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Castilla-La Mancha

10 millones de euros, 121 árboles menos y 18 meses de obras: el 'scalextric' de Guarinos que indigna a Guadalajara

El Gobierno de PP y Vox proyecta una gran plataforma elevada en el entorno de la Virgen de la Antigua, con 18 meses de obras y la eliminación de 121 árboles

Imagen del megaproyecto millonario que pretende llevar a cabo Ana Guarinos en Guadalajara. EP.

Imagen del megaproyecto millonario que pretende llevar a cabo Ana Guarinos en Guadalajara. EP.

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Mientras numerosas ciudades españolas llevan décadas tratando de eliminar los grandes pasos elevados que marcaron el urbanismo de los años 60 y 70, el Gobierno de Ana Guarinos, formado por PP y Vox, ha decidido apostar en Guadalajara por una estructura que inevitablemente recuerda a aquellos viejos 'scalextric'. Eso sí, con una diferencia importante: el de Guadalajara no estará pensado para los coches, sino para los peatones.

El proyecto de "humanización" de la calle Cardenal González de Mendoza y el entorno del Santuario de la Virgen de la Antigua contempla la construcción de una gran plataforma elevada frente al Museo Francisco Sobrino, además de una rampa accesible, zonas estanciales, juegos, nuevas redes de saneamiento y una remodelación integral del espacio.

La factura tampoco serán "miguillas". El presupuesto base de licitación asciende exactamente a los 10,5 millones de euros  y las obras tendrán una duración prevista de 18 meses. Una inversión millonaria que ha abierto un debate sobre las prioridades del Ayuntamiento. Porque mientras Guarinos presenta la intervención como una oportunidad para transformar el centro de Guadalajara, los vecinos de Casas del Rey y Sindicatos llevan semanas preguntándose si una gran estructura de hormigón es realmente lo que necesita la zona.

121 árboles sacrificados

Uno de los aspectos más polémicos es el arbolado. El proyecto prevé eliminar 121 árboles existentes, frente a los 44 que se conservarán, aunque posteriormente se plantarán alrededor de un centenar de ejemplares nuevos.

El Ayuntamiento sostiene que la actuación permitirá mejorar la infraestructura verde y diversificar las especies. Sin embargo, la documentación del proyecto ha alimentado las críticas: según el análisis publicado por El Decano de Guadalajara, 72 de los árboles desaparecerán simplemente por resultar afectados por las obras y únicamente una veintena de los ejemplares previstos para tala presentan problemas relacionados con su estado, plagas, raíces o especies invasoras.

La sustitución de árboles maduros por ejemplares jóvenes tampoco ofrece, al menos a corto plazo, la misma sombra ni capacidad de regulación térmica, una cuestión especialmente llamativa en un proyecto que el Gobierno municipal presenta precisamente bajo las etiquetas de "humanización" y "renaturalización".

¿Y qué ocurrirá con el tráfico?

Otra de las incógnitas está en la movilidad. El Ayuntamiento asegura que el proyecto busca reducir la dependencia del vehículo privado, ampliar las aceras y reorganizar la circulación mediante una nueva glorieta. No existen datos públicos que permitan concluir que el diseño definitivo vaya a provocar por sí mismo más atascos una vez terminado.

Otra cosa serán las obras.

Durante 18 meses se actuará sobre la calzada de Cardenal González de Mendoza, la Cuesta del Matadero y varios cruces de este entorno, incluyendo renovación de pavimentos y redes subterráneas. Y no se trata precisamente de una zona sin problemas previos.

El propio Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Guadalajara ya identificaba dificultades en la intersección de Sigüenza, Matadero y Cardenal González de Mendoza, llegando a reflejar el bloqueo de pasos de peatones por vehículos que esperan para realizar giros.

Por tanto, el Ayuntamiento tendrá por delante el reto de ejecutar una obra de año y medio sobre un punto sensible para la circulación sin trasladar el problema a las calles próximas.

La paradoja urbanística es todavía mayor si se mira fuera de Guadalajara. Madrid lleva décadas eliminando estructuras elevadas de este tipo. El histórico scalextric de Atocha comenzó a desmontarse en 1985 y en los últimos años también desapareció el de Joaquín Costa-Francisco Silvela para recuperar espacio urbano. Incluso hoy continúa el debate sobre la retirada del de Puente de Vallecas.

Naturalmente, la comparación tiene límites: aquellos pasos estaban destinados al tráfico rodado y el de Guadalajara será peatonal. Pero mientras otras ciudades intentan recuperar la continuidad visual y urbana perdida por las grandes estructuras elevadas de hormigón, PP y Vox han escogido precisamente una plataforma elevada como elemento central de su transformación de la zona.

Los vecinos vuelven a la calle

La oposición ciudadana tendrá este miércoles un nuevo capítulo. Vecinos de Casas del Rey y Sindicatos han convocado una concentración para el 7 de octubre a las 19.30 horas en la Plaza Mayor, bajo los lemas "Más inversiones en los barrios y menos hormigón" y "Más vegetación y menos hormigón".

Será la segunda protesta después de la celebrada el 3 de septiembre. Los convocantes denuncian además que no pudieron intervenir en el último pleno municipal para trasladar directamente sus reivindicaciones.

Su argumento es sencillo: frente a una obra de más de diez millones, enumeran aceras y baldosas deterioradas, problemas de accesibilidad, pistas deportivas en mal estado, falta de papeleras, deficiencias de limpieza y presencia de ratas y cucarachas.

Por eso reclaman la paralización del proyecto y que el dinero se concentre en necesidades que consideran mucho más urgentes. El miércoles volverán a decírselo a Guarinos, esta vez frente a las puertas del Ayuntamiento.