[cita alineacion="izquierda" ancho="100%"]¡SILENCIO, SE PIENSA![/cita] El silencio de Susana Díaz sobre su futuro en el PSOE y el silencio de Íñigo Errejón sobre el suyo en Podemos, aunque de dimensiones muy distintas, son silencios hermanos: silencios a un tiempo transparentes y opacos, silencios reveladores pero también elusivos. El desenlace más probable de ambos: que Errejón no le dé una patada a la mesa de juego de Podemos yéndose con la música a otra parte y que Díaz no dé la suya a la mesa de juego de Ferraz disputándole ahora a Pedro Sánchez la Secretaría General del PSOE. ¿Por qué es lo más probable? Porque, aunque seguramente a ambos el cuerpo les pide lo contrario, Díaz y Errejón son personas muy de partido y poco partidarias, por tanto, de poner en apuros a sus organizaciones. Ambos guardan silencio pero el suyo es un silencio inútil. Respetuoso pero inútil. La vieja frase según la cual uno es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios no es cierta en política. Hay silencios que gritan como condenados y a los cuales es imposible tapar la boca. [cita alineacion="izquierda" ancho="100%"]LAS LIMITACIONES DEL VERBO ‘CENTRARSE’[/cita] Susana Díaz no ha despejado el interrogante sobre su futuro en el partido, pero el hecho mismo de no despejarlo da tantas pistas que acaba siendo interpretado como si ya lo hubiera despejado, es decir, como si ya hubiera decidido que disputará a Pedro Sánchez el liderazgo. Por eso, a la dirigente andaluza no le queda mucho tiempo para seguir mareando la perdiz de la indefinición: ni puede esperar hasta el 11 de abril para desvelar si presenta su candidatura ni puede presionar abiertamente para postergar la celebración de un congreso cuya fecha ella misma contribuyó a adelantar. Marear esa perdiz es lo que vienen haciendo los dirigentes andaluces tanto desde el partido como desde el Gobierno. ‘Susana Díaz está centrada en Andalucía y no hay ninguna otra hipótesis”, decía ayer el portavoz del Gobierno Miguel Ángel Vázquez. “La presidenta está centrada en el Gobierno regional y su única prioridad es atender las prioridades de los andaluces", decía secretario del Grupo Socialista en el Congreso y secretario del PSOE malagueño, Miguel Ángel Heredia. No es que quienes escriben los argumentarios socialistas tengan poca imaginación y de ahí que repitan una y otra vez la expresión ‘centrada en Andalucía’: es que la situación está tan tasada que no hay margen alguno para ponerse imaginativos. El verbo 'centrarse' da de sí lo que da de sí. Acabar con los rumores y habladurías sería tan fácil como decir: “La presidenta no disputará el liderazgo a Pedro Sánchez”. Eso es lo ni Vázquez, ni Heredia, ni Cornejo, ni Jiménez ni nadie dice ni puede decir, sencillamente porque esa decisión no está tomada. Susana no se ha descartado en la carrera y ese hecho es lo que resta toda verosimilitud a cualquier argumentario. Los del Departamento de Excusas deberían tomarse unas vacaciones. Se las han ganado. [cita alineacion="izquierda" ancho="100%"]FERRAZ SE AFERRA A LA FECHA[/cita] Lo más lógico sería que Ferraz postergara el congreso hasta después de las elecciones, pero eso ocurriría si el PSOE estuviera en paz y no en guerra, que es como está. Dado que tal opción favorece o puede favorecer a sus críticos, lo más probable es que Ferraz la descarte, pues la posición orgánica de Pedro Sánchez sería, tras una derrota electoral, mucho más sólida habiendo sido recién reelegido secretario general que afrontar esa derrota con un mandato de secretario general ya caducado. Los dos bandos saben que es siempre más difícil, y sobre todo más ruidoso, echar a alguien de un puesto que impedirle que lo ocupe. [cita alineacion="izquierda" ancho="100%"]EL FALSO CONGRESO[/cita] Si hay elecciones en junio y el congreso, aunque la fecha sea un disparate, se celebra en mayo como está previsto –salvo que un Comité Federal, aún no convocado, decida lo contrario–, lo menos arriesgado para el PSOE es que el único candidato fuera Pedro Sánchez, que además debería ganarlo como se ganan los congresos que celebran semanas antes de unas elecciones: por abrumadora mayoría. Tan abrumadora como… equívoca. ¿Por qué equívoca? Porque se trataría, como ha ocurrido otras veces, de un congreso ficticio, un congreso a medias cuyo resultado tendría que ser refrendado por las elecciones, que operarían como segunda vuelta de ese falso congreso. Si tras ganar el cónclave de su partido, Pedro Sánchez mejora sus resultados del 20D, o incluso no los mejora pero logra la Presidencia del Gobierno que ahora se le resiste, entonces habrá Pedro para rato. Si no es así, si los resultados del partido vuelven a ser mediocres y se queda sin opciones de llegar a La Moncloa, su flamante proclamación como secretario general de unas semanas antes de poco le habrá servido. Díaz podría intentar entonces la conquista de Ferraz, aunque es posible que para ese tiempo sus propias fuerzas también se hubieran visto menguadas, pues es muy posible que el resultado del PSOE en Andalucía fuera si no mediocre como en el resto del país, sí inferior al obtenido por el PP, que ya se quedó muy cerca de los socialistas andaluces el 20D. [cita alineacion="izquierda" ancho="100%"]SANGRE, SUDOR Y VOTOS[/cita] Al mismo tiempo, sin embargo, dos cosas: 1) Puede que un PSOE con Susana Díaz como candidata a la Presidencia del Gobierno mejorara significativamente los resultados del 20D merced a su tirón en Andalucía, donde en generales los resultados con Pedro han sido mediocres pero en autonómicas con Susana han sido muy notables. 2) Habría que saber cómo y cuánto de negativo sería el efecto que tendría en las expectativas socialistas haber celebrado en la antesala misma de las elecciones un congreso con toda seguridad encarnizado. El sudoroso ganador del mismo acudiría a las urnas salpicado de sangre por todas partes y al frente de un partido dividido y con las carnes abiertas. Varios medios dan por seguro, no sin cierta ligereza, que Díaz se presentará con toda seguridad al congreso socialista. Proceda la información de donde proceda, si los medios la compran es porque se trata de una información verosímil. ¿Es verdadera, además de verosímil? No lo parece, pero sólo San Vicente puede decirlo. Lo seguro no es que Susana se vaya a presentar; lo seguro es que se lo está pensando. El problema para la dirección socialista es doble: si lo niegan con la boca pequeña –que es lo que están haciendo– nadie los cree y si desmienten esa candidatura con la boca grande Susana dejaría en ese caso todo el camino libre a Pedro Sánchez y quedaría claro para todo el mundo que el vencedor en esta batalla ha sido él. ¿Por qué lo desmienten con la boca pequeña –‘la presidenta está centrada en Andalucía’– y no con la boca grande –‘no, no se presentará’–? La única explicación es, claro está, que la candidatura de Díaz no está descartada. [cita alineacion="izquierda" ancho="100%"]PEDRO NO HA VENCIDO PERO VA GANANDO[/cita] Tal vez lo que no se ha comprendido en el PSOE andaluz es precisamente eso: que el ganador de la batalla abierta el 21 de diciembre pero aún no concluida está siendo Pedro Sánchez, en buena medida gracias a que aceptó las condiciones impuestas por Díaz y el resto de los barones en el Comité Federal del 28 de diciembre. En aquel Comité, Sánchez y los suyos tragaron quina, ciertamente, pero desde entonces quienes la están tragando son sus adversarios. Así es la guerra. Así es el juego. Así es la quina. Si Susana Díaz quiere ser secretaria general del Partido Socialista está en su derecho a querer serlo, pero está ante un dilema de difícil solución: intentarlo ahora, que hay una oportunidad, es correr un riesgo seguro, pero dejarlo para más adelante puede ser un riesgo aún mayor porque entonces la oportunidad tal vez no exista. El clima político, el calendario electoral y la tradición orgánica, los tres a la vez, le son adversos a la presidenta andaluza. Esa triple conjunción de adversidades aconsejaría pedir tiempo, arrojar la toalla y esperar mejor ocasión para librar el combate definitivo, el muy esperado Gran Duelo, aquel después del cual Solo Puede Quedar Uno.