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Las colillas de cigarrillo también se reciclan

Mié, 6 Sep 2017

Un asco. Por no emplear una palabra más gráfica, directa y malsonante. Pocos residuos hay que den más asco que las colillas de cigarrillo. Una puede no parecerlo, pero cuando se juntan miles, millones, la cosa cambia. Y aunque no lo parezca, son uno de los residuos más generados en todo el mundo.

8.000 compuestos contaminantes

Y de los más contaminantes. Hoy en día en tabaco contienen una cantidad increíble de sustancias tóxicas. Hasta en la misma cajetilla lo especifica. En concreto pueden contener o generar cuando se mezclan más de 8.000 compuestos contaminantes. Estas sustancias se vuelven todavía más peligrosas en contacto con el suelo o con el agua. De hecho, un solo resto de cigarro puede contaminar más de 10 litros de agua.

Estos datos es lo que ha movido a la empresa brasileña Poiato Recicla a acometer un innovador trabajo. El de reciclar los millones de colillas de cigarrillo que se generan cada año en el país. Lo primero ha sido recogerlas. Por eso han instalado varios contenedores de colillas en la ciudad de Sao Paulo. En colaboración con las autoridades locales, han puesto en marcha un programa para con concienciar y promocionar el uso de estos ceniceros callejeros.

18 millones de colillas

Tras recoger las colillas, se sumergen en líquido para que suelten las sustancias nocivas que contienen. Estas sustancias son filtradas y eliminadas. El material se prensa y se seca. Finalmente, con él se produce papel reciclado.

Desde su creación en 2012, Poiayo Recicla ha recogido, descontaminado y recuperado más de 18 millones de colillas. Pero hay que tener en cuenta que, solo en un día, en Brasil se fuman 200 millones de cigarrillos.

Pero es un principio. Porque no solo se trata de las sustancias contaminantes. También las propias colillas tardan más de cinco décadas en degradarse en le medio ambiente. Muchas grandes ciudades han lanzado campañas en las que buscan conseguir la colaboración de los fumadores para que recapaciten sobre el gesto casi instintivo de tirar el cigarrillo al suelo al acabar de fumarlo.