Las calles de numerosas ciudades europeas volvieron a llenarse este 8 de marzo con motivo del Día Internacional de la Mujer, en una jornada marcada por reivindicaciones feministas y por el contexto de creciente tensión geopolítica que atraviesa el mundo.

Miles de manifestantes participaron en marchas y concentraciones que reclamaron igualdad salarial, acceso equitativo a la salud, justicia frente a la violencia de género y mayores derechos sociales para las mujeres. Al mismo tiempo, muchas de las protestas incorporaron un mensaje de solidaridad con las mujeres que viven en zonas afectadas por conflictos armados.

En Berlín, cerca de 20.000 personas participaron en una manifestación que superó ampliamente las previsiones de las autoridades. Según informó la agencia alemana dpa, la asistencia fue aproximadamente el doble de lo esperado por la policía, y durante el acto se denunciaron tanto la violencia contra las mujeres como las desigualdades persistentes en el país.

En Barcelona, la convocatoria también reunió a más de 22.000 asistentes, mientras que en España se celebraron marchas en ciudades como Madrid, Valencia, Sevilla, Granada, Bilbao y San Sebastián. Las protestas incluyeron consignas contra la violencia machista, así como mensajes críticos con los conflictos internacionales y su impacto en las poblaciones civiles.

Carteles con lemas como “No a la guerra” o “Feministas antifascistas contra la guerra imperialista” reflejaron cómo parte del movimiento feminista está vinculando las reivindicaciones de igualdad con una denuncia más amplia de las crisis internacionales. Según datos de Naciones Unidas, las mujeres en contextos de guerra sufren de forma desproporcionada violencia sexual, desplazamientos forzados y falta de acceso a servicios básicos.

El Día Internacional de la Mujer, reconocido oficialmente por la ONU en 1977, se conmemora de diferentes maneras en todo el mundo, desde marchas reivindicativas hasta eventos culturales o actividades solidarias. En 2026 se cumplen 115 años desde las primeras movilizaciones que dieron origen a la jornada.

Este año, la campaña internacional gira en torno al lema “Give to Gain”, centrado en la importancia de apoyar organizaciones que trabajan por los derechos de las mujeres y fomentar acciones cotidianas que contribuyan a reducir la discriminación.

Las cifras siguen mostrando la magnitud del desafío. De acuerdo con datos de Naciones Unidas, las mujeres en el mundo poseen actualmente solo el 64% de los derechos legales que tienen los hombres, lo que evidencia las brechas que aún persisten en materia de igualdad.

En Madrid, las movilizaciones también incluyeron actos paralelos centrados en los derechos de las personas trans y en el debate sobre la regulación de la prostitución, reflejando la diversidad de posiciones dentro del movimiento feminista contemporáneo.

Durante una de las concentraciones, la vicepresidenta segunda del Gobierno español, Yolanda Díaz, subrayó el vínculo entre feminismo y defensa de la paz. “Está en nuestro poder detener la guerra, detener la barbarie y conquistar derechos. Nos proclamamos en defensa de la paz, del pueblo iraní y de las mujeres iraníes”, declaró ante los medios.

El contexto internacional también ha añadido tensión política a la jornada. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha sido criticado recientemente por la administración estadounidense tras rechazar el uso de bases militares españolas para ataques contra Irán, una decisión que calificó como “un error extraordinario y contrario al derecho internacional”.

Mientras tanto, el presidente estadounidense Donald Trump respondió amenazando con romper relaciones comerciales con España, a la que calificó como “un perdedor”.

Entre consignas feministas, debates políticos y mensajes de solidaridad internacional, el 8M de este año dejó claro que las reivindicaciones por la igualdad de género continúan profundamente entrelazadas con las grandes tensiones sociales y políticas que atraviesan el mundo actual.