Este viernes el Ayuntamiento de Torremolinos y sus propios vecinos han puesto fin a un exilio cultural incomprensible. Han acabado con una irracional censura política impuesta por el anterior alcalde, el popular Pedro Fernández Montes, durante doce años al mítico grupo "Danza Invisible". Un veto decretado contra un grupo musical de Torremolinos y que ha paseado, y sigue haciéndolo, el nombre de su pueblo y de Málaga por todo el mundo.

Veto por estar en contra de la Guerra de Irak
Todo sucedió  un 27 de septiembre de 2003.  Javier Ojeda, el alma y vocalista del grupo, recuerda esa fecha como la última actuación de Danza Invisible en Torremolinos. Poco antes, Ojeda como tantos artistas y gente de la cultura en España, se había manifestado en contra de la Guerra de Irak. Al mismo tiempo apoyó públicamente su apoyo al partido de Los Verdes en Torremolinos en la creencia de que un representante municipal ecologista podría paliar el daño que urbanísticamente estaba recibiendo su pueblo. Desde ese instante el alcalde que con una gran mano dura gestionó la ciudad hasta hace pocos meses provocó la desaparición de Danza invisible de los escenarios de la ciudad costasoleña,

Siete mil personas entre brisas de libertad
El nuevo ayuntamiento surgido del acuerdo entre PSOE, IU, Ciudadanos y Podemos ha logrado dar fin a ese veto. Para ello, como resarcimiento  y homenaje, el Equipo de Gobierno de Torremolinos presidido por el socialista José Ortiz, organizó el viernes pasado un concierto con el grupo al que asistieron más de siete mil personas. El espectáculo mostró además que los vientos de cambio han llegado a la ciudad y que una brisa de aire fresco y libertad ha surcado su término.



Concierto de "La libertad sin ira’
La actuación bautizada por el propio Ojeda como concierto de "La libertad sin ira’ fue festejada como un símbolo de los nuevos tiempos. El líder del grupo afirmó exultante ante sus paisanos que "este pueblo es mío. Tanto como de todos vosotros. Me ha dolido mucho, pero no quiero mirar hacia atrás con ira porque los músicos somos músicos". Pidió que no se vuelva a permitir en el futuro que se "vete a nadie gobierne quien gobierne". La actuación supuso el cierre del festival cultural del verano ‘Culture Summer’, organizado por el Ayuntamiento de Torremolinos, y “un acto de liberación” para Danza Invisible, según su cantante.

Organizado por el Área de Cultura
La vuelta de Danza Invisible hizo vibrar a público diverso, de varias generaciones y llegados desde todos los puntos de la provincia, con canciones como ‘Contacto interior’, ‘Tiempo de amor’, ‘El club del alcohol’ y como no, ‘Sabor de amor’, una canción “compuesta a escasos metros” de La Nogalera, aseguró Ojeda durante el concierto. Antes y ante un plaza expectante la banda telonera Stereo 80 fue la encargada de dar paso al plato fuerte de la noche, un espectáculo organizado desde el Área de Cultura del Ayuntamiento de Torremolinos, con la colaboración de las empresas patrocinadoras.