Movimientos sorpresa en el caso de los cursos de formación. Malestar en la Junta de Andalucía y puesta en cuestión del acusador clave, Teodoro Montes. Un ex responsable administrativo del departamento de la formación en la delegación provincial de Sevilla parecía que iba a dar un vuelco tremendo al caso por sus "importantes" revelaciones a la juez Alaya.

Acusaciones gravísimas incluso de connivencia judicial
El caso de los cursos de formación aparentaba que crecía en su dimensión de manera exponencial por las "graves" acusaciones de existencia de "mordidas" en la patronal y en los sindicatos reveladas por Montes. Más aún cuando llegó incluso a responsabilizar del supuesto fraude de la formación a "todos sus superiores" en general en la Junta de Andalucía. Y muchísimo más cuando habló de que determinados órganos judiciales estaban en connivencia con la Administración autonómica, es decir denunció supuestos delitos de prevaricación judicial.

El testigo clave se cae
Todo estas denuncias han comenzado a desmoronarse como un castillo de arena. El testigo "clave" ha caído posteriormente en graves contradicciones. Se ha retractado de algunas de las acusaciones "estrella" tales como las "mordidas" económicas que aseguró que cobraban patronal y sindicatos. El martes cobraban los agentes sociales, según la declaración de Montes, por los cursos y el viernes ya no. Cambio radical de declaración.

Montes está imputado por un juzgado sevillano
Pero lo que aumenta su insostenibilidad como acusador es haber reconocido que un juez de Sevilla le ha imputado por supuesta falsedad en relación con un curso de formación. Y no termina ahí las revelaciones de Montes. Este ha declarado como inició sus acusaciones. Según declaración del propio funcionario él llegó directamente al Juzgado de Alaya a formular la denuncia. Literalmente ha afirmado que "llegó a la puerta" del Juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla con el objetivo de presentar una denuncia.

No se siguió el protocolo habitual de reparto de la causa
La sorpresa es que allí se le indicó que lo hiciera ante la Guardia Civil. Con esa indicación inusual de ir a la Guardia Civil y no al juzgado de guardia unido a la relación que hizo entre EREs y Formación, generó que Alaya asumiera el caso. De haber seguido el protocolo habitual la causa habría seguido el curso de reparto entre juzgados.

Críticas a la elección del testigo
En ese punto reside el malestar y enojo que ELPLURAL.COM ha podido recoger entre cargos de la Junta de Andalucía. Ese enfado se ha extendido a las acusaciones particulares y a la propia Fiscalía. Queda por ver como reaccionan otras instancias en particular las judiciales, por las acusaciones de posibles connivencias que rayarían con la prevaricación. Fuentes consultadas por este medio critican la elección de un testigo inconsistente, "inestable", contradictorio y que "igual que acusa un día al siguiente retira lo declarado".

Cuestionada la competencia de Alaya en el caso
A esto hay que sumar los últimos datos de este asunto que acaba de hacer público la Cadena SER. Según este medio un juzgado del municipio sevillano de Coria pidió al juzgado de Alaya que tomara declaración a Teodoro Montes de esta causa en junio de 2013 pero la jueza no lo hizo hasta tres meses después. En definitiva Alaya pudo tomar declaración y no lo hizo a este 'crucial' testigo en junio de 2013, recibió un mandato, un exhorto, del juzgado de Coria donde Montes está imputado por un supuesto delito de falsedad en un curso de formación. Esto unido a todo lo anterior, y según indican nuestras fuentes, deja sobre el alero que la juez Alaya continúe instruyendo el caso.