El medio tiempo del Super Bowl 2026 no solo fue un espectáculo musical, también se convirtió en una reunión inesperada de celebridades. Antes de la aparición de Lady Gaga y Ricky Martin, el escenario de Bad Bunny ya parecía una alfombra roja improvisada cuando la cámara reveló un cameo sorpresa: Jessica Alba.
La actriz y empresaria apareció bailando cerca de Pedro Pascal dentro de la escenografía del show, sonriendo mientras seguía el ritmo de la actuación. Su presencia, completamente inesperada, se viralizó en cuestión de minutos y no solo por el momento televisivo, sino por su estilismo.
Para la ocasión, Jessica Alba apostó por un corsé blanco de escote pronunciado con estructura visible y varillas marcadas, una pieza de inspiración lencera que funcionaba como protagonista del look. Lo combinó con vaqueros oversize de tiro bajo, una fórmula claramente influenciada por la estética Y2K que domina la moda actual entre la Generación Z.
El conjunto se completó con plataformas de cuero blanco con tacón negro en contraste, apenas visibles bajo el largo de los pantalones. El estilismo equilibraba sensualidad y desenfado, alejándose del glamour clásico hollywoodense para acercarse a la estética street contemporánea.
Su melena castaña con reflejos caramelo se peinó con ondas suaves y raya al medio, mientras que los accesorios se mantuvieron minimalistas: grandes aros plateados y collares finos superpuestos. Un styling estudiado para parecer espontáneo, coherente con la energía festiva del espectáculo.


El cameo ocurrió mientras el artista interpretaba varios de sus éxitos antes de invitar a Lady Gaga al escenario. La cantante apareció con un vestido azul de escote profundo y silueta asimétrica acompañado por la flor de maga roja, guiño directo a Puerto Rico, que reforzaba la narrativa cultural de toda la actuación.
El medio tiempo —apodado en redes como el “Bad Bunny Bowl”— terminó siendo más que un concierto: fue un evento pop donde música, moda y cultura celebrity convivieron en tiempo real. Y en medio de coreografías, invitados y sorpresas, el breve momento de Jessica Alba se convirtió en uno de los más comentados de la noche.
A veces el impacto no lo genera quien canta, sino quien aparece durante unos segundos. En esta ocasión, un corsé blanco bastó para dominar la conversación digital del Super Bowl.