El pleno extraordinario celebrado en las Cortes de Castilla y León para analizar la gestión de los devastadores incendios forestales terminó por convertirse en un duro examen político para el presidente autonómico, Alfonso Fernández Mañueco. Lejos de encontrar respaldo, el líder del PP en la Comunidad se enfrentó a una catarata de reproches por parte de la oposición y a un creciente malestar ciudadano. El más contundente tras el pleno ha sido el secretario general del PSOE de Castilla y León, Carlos Martínez, que denunció “el cinismo total y absoluto” y la “falta de autocrítica” del presidente popular, a quien acusó de haberse distanciado de la realidad que sufren los castellanos y leoneses.

Martínez fue especialmente incisivo al subrayar que la falta de credibilidad de Mañueco ya no se limita a la oposición o a los colectivos afectados por los incendios, sino que se ha extendido a las propias filas populares. “Esa desconfianza incluso ya está instalada dentro de sus huestes. Esa imagen innecesaria de buscar siempre el arrope permanente evidencia su soledad, no solo en el hemiciclo, sino incluso dentro de su propio partido”, sentenció el líder socialista. Para Martínez, la ciudadanía también percibe esa soledad “como un clamor”, reflejada en la protesta de bomberos forestales y vecinos que, al otro lado de la Cámara, exigían la dimisión tanto de Mañueco como de su consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones.

Las críticas del dirigente socialista no se limitaron al presente. Martínez recordó que las promesas de diálogo de Mañueco con colectivos y sectores forestales ya se escucharon hace cinco años, tras el incendio de Navalacruz, y de nuevo después de la tragedia de la sierra de la Culebra en 2022. “¿Qué credibilidad le queda después de repetir exactamente lo mismo, sin que nada haya cambiado?”, se preguntó. El socialista advirtió además que la propuesta de una Conferencia de Presidentes sobre incendios resulta contradictoria, al tiempo que el PP de Alberto Núñez Feijóo rechaza el pacto de Estado ofrecido por Pedro Sánchez. “Si lo que pretende es utilizar esa reunión como un ariete contra el Gobierno central, ese no será el camino”, remachó.

El pleno comenzó con un minuto de silencio por las víctimas —cuatro personas han fallecido este verano— y los miles de vecinos evacuados. Mañueco trató de centrar su discurso en el relato que viene sosteniendo en las últimas semanas: Castilla y León disponía de medios suficientes, pero la ola de calor, la sequía y los vientos desbordaron el operativo. Para reforzar su argumento, citó a la ministra de Defensa, Margarita Robles, cuando calificó estos incendios de “muy difíciles de extinguir”. No obstante, la defensa del presidente choca con los testimonios de profesionales forestales que denuncian la precariedad, la falta de efectivos y la descoordinación del dispositivo.

El contraste entre el tono autocomplaciente de Mañueco y las críticas generalizadas resultó evidente. La oposición, incluidos antiguos socios como Vox, coincidió en señalar la gestión como deficiente y tardía. Incluso los aplausos con que los suyos recibieron al presidente al inicio del pleno no lograron disipar la sensación de aislamiento que Martínez describió como “soberbia y alejamiento de la realidad”. Ese aislamiento también quedó simbolizado en las protestas frente al Parlamento, donde los bomberos golpeaban batefuegos y quemaban paja en señal de indignación.

El presidente autonómico trató de eludir responsabilidades derivando el peso de la crisis al Gobierno central, al que primero exigió un despliegue de medios sin precedentes —30 helicópteros, un millar de soldados, bulldozers y puestos de mando— y después agradeció su ayuda. Esa estrategia cambiante fue otro de los aspectos que Martínez reprochó: “Ha pasado de negar errores a pedir arrope y comprensión, pero sin asumir en ningún momento que su gestión ha fallado”.

Mañueco reconoció que “hay margen de mejora”, pero insistió en que “ningún error se cometió por cálculo electoral”. Sin embargo, la oposición le recordó que Castilla y León lleva más de tres décadas gobernada por el PP, con estructuras debilitadas en prevención forestal y con una ciudadanía cada vez más harta de promesas incumplidas. Martínez fue claro en su conclusión: la Comunidad necesita un proyecto de futuro que Mañueco ya no puede ofrecer, porque “es pasado”.

Con decenas de miles de hectáreas arrasadas, cuatro vidas perdidas y una gestión puesta en entredicho incluso dentro de su partido, el presidente de la Junta se aferra a la idea de una Conferencia de Presidentes para salir del paso. Pero, como señaló Carlos Martínez, sin autocrítica ni credibilidad, ese gesto corre el riesgo de ser interpretado como otro ejercicio de cinismo político que poco ayuda a quienes siguen contando las pérdidas entre cenizas.

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