El comisario jubilado José Manuel Villarejo comparecerá en la novena semana del juicio de la 'Operación Kitchen', que indaga en el presunto espionaje orquestado por el Ministerio del Interior del Gobierno de Mariano Rajoy para robar información al extesorero del PP Luis Bárcenas y obstaculizar, supuestamente de esa forma, las investigaciones sobre la existencia de una contabilidad opaca en el seno del Partido Popular.

El lunes, el único día de la semana en el que se celebrará el juicio, Villarejo declarará como acusado después de Eugenio Pino, ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, para quien el Ministerio Fiscal pide 15 años de prisión. La Fiscalía reclama la pena más alta del juicio para Villarejo, 19 años de prisión por presuntos delitos de encubrimiento, malversación, contra la intimidad y por cohecho pasivo propio.

En las últimas semanas, el tribunal de la Audiencia Nacional, presidido por la magistrada Teresa Palacios, escuchó las decenas de audios del comisario jubilado que sustentaron la prueba documental de este juicio, que forma parte de la macrocausa 'Tándem', también conocida como 'caso Villarejo', donde se investigan los negocios privados del propio comisario. Entre ellos, se escucharon conversaciones con la ex secretaria general del Partido Popular María Dolores de Cospedal, y su exmarido el empresario Ignacio López del Hierro, ambos declarados imputados en un primer momento pero para quienes posteriormente se archivó la causa.

Asimismo, se reprodujeron conversaciones con el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, con el comisario Andrés Gómez Gordo, con el empresario Adrián de la Joya y con el exjefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional José Luis Olivera, entre otros. En los audios, Villarejo aseguró que tenía grabaciones de conversaciones "duras" entre Rajoy y Bárcenas, y comentó con el 'ex número dos' de Interior, Francisco Martínez, supuestos pagos que el extesorero le habría hecho al expresidente. A su vez, en otras conversaciones, el comisario jubilado relató cómo captó al chófer de Bárcenas como confidente, al que apodó 'El Cocinero', y cómo le convenció para que le contara toda la información posible sobre la familia Bárcenas a cambio de "2.000 pavos al mes en crudo, gastos aparte".

La lista de acusados

Entre los acusados en esta trama se encuentran el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, Martínez, Pino y Gómez Gordo, para quienes la Fiscalía Anticorrupción pide 15 años de cárcel, así como el que fue chófer de Bárcenas, para quien reclama 12 años de prisión y la nulidad de su nombramiento como funcionario de la Policía. Asimismo, para el jefe de Asuntos Internos de la Policía en la etapa en la que se habría producido el presunto espionaje, Marcelino Martín Blas, el Ministerio Público pide dos años y medio de cárcel.

También están acusados los inspectores policiales José Ángel Fuentes Gago y Bonifacio Díaz Sevillano, así como el comisario José Luis Olivera, aunque la Fiscalía solicitó el archivo para los tres al no apreciar suficientes indicios. Quien no se sienta en el banquillo es el exjefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) Enrique García Castaño, para quien la Audiencia Nacional archivó el caso por "incapacidad mental sobrevenida" tras sufrir un ictus en 2022.

Las contradicciones de Fernández Díaz

En la última sesión de este juicio, las declaraciones ante el tribunal de Jorge Fernández Díaz y Francisco Martínez levantaron muchas ampollas. Ambos cargos del Gobierno de Mariano Rajoy se contradijeron en multitud de ocasiones, negando haber dado órdenes, echando balones fuera sobre las responsabilidades de la operación de presunto espionaje e incluso negando su conocimiento de la misma hasta que trascendió a los medios.

Desde que comenzó el juicio en abril, distintos excargos de Génova, además de otras figuras policiales y otros actores con distintos papeles en la operación de espionaje contra el extesorero han ido desfilando y declarando ante el tribunal, pero no fue hasta el pasado jueves cuando llegaron estos dos importantes testimonios. Ambos se han desvinculado del caso de una u otra forma con sus respectivas declaraciones. 

Por un lado, el extitular del Interior aseguró ante la justicia que no tuvo constancia del espionaje a Bárcenas hasta que apareció en los medios de comunicación, negando así que diera cualquier otra orden o instrucción para captar información comprometedora del partido, así como que nadie del Génova le transmitiese "preocupación" o "inquietud" por la operación. "Nadie me habló de la Operación Kitchen", aseguró el exministro.

Fernández Díaz se limitó a responder a las preguntas de su abogado y del tribunal, y señaló que nunca dio órdenes para poner en marcha operativo alguno contra Bárcenas, negando la mayor. Por consiguiente, ha negado haber tenido conocimiento de que el extesorero pudiera tener en su poder información comprometedora en su contra o para otros dirigentes del PP. En estos términos, también ha negado que hablase en alguna ocasión con el exdirector adjunto operativo de la Policía Nacional (DAO) Eugenio Pino, otro de los acusados en Kitchen, o incluso con el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, palabras que contraponen con otras declaraciones del caso, como las del propio Villarejo. "Me entero de esa operación cuando empieza a aparecer en medios de comunicación. No me había enterado de esa operación y, por tanto, no había hablado con nadie. Ni por arriba ni por abajo, ni por la derecha ni por la izquierda. Nadie me habló de esa operación", dijo Fernández Díaz, lavándose por completo las manos.

Por su parte, el exsecretario de Estado negó también categóricamente también haber dado órdenes en el marco del espionaje a Bárcenas, dejando en clara su sensación de que las grabaciones del extesorero contra Rajoy hablando de la ‘caja B’ del PP, en realidad, “no existían”.  En este sentido, ha declarado que el exministro nunca le transmitió "preocupación" alguna por estas grabaciones, rechazando a su paso haber dado instrucciones para destruir los discos duros de Bárcenas que habrían contenido esta información sensible. "Radicalmente no. Eso de los discos duros de Bárcenas es una especie de leyenda mediática, que ha tenido mucho recorrido. Que alguien ordene buscar discos duros no sólo es falso; es una fantasía", argumentó.

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