La Audiencia Nacional afronta esta semana uno de los momentos más delicados del juicio por la Operación Kitchen, la presunta trama parapolicial organizada durante el Gobierno de Mariano Rajoy para espiar al extesorero del PP Luis Bárcenas y arrebatarle documentación sensible vinculada a la corrupción que cercaba al partido. Tras las primeras sesiones, marcadas por el desfile de mandos policiales y por las revelaciones del principal investigador del caso, la vista oral entra ahora en una fase de alto voltaje político y judicial con la declaración de algunos de los nombres más esperados.

El lunes están citados Bárcenas y su esposa, Rosalía Iglesias, que ejercen la acusación en el procedimiento y que han sostenido durante años que fueron objeto de una operación ilegal para robarles información comprometida. Junto a ellos comparecerá también Manuel Morocho, uno de los inspectores de la UDEF que investigó la financiación irregular del PP y cuyo nombre ha estado siempre vinculado a las pesquisas sobre la caja B. La jornada servirá para escuchar, por fin, a quienes la Fiscalía sitúa en el centro del daño causado por el supuesto operativo.

El plato fuerte llegará el jueves, cuando deberán comparecer como testigos el expresidente Rajoy, la ex secretaria general del PP y exministra de Defensa María Dolores de Cospedal y el exministro del Interior Juan Ignacio Zoido, sucesor de Jorge Fernández Díaz. La presencia de Rajoy y Cospedal coloca a la vieja cúpula política del Partido Popular ante uno de los mayores escándalos policiales y políticos de su etapa en el poder.

Rajoy, “El Asturiano”, vuelve al centro de Kitchen

Las últimas sesiones del juicio han vuelto a situar al expresidente en el foco. El inspector jefe Gonzalo Fraga, responsable de la investigación en Asuntos Internos, ratificó ante el tribunal que dentro de la presunta trama se utilizaban los alias de “El Asturiano” o “El Barbas” para referirse a Rajoy. No fue una cuestión menor: el testimonio reforzó la idea de que el operativo no solo concernía a mandos policiales y responsables de Interior, sino que orbitaba alrededor de la cúpula política del PP y del temor a que Bárcenas guardara material especialmente sensible.

Ese mismo investigador explicó además que el comisario José Manuel Villarejo presumía de los “mecanismos de presión” que podía ejercer sobre Rajoy y hablaba incluso de buscarle “una avería” o de llevárselo “por delante”, dando a entender que decía disponer de información comprometida sobre él. En el juicio también ha aflorado la supuesta intención de Bárcenas de destruir unos audios relativos a conversaciones con “M.R.”, una referencia que vuelve a proyectar la sombra del expresidente sobre el procedimiento. Según Fraga, ese encargo a un compañero de prisión no llegó finalmente a ejecutarse.

La semana pasada también dejó otro elemento especialmente grave: varios agentes admitieron seguimientos a Rosalía Iglesias que nunca fueron comunicados al juez. Esas vigilancias, realizadas sin cobertura judicial, encajan con la tesis de la Fiscalía de que Kitchen fue una operación clandestina para sustraer información a Bárcenas y neutralizar el impacto judicial y político de la Gürtel sobre el PP.

Bárcenas, Cospedal y la presión para reabrir derivadas

El calendario de esta tercera semana no solo concentra testigos clave. También reactiva los interrogantes sobre el papel de Cospedal y de su exmarido, el empresario Ignacio López del Hierro, que declarará el miércoles junto a otros testigos como el exalcalde de Boadilla Arturo González Panero. Aunque ambos estuvieron imputados en fases anteriores de la causa, terminaron fuera del procedimiento, una decisión que el PSOE, personado como acusación popular, intentó revertir al inicio del juicio solicitando la suspensión de la vista para que se investigara de nuevo su eventual implicación.

La ofensiva socialista no prosperó, pero el simple hecho de que Cospedal vuelva a sentarse ante el tribunal, aunque sea como testigo, reabre un episodio muy incómodo para el PP. Las grabaciones y conversaciones conocidas durante la instrucción apuntaban a la estrecha relación de la exdirigente popular con Villarejo, una figura central en el entramado policial hoy juzgado. Su declaración, por tanto, no será una comparecencia más.

Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes

Síguenos en Google Discover