Consciente del catastrófico legado que Antonio María Rouco Varela dejó a la Iglesia  tras los 12 años en los que impuso su férrea doctrina (según el CIS, tan sólo el 4,9% de los españoles participa activamente en alguna parroquia), el nuevo arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, se afana en marcar distancias con su antecesor al frente del arzobispado de Madrid.

Los gestos de Osoro
Como ejemplo, basta con resaltar la decisión adoptada por Osoro de eliminar las concentraciones en la plaza de Colón para clamar contra el matrimonio homosexual o la ley del aborto. Tal y como avanzó ELPLURAL.COM, el nuevo arzopispo de Madrid decidió sustituir estas manifestaciones por una jornada en la que el prelado se encontró en la catedral de La Almudena con las familias, con las que mantuvo cordiales charlas y a quienes estrechó la mano, dejando de lado la costumbre del beso reverente de los fieles al que acostumbran los obispos.

El estilo de Francisco
El arzobispo de Madrid, que vive en un hogar de ancianos en la localidad de Aravaca, parece haberse tomado en serio la tarea de poner en marcha el estilo del Papa Francisco en Madrid. Así, en los últimos meses ha visitado poblados chabolistas, cárceles y hasta ha estado con el Foro de Curas, un sector perseguido, como muchos otros curas progresistas, por la Iglesia de Rouco.

Marcando distancias
Paulatinamente, Osoro también se ha ido distanciando de movimientos muy conservadores que como el Opus Dei, los Legionarios de Cristo, Comunión y liberación o los Kikos, campaban a sus anchas hasta hace muy poco por Madrid. Al menos de cara a la opinión pública, al arzobispo parecen preocuparle muy poco las élites políticas y económicas del Opus, el poderío económico de los Legionarios, los contactos empresariales de Comunión y Liberación, o el ejercito de fanáticos de los Kikos.

La tarea pendiente
Pero hay un reto que todavía no a afrontado el sucesor de Rouco Varela en Madrid: acabar con las misas franquistas que desde hace muchos años se vienen produciendo en la capital. Sin embargo, fuentes cercanas al arzobispado confiesan a ELPLURAL.COM que “esta es una de las tareas pendientes que Osoro está decidido a afrontar en los próximos meses”.



Acabar con las misas franquistas
La intención de Osoro, según estas fuentes, es acabar definitivamente con actos religiosos como los que tuvieron lugar el pasado mes de noviembre, cuando desde la Iglesia de los Jerónimos se homenajeó a Francisco Franco y a todos aquellos “valientes” que propiciaron la “salvación de España”.

El templo del franquismo
Al menos desde el año 2008, este templo -en el que se ofició en noviembre de 1975 la solemne ceremonia de entronización de Juan Carlos I- es utilizado para rendir tributo a los “caídos por Dios y por España”. Una situación de la que es consciente el arzobispo de Madrid, quien “se opone” tajantemente a que ante la atenta mirada de los descendientes de Francisco Franco ningún sacerdote vuelva a realizar un llamamiento golpista como el que se produjo en noviembre en Los Jerónimos.

Vigilará estas misas
Desde su entorno, aseguran que Osoro no se opone a que se rece por el alma de ningún fallecido, pero no está en absoluto de acuerdo con que este tipo de actos religiosos acaben con entonaciones del Cara al Sol y loas a la dictadura. De hecho, explican que muy pesar de los grupos de extrema derecha que copan estos actos, en los próximos meses se vigilarán con lupa la celebración de misas que puedan suponer un ataque a la democracia y a la convivencia pacífica de los españoles.