Raquel Tirado tiene 25 años, con 17 queda finalista en el Premio Jordi Sierra i Fabra y con 19 autopublica su primera novela a través de Amazon, un sistema -el de la autopublicación- que ella recomienda ante las “estafas” de algunos sellos.
Siete libros más tarde aterriza de nuevo en el mercado con Las Chicas de Olimpia, una historia curtida con la experiencia que te da la rutina -de ahí los cambios respecto de lo que había hecho hasta ahora-pero que contiene patrones que siempre ha querido mantener: inspirarse en los que y lo que tiene al lado, crítica social, temática LGTBI, etcétera.
Los protagonistas no son Cepeda y Aitana -cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia-, sino Arizona y Chrissy, que harán de una relación fingida su estrategia para llegar a la final de un reality que a su autora, como a otros tantos de su generación, devuelve a esas noches con compañeros de piso. Lean y denles una oportunidad a los nuevos talentos; si es que la entrevistada, ya con una holgada carrera, me permite todavía referirme así a ella.
PREGUNTA (P): ¿Cómo surge la idea de esta novela?
RESPUESTA (R): Durante el último año de carrera me entró un sentimiento muy nostálgico de cuando estaba en Primero y veía Operación Triunfo (OT) 2017 con las compañeras de piso (…) Se juntó que estábamos también viendo Drag Race y pensé que sería muy bonito poder escribir un libro ambientado en un concurso puramente femenino y jugar con los estereotipos que existen acerca de la rivalidad femenina. Quise hacer mi propio reality show con todos estos ingredientes.
P: ¿En qué notas tú que este libro está más maduro a nivel literario que los anteriores?
R: Creo que la idea es bastante original en el sentido de que actualmente en el mercado no hay muchos libros enfocados como este; y pienso que los personajes principales -Arizona y Chrissy- están muy bien definidos-, lo mismo que Olimpia, que al final es la que lleva la trama.
Los lectores me transmiten que es un libro muy emotivo, aunque no es algo que haya buscado intencionadamente, junta un poco toda la experiencia vital de luchar por los sueños… La percibo como la conclusión de todas mis novelas anteriores.
P: ¿Tiene una parte autobiográfica?
R: Creo que sí hay algo… En el sentido de que yo me quiero dedicar a escribir y este reality junta a concursantes de todo tipo (cantantes, escritoras, influencers...) y todas ellas tienen algo en común: se han dado cuenta de que si no son famosas no se pueden dedicar a su trabajo.
Por lo tanto, es verdad que no es directamente autobiográfico, pero expresa un sentimiento que tenemos muchos artistas de que no solo tenemos que, en mi caso, escribir, sino que necesitamos estar todo el rato activas, buscar maneras diferentes de vendernos, estar todo el tiempo en eventos, crendo contenido en redes sociales, etc.
P: Me gusta una idea en la que se centra la trama, la de repetir una idea hasta que se convierta en verdad. Es un principio político de manual. Tú has estudiado Sociología y Ciencias Políticas. ¿En qué sentido influyen tus estudios en lo que escribes?
R: Todos mis libros tienen mucho carácter social y en todos ellos termino reflejando -no intencionadamente- cosas que he aprendido estudiando Sociología y Políticas. Evidentemente, todo es política, los libros también, pero no es algo que persiga a propósito. Nunca intento hacer panfletos ni vender algo… de hecho, a veces ni siquiera estoy de acuerdo con mis personajes, pero sí que se nota en ellos un carácter moldeado desde las ciencias sociales.
Sobre lo de la mentira que se repite muchas veces… Sí, es algo con lo que juego en el libro, en este caso desde un punto de vista más divertido o amable. Las protagonistas se dan cuenta de que los fans quieren una relación y ellas se la dan (…) Se juega mucho con las expectativas, con el hecho de que no puedes contentar a todo el mundo, etc.
Como anécdota, después de que firmase el contrato para publicar Las chicas de Olimpia salió la nueva edición de OT y pasaron muchísimas cosas que yo había escrito. La más notoria, seguramente, que hace poco Cepeda reconoció que había hackeado el móvil del concurso y que sabía que los seguidores shippeaban su relación con Aitana.
Parece una tontería, pero lo digo también porque hay cosas que nos parecen ficción y la línea de esta con la realidad a veces es muy fina.
P: En este caso la inspiración está muy clara, pero, ¿sueles inspirarte en las cosas o persona que tienes más cerca? Lo digo porque a veces la gente se piensa que la inspiración es algo súper profundo y en la mayoría de ocasiones la tienes al lado.
R: Sin duda. Cuando empecé a escribir buscaba la originalidad, crear historias únicas (…) Pero me he dado cuenta de que todo está escrito y de que lo importante es que la historia parta desde la honestidad.
Todo me sirve de inspiración. Tengo una novela de fantasía inspirada en la crisis que tienes cuando terminas la universidad y ves que todos tus amigos avanzan en la vida menos tú, otra que está basada en un grafiti que vi en la calle y me pregunté de dónde salía la historia de ese grafiti…
Todos los libros van de lo mismo: el miedo a crecer, a la muerte, el amor y buscarse a uno mismo.
P: Me decías que siempre incluyes crítica social, temática LGTBI… No sé si notas una mejor acogida de tus libros al ir dirigidos a un público joven o, al menos, distinta a la que sería si se orientasen a gente más mayor.
R: La verdad es que no lo sé porque nunca he escrito para público adulto, pero por ejemplo en firmas se me acercan muchos padres de adolescentes (que al final son quienes compran los libros) y están muy felices de que sus hijos estén leyendo eso. Y el recibimiento entre los jóvenes es bueno.
Parece que hoy en día es muy fácil publicar un libro de temática LGTBI porque “está de moda”, pero a mí tampoco me gusta que el libro se encasille. Quiero decir, en este caso hay personajes LGTBI, pero el libro no va de eso, sino que la historia y el género son otros (…) Además, no se dice que el resto de libros sean de temática heterosexual. Esto es algo en lo que seguramente la industria debería trabajar más, pero es una opinión.
P: Publicaste por primera vez con 19 años, pero es que ya has escrito siete libros. ¿De dónde sacas el tiempo y cómo marcas tus tiempos? No sé si también la facilidad que tienes para inspirarte o que hagas literatura juvenil influye en esa fluidez.
R: Bueno… lo he compaginado con los estudios y la universidad, pero para mí la escritura ha sido mi prioridad. Supe que era muy difícil, pero quería que mi primer trabajo fuera este y siempre busqué que el resto de trabajos, estudios, etc., se amoldaran a la escritura.
Evidentemente, no siempre te apetece ponerte a ello; tienes que echarle horas, sacar historia, tener un gran catálogo porque no todo lo que escribas se va a publicar (…)
Y sobre escribir juvenil, a mí me sale más ligero, pero porque lo que yo leo principalmente es juvenil. Ahora estoy escribiendo también infantil y me está pareciendo más difícil, pero no porque sea más complicado, sino porque estoy menos acostumbrada. Si tuviera que escribir novela histórica, por ejemplo, me tendría que documentar un montón, asumir otro tipo de carga… Cada estilo tiene su proceso y una estrategia.
P: ¿Qué referente tienes como escritor o escritora?
R: Pondría a autoras españolas que conozco y que llevan una carrera a la que yo aspiro. Cuando empecé a escribir todos los autores que leía se alejaban mucho de mí. Podía disfrutar mucho de novelas de Murakami, por ejemplo, y le admiro, pero no notaba que pudiera ser como ellos.
Después, gracias a internet descubrí a un montón de autoras españolas maravillosas que sí sientes que puedes llegar donde están ellas como Andrea Tomé o Clara Cortes. Y fuera de España diría Jacqueline Wilson o Alice Oseman.
P: Empezaste autopublicando libros, después ya te publican editoriales… ¿Cómo fue ese camino? Porque yo creo que lo más difícil para alguien que empieza a escribir es el momento publicación, sobre todo del primer libro.
R: Mi primera novela fue autopublicada, simplemente con la intención de que la gente que me quisiera leer (familiares, amigos, lectores que me leían en blogs…) lo hicieran. No tenía ni idea de marketing, ni lo hice pensando que favoreciera a mi carrera.
Ahí me autopubliqué a través de Amazon. Es un proceso totalmente gratis lo que es la maquetación y la impresión, en el que tú haces la portada, corriges…obviamente contratas a gente profesional para que haga las cosas que tú no puedes, pero ya está. Yo siempre recomiendo, sobre todo de primeras, autopublicar, porque hay editoriales que se aprovechan de autores jóvenes.
El primer libro que no autopubliqué lo envié modo manuscrito (a una editorial pequeña, las grandes no te dan opción), el siguiente me contactó la editorial porque había leído mi libro autopublicado, ellos también acababan de empezar... y estoy enormemente agradecida de que una editorial tradicional confiara en mí tan pronto (…) Luego volví a autopublicar Perdona si te llamo Cayetano, que sabía que se iba a vender bien por redes y demás al ser romántica -con una novela más introspectiva habría sido diferente- y, por último, Las Chicas de Olimpia la publico con Fandom Books, que es un sello de Anaya y me contactan también por las novelas autopublicadas.
P: Tus recomendaciones entonces son… autopublicar…
R: Sí, autopublicar de primeras. Y añadiría ir a todos los concursos literarios que puedas.
P: Un consejo para alguien que no se atreve a publicar lo que escribe, bien por miedo, por vergüenza o, sencillamente, porque escribir le sirve como vía de escape, pero no termina de ver lo de publicar.
R: Está súper bien lo de querer escribir para ti y ya está. Si escribes para ti y solo quieres tener el libro en tus manos, que lo lea la gente… de nuevo, autopublicación; porque hay editoriales por llamarlas de algún modo que solo van a estafar. Y es tu sueño, no dejes que lo arruine una mala experiencia, o mala editorial.
Escribir y publicar es muy bonito y te vas a encontrar de todo, bueno y no tan bueno. No hay que ir con expectativas de que se va a vender muchísimo, pero el mero hecho de compartir lo que escribes es algo precioso. Y ahora en internet hay un montón de recursos, de presentaciones, autores con los que es más fácil hablar, el mercado está más receptivo que antes... Y nada, que mucho ánimo, a por ello y que quien se lance no deje de aprender por el camino.
