¿Puede un transexual ser un buen cristiano? En la diócesis de Cádiz, no. No al menos lo bastante bueno como para ejercer de padrino de un bautizo. El Obispado de esta provincia no permite al joven de 21 años Alexander Salinas, nacido Alexandra, ser padrino en el bautizo de su sobrino. El caso ha sucedido en una parroquia de San José Artesano, en la localidad gaditana de San Fernando, aunque Salinas no culpa de la prohibición al párroco sino al Obispado, que considera que el joven no lleva una vida “congruente con la fe”, según recoge la agencia Efe, que añade que la máxima autoridad eclesiástica de la provincia le ha ofrecido a Alexander ser ‘padrino espiritual’, una posibilidad que recoge el Derecho Canónico. El frustrado padrino rechaza esa opción e insiste en que él es creyente y no ha cometido pecado alguno. La prohibición del Obispado de Cádiz y Ceuta, cuyo titular es monseñor Rafael Zornoza (Madrid, 1949), ha provocado la indignación de los colectivos a favor de la igualdad sexual. La Federación Andaluza Arco Iris ha solicitado una entrevista con el Obispado de Cádiz y Ceuta para "hacerle entender la discriminación que está cometiendo" en el caso de un joven transexual al que la Iglesia no permite ser padrino en el bautizo de su sobrino. En un comunicado, el presidente de esta organización que lucha por los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales, Gonzalo Serrano, ha precisado que desde Arco Iris quieren que el Obispado "dé marcha atrás y permita al joven transexual ser padrino de bautizo". Para Arco Iris, "se trata de un claro ejemplo de transfobia, es decir, miedo, incomodidad y rechazo irracionales hacia las personas transexuales basados en la ignorancia". "Seguramente, desde el obispado confunden la transexualidad y la homosexualidad", añade el presidente del colectivo, "al igual que le ocurre a muchas otras personas en nuestra sociedad". En cualquier caso, para la federación no tiene sentido que la Iglesia prohíba a un joven creyente y practicante el ser padrino de bautizo "por no llevar una vida congruente con la fe", cuando el único dato que han tenido en cuenta es que en su partida de bautismo aparece como 'mujer' y actualmente en su DNI aparece su identidad como 'hombre'. Desde Arco Iris recuerdan que en 2003 la Congregación para la Doctrina de la Fe de la Iglesia Católica, presidida por el anterior Papa Joseph Ratzinger, emitió un documento reservado donde afirmaba que las personas transexuales representan una "alteración patológica de la personalidad". Sin embargo, para Arco Iris esta consideración debería actualizarse, "ya que en 2013 la Biblia de la psiquiatría dejó de considerar a las personas transexuales como enfermas mentales al eliminar la Asociación Americana de Psiquiatría el término trastorno de identidad de género de su catálogo, el DSM-V". EL PAPA HA CAMBIADO Además, señalan que la postura del jefe de la Iglesia ha cambiado con respecto a su antecesor, pues en enero de 2015 el Papa Francisco recibió en el Vaticano a un hombre transexual español y a su novia. "Con anterioridad, el Papa ha afirmado '¿Quién soy yo para juzgarlos?' al ser preguntado sobre el colectivo homosexual y transexual", ha recordado. Las personas transexuales son quienes mayor discriminación sufren dentro del colectivo LGBTI en todo el planeta, y ello "a pesar de los avances legales y científicos que se han producido en los últimos años", comenta Serrano, que cree que "la Iglesia Católica continúa siendo uno de los agentes que más influencia tienen para perpetuar la homofobia y la transfobia en el mundo: su posicionamiento nos ha hecho mucho daño durante siglos y ya es hora de lanzar un mensaje claro y contundente de cambio". "Ya no tiene ningún sentido que los obispos sigan discriminando a las personas homosexuales y transexuales cuando el jefe de su Iglesia da muestras de apertura al colectivo", ha concluido el presidente de Arco Iris. Desde la asociación de padres y madres con hijos e hijas LGBTI de la Federación Arco Iris explican que "la transexualidad no tiene que ver con una orientación sexual ni con una opción de vida determinada, sino que está relacionada con la propia identidad de la persona". La presidenta de Familias por la Diversidad, Isabel Martínez, continúa remarcando que "nuestra sociedad suele confundir por desconocimiento los conceptos transexualidad y homosexualidad. La homosexualidad, igual que la bisexualidad o la heterosexualidad, se descubre en la adolescencia, en torno a los 12-14 años, cuando las hormonas comienzan a producir cambios corporales y se suele iniciar el deseo sexual; la transexualidad, en cambio, se suele manifestar a los cuatro o cinco años, cuando todas las personas comenzamos a darnos cuenta de nuestra identidad".