Para enmarcar literariamente un columna periodística y dejarla flotando al abrigo del oleaje de la información y de la opinión, no hay como recurrir al contexto de lo consabido entre quien escribe y quienes leen, usando tres tipos de anclajes: el Refranero, el Calendario Cívico y el Religioso. Así uno se concilia y se reconcilia con el lectorado, entendiendo por tal el segmento de la ciudadanía que frecuenta o suele frecuentar la prensa que nos soporta. Y así, el mes de junio es, en el horizonte de las celebraciones anuales, el mes del solsticio de verano y de las fiestas populares y generales que se enraciman a su alrededor con las cosechas frutales dulces, jugosas y frescas de las brevas, los albérchigos y albaricoques, las peras sanjuaneras, los nísperos, las cerezas y las primeras sandías, aunque en estos tiempos tan modernos, la globalización de los mercados agrícolas ha terminado con las peculiaridades estacionales de flora y fauna y con su adscripción geográfica tanto que, excepto los plátanos de Canarias y los nísperos de la Costa granadina y, como reza la copla flamenca, ya ni Santa Cruz es Santa Cruz, / ni Santo Domingo es santo, /  ni Puerto Rico es tan rico / pa que los veneren tanto, digo, nada es ni merece ser lo que parece, ni sabe a lo que sabía, incluido el jamón serrano, desde que inventaron el bidet. Claro que, con t'y con eso, a San Antonio de Padua se le sigue considerando el santo de los imposibles cotidianos y su fiesta se celebra popularmente el día trece de junio, cuando ya el Santoral enfila hacia la noche del Señor san Juan y las postrimerías mensuales de san Pedro y san Pablo y de la Virgen del Perpetuo Socorro, que no se sabe si socorrerá al arzobispo Martínez y el papa Francisco acabará echándolo de pastor. Ay de nosotras, pobres ovejas granadinas. Pues eso, san Antonio es un santo de devoción mayormente femenina al que se le encomiendan las pérdidas u olvidos de las mujeres cuando no encuentran el alfiletero, las cintas, las tijeras y otros adminículos de uso cotidiano, incluido el móvil. San Antonio les devuelve la memoria o directamente se los coloca de nuevo en el camino cotidiano para que los recuperen haciéndoles un pequeño favor al que no se atreven a llamar milagro. Claro que otra cosa son las palabras mayores de cuando San Antonio asegura a las muchachas célibes encontrar un novio de reglamento en cuyo caso sí se habla de un milagro en toda regla, ahora que la estabilidad matrimonial tradicional aún se considera, sin motivo, un privilegio femenino. Así se explica la mucha devoción que todavía levanta San Antonio, que ha debido acceder al favor pedido por Leonardo di Caprio y le ha concedido una novia como Dios manda llamada Roxi Horner, que es modelo de profesión y rompe todas las reglas tradicionales del género (véanla en Internet). Y es que Dios le da carne a quien no tiene dientes. No lo digo por Leonardo, a quien todavía debe quedarle alguna dentadura, sino por nosotros y por España, que acaba de salirnos una campeona de tenis de Roland Garros que no nos la merecemos tras los muchos problemas que viene exhibiendo el tenis femenino de nuestro país, con la traumática capitanía de Conchita Martínez, rechazada machistamente por los miembtos masculinos del equipo nacional español que no la consideran adecuada. Pues eso, tras tantos dimes y diretes y tanta polémica deportiva y mediática, va una chica vasca llamada Garbiñe Mugururza y se cuela en la final femenina de Roland Garros venciendo a la mismísima Serena Williams en dos sets. Ni poniéndole mil pares de velas a  san Antonio hubiéramos conseguido tener una novia deportiva tan bien parecida y con el corte de pelo hecho a tijera y no a bocados, tal y como se estila en buena parte de la progresía  femenina  catalana y euskalduna. Conozco el twit de Lobo Carrasco tachado de machista a propósito de Garbiñe por haberle alabado las piernas y espero que mi comentario sobre su peinado no corra la misma suerte por ser realizado desde la inocencia que además abunda en nuestros días; como cuando se dice que, mientras los de Ciudadanos parecen recién salidos de la ducha, los de Podemos aparentan estar yendo a ella, desde el reconocimiento de la Libertad de baño, higiene y loock. Bienvenida, Garbiñe, a la celebridad y que a quienes Dios nos la dé, san Antonio de Padua nos la bendiga.  Salvo en lo referente a la Campaña Electoral que, hasta ahora, ni nos da ni nos quita la victoria, solo nos la pronostica en términos tan sorprendentes como gratuitos según los cuales, para casi todo el mundo, sigue ganando virtualmente Rajoy  y cerrando la pinza la pareja Iglesias / Garzón mientras que a Sánchez y a Rivera parece que el electorado los penaliza por haber intentado pactar… Cosas veremos pues no estamos locos, sabemos lo que queremos, como el tiempo y una caña y el mismísimo san Antonio bendito acabarán por demostrar a partir del próximo día 26 de los corrientes. Lo que no sabemos es si Garbiñe Mugururza tiene novio ni si lo necesita. No vaya a ser que estemos involucrando a san Antonio innecesariamente; como cuando Rajoy, hace unos meses, declinó ante el Rey intentar formar Gobierno en solitario; como si ya tuviera un compromiso previo.