Hola, queridos amigos y queridas amigas, estoy bien, gracias. He recibido cientos de mensajes ya sea por wassap, sms, facebook... Nos encontramos bien. Ya hace tiempo que pasé por Venezuela, hace un año, y gracias al vídeo de A3 he podido descubrir... el engaño al que fui sometido. Me voy a desahogar con todos vosotros: El viaje fue horrible porque íbamos hacia allí un grupo muy nutrido de profesores de universidad, escritores, defensores de los derechos humanos, abogados...y todo el mundo contaba de dónde procedía. Algunos venían de países africanos donde por ser homosexual te dan una paliza pública (por cierto, ese país tiene muy buenas relaciones con el Gobierno de España), otros venían de países lejanos de Asia e incluso alguna venía de Albacete (que por cierto era de Podemos, la pobre). El avión era ¡una delegación internacional de África, Europa y Asia!, así que imaginaos: no poder hablar de las cosas que nos gustan de verdad, que si la Pantoja, que si el pequeño Nicolás se va a presentar a las elecciones... Y para colmo me encontré con una amiga de hace tiempo, una tal Anna Gabriel, que iba en 'misión secreta' a Venezuela, por eso se había medio tapado la cabeza con los flequillos... pero yo la reconocí. Pasé mucho miedo porque ella fumaba y miraba de vez en cuando el teléfono (muy sospechoso), como podéis ver en el magnífico vídeo que la Policía le ha pasado a Antena 3... No estoy seguro, pero a lo mejor es de la Policía, lo digo por lo malas que son las imágenes y sobre todo porque han grabado en una zona prohibida de esa sala de espera, y eso sólo lo puede hacer una misión secreta, no creo que A3 se dedique a incumplir las leyes. Bueno, en el viaje pasé mucho miedo, todo el mundo hablaba de los problemas de sus países, que si aquello que si lo otro. Y todos decían lo mismo, esto hay que cambiarlo. Yo me dormí al principio en el sillón del avión que me tocó y que, por suerte, era de clase preferente, pero después no pude dormir porque ¡era el mismo lugar donde se sentaba Hugo Chávez! Dios mío, no ganaba para sustos... Cuando llegamos a Caracas algo mejoró la cosa porque por lo menos pude ver a la gente por la calle y eso siempre tranquiliza. La gente iba de un sitio a otro, incluso hacían colas para comprar lavadoras, esto me llamó mucho la atención. A veces me recordaba a un barrio de Sevilla, la gente caminaba, se reía, vendía cosas... como en San Pablo o en la Macarena.  Pero cada vez que veía un motorista pensaba ¡ya me matan! ¡aquí me quedo! pero no, no he visto país con más motos. Ni Barbate en su época de bonanza. Así que pronto me acostumbré a que 'motorista' no es igual que 'pistolero chavista'. Bueno, pues nada más llegar al hotel me fui corriendo al cuarto de baño por si había o no papel higiénico ¡qué suerte la mía! sí había papel y claro después vi la marca del hotel: Meliá. Español tenía que ser... CINCO DÍAS HABLANDO: !MENUDO ROLLO! El encuentro fue un rollo porque nos tuvieron cinco días hablando sobre todas las cosas más raras del mundo. Que si el fracking, que es como un deporte de alto riesgo pero aplicado al subsuelo y jugando con miles de vidas. Que si la OTAN (la de Felipe y Solana, no os equivoqueis) estaba ampliando sus guerras al patio traseo de Europa. Allí me enteré que en Ucrania se había ilegalizado el partido comunista. Eso mismo tendrían que haber hecho por aquí hace tiempo, tanto hablar, tanto hablar... mordazas es lo que hay que poner. Pues fue un rollo todo, no hablaban de las cosas importantes que se hablan en España: ni ETA ni Cataluña salieron en los debates. Hombre, había un tipo por allí, que había sufrido un golpe muy duro. Vamos, un golpe de Estado. Se llama Manuel Zelaya, me dio tanta pena que después le invité a un mojito. También una señora así muy sofisticada, con unos turbantes que me recordaban al Miss Shangay de Madrid aunque venía de Colombia. Tenía un nombre muy nuestro, Piedad Córdoba, pero en su país Colombia las cosas no van muy bien, y la invité a un café por si se mejoraba. Pero fue peor, no le gustó el café y lloró por su patria, que es muy famosa por el café. En fin, lo que hay que aguantar: yo cuando voy por ahí no pido anchoas del Cantábrico, y ya está, así no sufro. El gran día que todo el mundo esperaba era el encuentro con el presidente Maduro. La verdad que fue una vaina, como dicen ellos. Estaba el tío super lejos, en un escenario con un montón de gente. Gente rara como ese ministro de Economía de Bolivia, que es un profe que lo sabe todo. Yo me hice amigo de unos bolivianos jóvenes que llevaban camisetas del Camarón y lo pase muy bien con ellos, nos hacíamos 'selfies' para sacar a la rubia de atrás. Anna Gabriel no estaba de acuerdo con estas fotos, creo que se dio cuenta o a lo mejor no quería salir porque iba de incógnito. Todo puede ser. VA Y APARECE EL TAL MADURO Pues cuando yo pensé que ya estaba todo empezado va y aparece el tal Maduro por un lado de la plaza donde estábamos y, coño, me dio la mano. Creo que no se ha hecho manicura en su vida, unos dedos de tamaño enorme. Y va el colega y me sonríe... yo disimulé y le sonreí, pero por dentro estaba pensando: vaya mierda de fiesta, ni una cerveza ponen aquí. Lo escuchamos con gran atención y con aplausos intensos. A la gente que estaba allí le gustó lo que dijo. Lo que no me gustó es cuando habló de Cervantes, porque cuando se toca a la patria de uno, a uno le duele. El tío se marcó la vacilada de que se habían impreso 200.000 ejemplares del Quijote en Venezuela y se habían repartido gratuitamente. Esto no se lo creía ni él. Vaya, la cantidad de mentiras que pudo decir después, aunque yo no las entendía, porque dijo que en América Latina había cambiado la correlación de fuerzas y no se qué, y que los gringos se pensarían una intervención militar en el continente. En ese momento me quedé dormido, madurando sus palabras... Bueno, pues eso, cinco 5días aguantando el tipo. Yo no sé para qué fui. Llevaba una maleta llena de libros que regalé a toda esa gente. Estaban contentos con mis libros, tampoco son gran cosa, pero decian que les vendrían bien para conocer mejor a España. Y esto me alegró un poco, la verdad, siempre es positivo enseñar cómo es la patria de uno. (*) Los colaboradores de Andalucesdiario.es Joaquín Recio y Luis Ocaña participaron en el denostado viaje a Venezuela.