Sábado, 1 de Noviembre de 2014
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Enric Sopena
En la semana más negra de la crisis, Juan Carlos I cazaba elefantes
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Esta es la imagen del Rey que llega a la ciudadania. Juan Carlos I se fue hace unos dias de caceria a Botsuana, satisfaciendo asi su pasion por la caza de elefantes. Tuvo, sin embargo, la desgracia de sufrir un accidente mientras practicaba el deporte cinegetico a gran escala.

Todos los indicios, por fortuna, señalan que su recuperación está garantizada, aunque llueva sobre mojado y su edad, a priori, no sea la más adecuada para determinados ejercicios. Ha sido internado y está siendo atendido en un hospital de Madrid. El diagnóstico es positivo.

Niveles inquietantes
Pero la imagen pública del monarca ha vuelto a deteriorarse, rozando niveles inquietantes. Ocurre lo de la cacería tras la acumulación de una serie de asuntos objetivamente reprochables, como sobre todo el que se centra en el affaire que afecta a Iñaki Urgandarín, yerno suyo y marido de la Infanta Cristina.

La escopeta de Froilán
El reciente incidente sufrido por Froilán, el nieto mayor del Rey, con una escopeta de por medio, parece menor, pero no lo es tanto. Proyecta otra dimensión muy negativa de la Casa Real, a través de la Infanta Elena y su exmarido, Jaime de Marichalar, padres de la criatura.

La sensatez de los príncipes de Asturias
Tal como viven el Rey, la Reina y la Casa Real en su conjunto apenas nada tiene que ver con la inmensa mayoría de los españoles. El prudente silencio y bajo perfil de los príncipes de Asturias –que marcan evidentes distancias que a nadie se le escapan- da la impresión de que sea la única excepción en la Monarquía con visos de sensatez.

¿Ha perdido el norte doña Sofía?
En todo caso, Felipe de Borbón, el príncipe heredero, puede acabar siendo el más perjudicado en este desagradable desmadre que envuelve a la Corona. La Reina Sofía, tenida por muchos como una clarividente profesional, parece que haya perdido, en cierto modo, el norte. ¿Qué hace la Reina en Atenas teniendo hospitalizado en Madrid a su marido?

Contra las cuerdas
El Rey –cuya etapa constitucionalista fue decisiva en la transición- es en la actualidad el máximo responsable de estos annus horribilis, en formato español, que pueden poner a la Monarquía contra las cuerdas. En 2006 su cacería fue la de un pobre oso emborrachado. Aquello supuso un escándalo cuando se conocieron los hechos en España. El séquito de hace seis años fue, al parecer, de 29 personas. ¿Cuánto costó entonces la matanza de un oso y cuánto ha costado la de un elefante?

Arrimen el hombro
Mientras el Jefe del Estado se divertía pegando tiros a los elefantes en Botsuana, país cercano a Sudáfrica, España pasaba la semana más negra desde que estalló la crisis. La actitud del Rey, yéndose de vacaciones con fúsil de caza, no es propio de un estadista, sino de un demagogo instalado en la hipocresía. No vale hacer discursos pidiendo que todos arrimen el hombro.

El presidente de la República alemana
Él no lo arrima. El dinero público en una Monarquía constitucional parlamentaria no se puede despilfarrar en cacerías, campeonatos marítimos y una vida regalada y apenas fiscalizada como debiera ser. Por mucho menos tuvo que dimitir hace poco el presidente de la República alemana.

La II Segunda República
Ayer, 14 de abril, se conmemoró el inicio de la II República y el fin de la Monarquía de Alfonso XIII. El comportamiento, en este tiempo, de Juan Carlos I, parte de su familia y algunos vividores, lo único que sirve es para ir desacreditando a la Monarquía. Y, por consiguiente, dando paso a la República. El príncipe Felipe no tiene, de seguir las cosas así, el porvenir de Rey muy claro.

Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM

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