Francisco Molero es un joven de 27 años natural de muncipio malagueño de Cuevas de San Marcos. Se enfrenta a un ingreso en prisión al estar condenado a cinco años de cárcel por una supuesta, pero cuestionada, agresión contra la autoridad en una manifestación que pretendía rodear el Congreso en 2013.También deberá pagar una multa de 16.000 euros. El 25 de abril de 2013 tuvo lugar la concentración conocida como ‘Rodea el Congreso’. La movilización derivó en cargas policiales con un resultado de quince personas detenidas. Entre ellas, el joven malagueño y activista del sindicalismo nacionalista y anticapitalista andaluz.

De la Málaga rural
Fran Molero nació y vive con sus padres en Cuevas de San Marcos, en el flanco nororiental malagueño. Se enclava en esa zona de la comarca de Antequera lindante con la provincia de Córdoba que no es la Málaga de luxe ni couché, de yates atracados, puertos deportivos, restaurantes cinco estrellas y "museosfranquiciaspompidous". Es la Málaga profunda, la de la economía del aceite y el olivo, la que cambia el marisco y el pescaíto en el chiringuito por el salmorejo, las migas, el ajoblanco, la gachas, las habas y la sobrehúsa en casa o en el bar del pueblo. Platos excelentes pero que la historia de la gastronomía denomina como "comida de pobres".

"La violencia no va conmigo, no es mi estilo"
Cuevas de San Marcos hunde sus bases antropológicas en las romerías y en la tradición de la fiesta del patrón y no en el glamour de las ferias de las vanidades; la que muta los abrigos de pieles por los sabañones en las manos derivadas del duro oficio de coger aceitunas en el gélido enero. Molero cree en la utopía "peligrosa" de caminar hacia un mundo mejor, hacia una sociedad más justa y humana. El subsidio agrario como forma de malvivir, la dureza del trabajo del campo y la vida del jornalero, son estampas que anidan en su mente desde pequeño y que pretende transformar desde su activismo pacífico en las formas y radical en su contenido. La agresión, la violencia "no va conmigo, no es mi estilo, lo rechazo", nos dice al ser preguntado por la acusación de haber lanzado piedras a la policía.

De izquierdas pero sin encasillamientos
Molero pertenece a esa generación de jóvenes idealistas y comprometidos que quieren cambiar la sociedad y el entorno que le rodea. Es de ese grupo de jóvenes que tiene ideología y sueños de un mundo mejor. Entrevistado por ELPLURAL.COM, nos dice que sus ideas no están "encasilladas" aunque se define inequívocamente de izquierdas pero luchador por una sociedad mejor para los hombres y mujeres". Milita desde 2010 en el SAT, pero su mente es abierta porque "uno es lo que hace y no lo que dice" y profesa esa doctrina que entiende la vida "como un mundo donde la paz, el amor y la igualdad sean posible".

Versiones contrapuestas
Fran tomó conciencia social desde joven y posee, a pesar de su juventud, una larga trayectoria en los movimientos sociales, políticos y sindicales. Un día, para él cada vez más fatídico 25 de abril de 2013, asistió en Madrid a una de las convocatorias de "Rodea el Congreso", en Madrid. En su versión defiende que fue arrollado por la policia con el objeto de "reventar" la manifestación que iniciaban. Alegó en el posterior juicio que un agente le tiró al suelo y se le detuvo, que en malas condiciones y con vejaciones permaneció detenido en los calabozos madrileños.

"De negro y con pañuelo palestino"
La versión policial difiere y lo acusan de agredir a los agentes lanzando piedras. Molero y sus abogados, letrados que le ayudan solidaria y gratuitamente, hablan de que no se han aportado pruebas y los argumentos policiales fueron inciertos y contradictorios en el tiempo y en los hechos. Creen además que la identificación de los antidisturbios es vaga y basada en su atuendo de color negro y que portaba un pañuelo palestino. Los agentes, dice Molero, "han cambiando en distintas ocasiones de versión". En todo caso, las  consecuencias de la sentencia son gravísimas para el joven al haber sido condenado a cinco años de cárcel y 16.000 euros de multa. Una multa que no podrá pagar y que le excluirá de redención de pena, permisos o beneficios penitenciarios.



Padres enfermos que empeoran su salud
Molero no tiene antecedentes penales. Pertenece a una familia de trabajadores. Su padre fue electricista y ahora, enfermo del corazón, está jubilado. Su madre ha trabajado en labores de limpieza y otros modestos trabajos y precarios. Sufre también problemas de corazón y epilepsia. La condena y todo el proceso les ha hecho empeorar en su estado de salud. Fran es quien se encarga de cuidarlos. Fran ahora no tiene trabajo no tengo, pero cargas familiares sí. Y este aspecto es que le preocupa a Molero. El quién cuidará a sus padres si él ingresa en prisión es la única circunstancia que le atemoriza. La propia amenaza de que la condena a cinco años de prisión se transforme en cárcel real no le da miedo. Sus padres, solos sin su cuidado, sí.

Una persona "normal" que estudió, trabajó pero que ahora está desempleado

Estudió hostelería y trabajó varios años como educador de una comunidad terapeútica ayudando a yonkis que intentaban dejar de serlo, mujeres apaleadas por dentro y por fuera por el machismo violento y marginados. Luego como tantos otros jóvenes, al paro. Con ese perfil más las informaciones que este medio ha podido recabar, no parece que Fran tenga el perfil que se dibuja en la sentencia. En este apartado nos reitera que el no lanzó ninguna piedra y que su forma de ser, la manera de entender la vida no encaja con un personaje violento por el que "injustamente" se le ha condenado.

A la cárcel en cualquier momento; la esperanza es un indulto
El ingreso en el centro penitenciario puede disponerse en cualquier momento. Se ha solicitado el indulto y a esa posibilidad se agarran como "clavo ardiendo" y al hecho del recurso para que la condena se aplace hasta que el Consejo de Ministros decida sobre esta medida de gracia excepcional, aplicada por cierto a ladrones de guante blanco. Todos los recursos alegados hasta la fecha han sido desestimados. Molero nos dice que están dispuestos a llegar hasta el Tribunal de Estrasburgo si la condena se hace efectiva y el indulto se rechaza.

Cartel de una de las movilizaciones en favor del indulto de Fran Molero



Más de mil personas piden su indulto
Ayer en Málaga más de mil personas procedentes de distintos rincones se manifestaron en el centro de la capital. Era el culmen, aunque no el cénit, de una serie de acciones y movilizaciones ciudadanas para pedir su indulto e intentar demostrar su inocencia. Los asistentes pidieron su indulto o o alguna medida de amnistía. Autobuses solidarios de gente sencilla llenaron de gente el centro de Málaga provenientes de provincias como Cádiz, Granada, Córdoba, Jaén o Sevilla y, por supuesto, sus amigos y compañeros de Málaga. Un hecho que para Fran constituye "un chute de autoestima", un motivo más para seguir trabajando, o seguir apoyando a los más débiles. Porque él, pase lo que pase, ocurra lo que ocurra, seguirá con su lucha desde posturas "pacíficas" y sin etiquetas. Porque como reitera de nuevo "la violencia no va conmigo" y "uno es lo que es y no lo que dicen que es".