Leo Messi ha protagonizado una de sus reapariciones más inesperadas y emotivas. Apenas cuatro días después de atravesar uno de los momentos más dolorosos de su vida por la muerte de su padre, Jorge Messi, el futbolista argentino decidió regresar junto al Inter Miami y ponerse a disposición del equipo pese a no haber podido entrenar con sus compañeros.
La presencia del argentino en el estadio no estaba inicialmente prevista. Messi había permanecido en Rosario junto a su familia después del fallecimiento de su padre y todo hacía pensar que continuaría alejado temporalmente de la competición. Sin embargo, tomó una decisión que sorprendió incluso dentro del vestuario.

Según se explicó durante la retransmisión del encuentro, el futbolista abandonó Rosario el martes por la noche y realizó durante la madrugada el viaje hacia Miami. Después de aterrizar en Florida y pasar por su residencia de Fort Lauderdale, decidió acudir al estadio para acompañar al equipo en su decisivo encuentro de la Leagues Cup contra León.
Lo que comenzó como una visita para estar cerca de sus compañeros terminó convirtiéndose en algo completamente diferente. Messi habló con el entrenador Guillermo Hoyos y comunicó que quería jugar. Sin haber completado una sesión de entrenamiento previa con el grupo, se incorporó al banquillo y quedó disponible para participar en el partido.
La sorpresa alcanzó su punto máximo al comenzar la segunda mitad. El capitán argentino saltó al terreno de juego y recibió una enorme ovación de los aficionados, conscientes de las difíciles circunstancias personales que atravesaba.
Su decisión también provocó una fuerte reacción entre sus propios compañeros. Casemiro destacó públicamente el compromiso mostrado por Messi y calificó su comportamiento como un ejemplo para el resto del vestuario. Para el brasileño, ponerse a disposición del equipo en unas circunstancias personales tan delicadas demostraba una dimensión del argentino que iba mucho más allá de sus capacidades futbolísticas.
El regreso se produjo, además, después de que Messi compartiera una emotiva despedida dedicada a su padre, una de las personas fundamentales tanto en su vida privada como en su extraordinaria trayectoria profesional.
Sin embargo, su presencia no consiguió cambiar el destino deportivo del Inter Miami. El conjunto estadounidense terminó perdiendo 3-2 frente a León, quedando eliminado de la competición. Después del pitido final, Messi abandonó rápidamente el césped y regresó al vestuario.
En estas jornadas especialmente complicadas, el argentino ha encontrado su principal refugio en Antonela Roccuzzo y sus tres hijos, Thiago, Mateo y Ciro, quienes han permanecido cerca del futbolista durante el duelo familiar.
Jorge Messi falleció a los 68 años en Rosario después de atravesar un periodo delicado de salud. Su situación había generado preocupación desde semanas antes, coincidiendo con la participación de Leo en el Mundial.
Durante uno de los encuentros de Argentina, las lágrimas del futbolista habían llamado especialmente la atención. Preguntado posteriormente por aquel momento, Messi aclaró que respondía a una situación ajena al deporte y reconoció que estaba atravesando días particularmente difíciles.

La pérdida tiene una dimensión especialmente profunda para el argentino porque Jorge Messi fue mucho más que su padre. Durante décadas estuvo directamente involucrado en la carrera de su hijo, acompañándolo desde sus primeros años y ejerciendo como representante y persona de máxima confianza durante buena parte de su trayectoria.
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