La trama político-policial que operó durante años, bajo orden del Ministerio del Interior de Jorge Fernández Díaz, para extraer material sensible al ex tesorero del Partido Popular (PP), Luis Bárcenas, y ocultar la corrupción que rodeaba al entonces Gobierno de Mariano Rajoy (caso Gürtel) sigue sumando aristas. La conocida como trama Kitchen implicó a múltiples altos cargos de la Policía Nacional, que están desfilando por la Audiencia Nacional, donde están ofreciendo nuevos detalles. Las últimas revelaciones afectan directamente a Rosalía Iglesias, mujer de quien gestionaba las cuentas de Génova 13.
Después de que uno de los implicados certificase que “el barbas” y “el asturiano” eran los apodos con los que la trama se referían a Rajoy, de quien aseguró que era conocedor de lo que estaba sucediendo; y de que el papel de María Dolores de Cospedal, entonces secretaria general del PP, se revele cada vez más importante por su relación con el excomisario Villarejo; varios agentes han detallado al tribunal los seguimientos ilegales de la mujer de Bárcenas que les fueron encargados con la intención de localizar material sensible.
El comisario Mariano Hervás, jefe de la brigada de Técnicas Operativas de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Policía Nacional en 2013, ha reconocido este miércoles que se desplegaron vigilancias a Rosalía Iglesías por orden de la Dirección Adjunta Operativa (DAO) de la Policía Nacional, el órgano de máxima autoridad operativa en el cuerpo, entonces liderada por Eugenio Pino, para quien se piden 15 años de cárcel por su elevada implicación y papel clave que se le atribuye en la trama.
El comisario Hervás, que ha declarado como testigo, ha explicado que tuvo conocimiento de las vigilancias en julio de 2013, después de regresar de unas vacaciones. En aquel momento, ha revelado que se encontró "un servicio" policial en Madrid relacionado con seguimientos. Según su relato, fue el entonces comisario jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), Enrique García Castaño, conocido en la trama como “el gordo”, quien le trasladó que era "un servicio rutinario" que consistía en "seguir" a Bárcenas y a su mujer.
El mando policial, preguntado por el fiscal del caso, ha detallado que el motivo por el que la UCAO prestó apoyo en los seguimientos fue "una orden directa del director adjunto operativo". Asimismo, ha expuesto que el operativo presentaba "una problemática grave" por la "cantidad de gente" que había "alrededor" de Rosalía Iglesias. Esto, ha proseguido, hacía que el trabajo fuera "un poco complejo". "La complejidad era montar vigilancias con tanta prensa alrededor", ha apuntado. Además, se dio el caso de que más de una unidad estaba siguiendo a Rosalía Iglesias, sin saber estas de la duplicidad.
El motivo falso que se le dio a los policías para justificar la vigilancia, según ha expuesto Hervás, fue que los investigadores (de la Gürtel) "tenían problemas a la hora de encontrar el dinero" de Bárcenas, quien tenía "muchos millones" de euros, "testaferros" y "posibles locales" para ocultar dinero. El comisario ha reconocido que asumió en primera persona "las riendas de las investigaciones" después de que García Castaño se fuera de vacaciones y ha expuesto los problemas que surgieron debido a las múltiples vigilancias paralelas que se dieron.
Estos seguimientos de la esposa de Bárcenas terminaron por orden del jefe de la UCAO después de que uno de los policías fuera descubierto por la vigilada. "Hubo una bronca muy grande al responsable del área especial de seguimiento por una mala praxis de un funcionario, por eso se levantó", ha resumido. Sobre este patinazo ha dado más detalles otro comisario, Francisco González, quien era jefe del Área Especial de Seguimientos.
El agente ha explicado que la mujer de Bárcenas detectó que la estaban siguiendo porque "un policía cruzó por un sitio inadecuado" y fue visto por ella, que entró en una "farmacia" y la mujer que trabajaba allí llamó al 091 alertando de que alguien "le estaba siguiendo". En ese momento finalizó la vigilancia porque no tenía "ningún sentido seguir", ha indicado. Además, el comisario González ha reconocido que “el gordo”, García Castaño, le “confesó” que Sergio Rios, chófer del ex tesorero del PP, “colaboraba con el dispositivo” de vigilancia.
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