Hay artistas que lanzan perfumes, otros marcas de ropa y después está Omar Montes, que ha decidido transformar una de sus obsesiones gastronómicas en experiencia lifestyle. El cantante acaba de llevar Orijin, su propuesta de inspiración urbana, a Just Eat en exclusiva, apostando por una fórmula tan simple como efectiva: comida callejera potente, sabores reconocibles y una estética tan ligada a su universo como sus propias canciones.
Porque sí, si algo ha entendido bien Omar Montes es que la comida también forma parte del imaginario cultural. Igual que ciertos looks, ciertas playlists o determinados planes entre amistades, hay platos que funcionan como refugio emocional. Y ahí es donde entra Orijin, una propuesta inspirada en el universo del kebab y el durum que aterriza exclusivamente en la plataforma de delivery con una promesa clara: traer el sabor más auténtico de la calle directamente a casa.
El movimiento no llega precisamente por casualidad. Según datos del Gastrómetro de Just Eat, la cocina turca ya se sitúa como la tercera gastronomía favorita de España, mientras que el durum ocupa el tercer puesto entre los platos más pedidos y el kebab se coloca muy cerca, en quinta posición. Traducido al lenguaje de TikTok: el antojo ya existía, solo faltaba vestirlo con relato, estética y una identidad más aspiracional.
Y ahí es donde el proyecto encuentra personalidad propia. La carta de Orijin gira alrededor de esos clásicos que funcionan especialmente bien cuando el cuerpo pide una comida indulgente, sin demasiadas complicaciones y con sabor inmediato: kebabs contundentes, durums cargados de ingredientes y acompañamientos pensados para mojar —literalmente— en su famosa salsa secreta, probablemente el detalle que más conversación promete generar entre fans y curiosos. Todo bajo una narrativa muy alineada con la identidad visual y urbana de Montes.


Pero reducir esta colaboración a simple fast food sería quedarse corto. El lanzamiento conecta directamente con una tendencia mucho más amplia: la del delivery entendido como experiencia. La cena improvisada después de un día largo, el plan de sofá con amistades, el atracón de capítulos de una serie o incluso el pequeño ritual de pedir algo que se siente casi como premio. Comer ya no es solo alimentarse; también es construir atmósferas. Y Orijin parece querer jugar precisamente ahí.
Hay algo muy contemporáneo en esta propuesta: coger un plato históricamente asociado al consumo rápido y desprejuiciado y elevarlo desde el branding, la conversación social y el universo celebrity. Porque, en realidad, el kebab lleva años formando parte silenciosa de la cultura popular española. Solo que ahora aterriza envuelto en una narrativa mucho más aspiracional y firmada por uno de los artistas con mayor conexión con la calle y el entretenimiento mainstream.
El resultado es un producto que parece pensado para una generación acostumbrada a convertir cualquier hábito cotidiano en experiencia compartible: desde enseñar un café hasta documentar una cena de domingo en stories. Y en esa mezcla entre nostalgia urbana, placer inmediato y cultura pop, Omar Montes acaba de encontrar un terreno sorprendentemente lógico para expandir su marca personal.
El mensaje parece bastante claro: el sabor de la calle ya no solo se escucha. También se pide a domicilio.
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