El ex director Operativo de la Policía Nacional, Eugenio Pino, ha declarado este lunes en el juicio del caso Kitchen. Pino, solo ha contestado a su letrado y, como era de esperar, ha afirmado que todo lo que se hizo fue legal. El exDAO le ha puesto un lazo de legalidad a las cloacas del Estado afirmando: "Le pedíamos colaboración al cocinero. Había un coche que iba a ir a Suiza para movilizar las fuentes patrimoniales de Bárcenas. Me dijeron que el colaborador les había dicho que lo iba a mandar a Suiza".

"A mí me llama Andres Gómez Gordo y me dice que el chófer de Bárcenas (Sergio Rios) está siendo tocado para que colaborara con algún servicio de información o Policía", ha expuesto Pino, resumiendo que le pareció absolutamente normal este extremo. "Yo le digo Gómez Gordo y a Martín Blas que vengan a la dirección", ha continuado relatando. "En ese momento me llama el director de la Policía Nacional y me dice que no se encargue Asuntos Internos y propone al comisario Villarejo", ha añadido.

Según su declaración, a Sergio Ríos, chófer del extesorero Luis Bárcenas, se le paga porque "autorizo los pagos de los fondos reservados porque se queda sin trabajo y lo necesitábamos allí a su lado. Pregunté cuánto se pagaba y me dijeron que sobre 2.000 euros, y lo autoricé y Villarejo le pagaba". Y ha dicho que esto era así porque tenían conocimiento de que Bárcenas iba a mover su patrimonio en Suiza.

En cuanto al presunto robo en el estudio de la mujer de Bárcenas, Rosalía Iglesias, Pino ha aseverado: "No me dijeron nada de que hubieran entrado en el despacho de Rosalía. Además, no me cuadra con García Castaño, no es su forma de trabajar, si ha hecho hasta cursos con la CIA. Este hombre no entró en ninguna parte".

Defensa de la legalidad y sus subordinados

La declaración de Pino ha estado marcada también por su opinión sobre el papel desplegado por el ex comisario José Manuel Villarejo y el ex comisario jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), Enrique García Castaño. El que fuera DAO se ha ceñido al guion desplegado por su abogado y ha intentado despejar toda sombra de duda sobre la actuación de sus subordinados, sobre los cuales ha alabado su trabajo.

 Pino ha reconocido que Villarejo “le daba cuenta de los avances de inteligencia” de la Kitchen, pero ha garantizado que “no despachaban a diario” porque el excomisario “llevaba muchos asuntos mucho más importantes que estos”. “Este era un asunto que esperábamos que un coche saliese en dirección a Suiza. Villarejo tenía muchas que hacer y muy importantes”, ha insistido. Con García Castaño la defensa ha sido aún más contundente, dejando claro que ni siquiera creía que hubiese accedido al despacho de la mujer de Bárcenas.

"No me dijeron nada de que hubieran entrado en el despacho de Rosalía. Además, no me cuadra con García Castaño, no es su forma de trabajar, si ha hecho hasta cursos con la CIA. Este hombre no entró en ninguna parte", ha defendido. El interrogado tan solo ha respondido a su abogado y, después de insistir en defender la legalidad de las actuaciones y a Villarejo y García Castaño, ha dado paso al excomisario.

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