El excomisario, José Manuel Villarejo, ha apuntado, en su declaración como imputado en el caso Kitchen, a un nombre propio como cerebro. Y no es otro que el expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Villarejo no ha podido ser más claro: "Rajoy se aprovechó de un operación policial correcta para que si había algo que le afectaba él, trincarlo. Tanto el exministro, como el ex secretario de Estado, como el resto fueron engañados por el genio del señor Rajoy". Y esto lo ha dicho porque asevera que el acercamiento al chófer de Bárcenas, Sergio Ríos, era una operación legal de captación de fuentes humanas hasta que dejó de serlo, y según él, eso sucedió cuando le apartaron de Ríos.

Pero es más, ha afirmado: "A través de terceros Rajoy me pedía que le informara porque no se fiaba de lo que dijera el ministro". y ha dicho que no lo entendia con ese ministro que "estaba todo el día rezando a las vírgenes", en clara referencia a que Jorge Fernández Díaz es del Opus Dei. Pero el emérito es otro que ha recibido por parte del excomisario. Ha asegurado que la obsesión de Eugenio Pino era: ¿Hay información del tráfico de armas del rey emérito?

Así, Villarejo a ese respecto ha dicho Ríos le dijo que le habían dicho que no hablara con él, y que cuando se enteró de que habían entrado en el estudio de Rosalía se enfadó y dijo que cómo se hacía eso sin autorización judicial. Sin embargo, tras hacer esa afirmación, el fiscal no le ha preguntado porqué no denunció el caso si sabía que se había hecho sin el aval de un juez.

Pero claro, preguntado por el fiscal sobre sus mandos ha dicho: “El señor DAO no se enteraba de nada, estaba todo el día haciendo dibujitos de los uniformes y de las medallas. Yo me preguntaba qué estaba haciendo allí. Creo que la función de DAO le vino grande, estoy hasta las narices de ser políticamente correcto”. 

Un punto gracioso de la declaración ha sido cuando ha dicho: "El nombre de cocinero lo inventé yo, porque quería saber dónde cocinaba Bárcenas todas sus historias. Quería llegar hasta la cocina de Luis Bárcenas". De Martín Blas ha explicado "que no tenía nada que ver con Kitchen mal que me pese porque me ha hecho mucho daño".

De Rosalía Iglesias, con bronca de la juez, ha declarado: "Sabe restaurar lo mismo que yo. Pero cogía cuadros en mal estado que valían 50.000 euros y los vendía por 500.000 para blanquear. Por eso entendía que en ese local se escondia documentacion, y por eso lo comuniqué". 

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