otras comunidades avanzan con políticas más ambiciosas y mejor financiadas. Un aviso claro, pronunciado en público y delante de Ayuso, que pone en cuestión el relato oficial sobre la apuesta real del Gobierno madrileño por la ciencia.
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