Coincidiendo con la aprobación de una nueva directiva europea que ampliará los supuestos de cancelación, facilitará las reclamaciones y garantizará la devolución rápida de los importes adelantados, la Diputación de Barcelona ha reforzado este verano el asesoramiento a las personas consumidoras sobre la contratación de viajes y servicios turísticos. Para ayudar a la ciudadanía a planificar las vacaciones con mayores garantías, el Servicio de Apoyo a las Políticas de Consumo de la Corporación ofrece diez recomendaciones básicas que pueden resultar útiles antes, durante y después del viaje.

1. Infórmese antes de reservar

La agencia o el organizador del viaje debe ofrecer información clara, por escrito o en formato digital, sobre aspectos clave como las fechas, el destino, el itinerario, los medios de transporte, el tipo de alojamiento, las comidas si están incluidas, el pasaporte, el visado u otros requisitos sanitarios que sean necesarios, así como el precio final completo, con las tasas y los impuestos incluidos.

2. Lea bien los contratos

La agencia solo puede aumentar el precio del viaje ya contratado si el contrato lo establece expresamente y en caso de que cambien los precios de los transportes, las tasas aeroportuarias o el tipo de cambio de moneda. El incremento nunca puede superar el 8% del precio inicial ni aplicarse con menos de 20 días de antelación.

Si se produce algún cambio —por ejemplo, en el hotel o en las fechas—, la agencia debe informar de ello inmediatamente. En este caso, existen dos opciones: aceptar el cambio o cancelar el viaje sin ninguna penalización y recuperar el dinero adelantado.

3. Política de cancelaciones

Si no se puede viajar, es posible ceder el viaje a otra persona avisando por escrito a la compañía con un mínimo de siete días de antelación. La agencia, en cambio, puede aplicar penalizaciones si el motivo de la cancelación es una enfermedad, el fallecimiento de un familiar u otras causas ajenas a su gestión. En estos casos, contratar un seguro de cancelación en el momento de hacer la reserva puede evitar problemas.

En cambio, el reembolso completo y sin penalización está garantizado en caso de guerra, catástrofe natural u otras circunstancias inevitables.

4. Si hay un problema, reclame inmediatamente

Si el hotel o el coche de alquiler no se corresponde con lo pactado, hay que comunicar la incidencia o la queja inmediatamente al organizador o al guía para que puedan buscar una solución. Si el problema no se resuelve y el servicio recibido es de menor calidad, se tiene derecho a una reducción del precio o a una indemnización.

La reclamación puede presentarse directamente ante la agencia donde se compró el viaje, independientemente de que la responsabilidad corresponda a otro intermediario. Todo es más sencillo si la agencia está adherida al arbitraje de consumo, una vía gratuita y rápida para resolver conflictos que evita acudir a los tribunales. A la vuelta, también se puede recurrir a la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) del municipio.

5. Alojarse con garantías

A la hora de reservar alojamiento, es recomendable hacerlo a través de páginas web y agencias fiables, y conservar los justificantes y las capturas de pantalla. De acuerdo con la normativa de seguridad, los hoteles solicitan el DNI a la llegada, pero no pueden retenerlo.

La salida suele ser a las 12.00 horas. Abandonar la habitación más tarde sin un acuerdo previo puede justificar el cobro de una noche adicional.

6. Aeropuertos y maletas perdidas

El PIR (Parte de Irregularidad de Equipaje) es el documento que debe rellenarse antes de abandonar el aeropuerto si se produce algún problema con el equipaje. La maleta se considera oficialmente perdida transcurridos 21 días desde el vuelo o si la compañía reconoce su pérdida. La indemnización puede alcanzar los 1.500 euros.

Según la normativa europea de transporte de pasajeros, que regula el transporte aéreo, marítimo, ferroviario y por carretera, la compensación por un vuelo cancelado o por un retraso no justificado de tres horas o más oscila entre los 250 y los 600 euros. La misma cantidad puede reclamarse en caso de overbooking.

7. Los cruceros y los ferris no son lo mismo

Un crucero se considera un viaje combinado, ya que ofrece transporte y alojamiento, mientras que un ferri o un barco de línea se considera un servicio simple.

En el caso del ferri, se abonará el 25% del precio del billete en caso de retrasos no justificados de entre una y seis horas, y el 50% si se supera este tiempo. El crucero cuenta con una protección legal más amplia.

8. Retrasos en los trenes

Más allá de las compañías ferroviarias que cuentan con sus propios compromisos de puntualidad, la legislación europea obliga a compensar los retrasos superiores a 60 minutos con el 25% del precio del billete y con el 50% en caso de demoras a partir de 120 minutos.

No existe derecho a indemnización si la incidencia está provocada por condiciones meteorológicas adversas o catástrofes naturales, aunque sí existe la obligación de facilitar comida o alojamiento, si es necesario, a las personas viajeras.

9. Viajes en autocar

En el caso de los autocares, la compañía está obligada a garantizar la continuidad del viaje, incluso enviando un nuevo vehículo si es necesario.

10. Coches de alquiler

Antes de recoger el vehículo, es recomendable realizar una inspección visual exhaustiva para comprobar todos los golpes, arañazos y desperfectos, y dejar constancia de ellos en el parte del estado del vehículo. Incluso puede ser aconsejable grabarlos en vídeo.

Por lo general, se puede escoger entre pagar una franquicia —el importe máximo que deberá abonarse en caso de daños o robo— o contratar un seguro adicional a todo riesgo.

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