Las organizaciones profesionales y sindicales que suscriben el manifiesto En defensa de la profesión periodística y del derecho a la información reclaman a los poderes públicos que protejan a quienes trabajan en los medios de comunicación y exigen poner fin a las estrategias de señalamiento personal contra periodistas. Una situación que se ha agravado durante los últimos años, en el que determinados comportamientos contra los profesionales de la información han comenzado a normalizarse. El último episodio se produjo durante la manifestación en apoyo a Ceuta, donde fueron agredidos un periodista y su equipo de TVE. Ante este escenario, sindicatos y organizaciones profesionales elevan cada vez más la voz con un mensaje claro: "no vamos a normalizar las agresiones, las amenazas, el acoso ni el señalamiento de periodistas mientras ejercen su trabajo."

La declaración considera inaceptable que periodistas, fotoperiodistas, cámaras y otros integrantes de los equipos técnicos de los medios sean objeto de insultos, persecuciones, amenazas o agresiones mientras cubren manifestaciones, concentraciones, conflictos sociales, emergencias o cualquier otro acontecimiento de interés público. Las organizaciones subrayan que proteger su labor supone también garantizar el derecho de la ciudadanía a conocer lo que sucede y a recibir información.

El manifiesto reivindica la libertad de información como un derecho constitucional y humano de toda la ciudadanía y como una condición indispensable para el funcionamiento de una sociedad democrática. Desde esa premisa, plantea una respuesta conjunta de la profesión frente a aquellas conductas que buscan intimidar a quienes informan o entorpecer el ejercicio de su trabajo.

Condena de las agresiones y fin del señalamiento personal

Las entidades firmantes instan a todas las fuerzas políticas y responsables institucionales, sin excepción, a condenar de forma inequívoca cualquier agresión contra los equipos de información y a abandonar las estrategias de señalamiento personal.

El documento considera especialmente grave que desde determinados grupos políticos se convierta a periodistas concretos en adversarios personales o se empleen términos como "terrorista" para referirse a profesionales que se encuentran desempeñando su trabajo. Advierte de que estas conductas crean un clima que puede transformar la hostilidad en acoso y el acoso en violencia.

Las organizaciones reconocen que el trabajo periodístico puede ser criticado, debatido y cuestionado y que, cuando se producen errores, sus responsables deben responder por ellos. Sin embargo, establecen una línea que no debe traspasarse: "una cosa es la crítica y otra muy distinta la intimidación, la amenaza o la agresión".

El manifiesto reclama a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que garanticen que los profesionales de la información puedan desarrollar su trabajo con seguridad, especialmente durante manifestaciones, disturbios y otras situaciones de tensión o riesgo.

Las organizaciones piden reforzar la vigilancia para proporcionar una protección adecuada tanto a periodistas como a los equipos técnicos de radio y televisión que los acompañan. Señalan que su propia identificación como integrantes de un medio de comunicación los convierte en ocasiones en objetivo de acoso y hostigamiento, y reclaman que puedan trabajar sin quedar expuestos a este tipo de comportamientos.

También solicitan que las amenazas, coacciones y agresiones sean investigadas con diligencia y que sus responsables respondan ante la ley. "La impunidad de una agresión no afecta únicamente a quien la sufre", advierte el documento, porque transmite al conjunto de la profesión la idea de que informar puede tener un precio.

Defender el periodismo más allá de las discrepancias

La declaración hace un llamamiento al conjunto de la sociedad y recuerda que defender a los profesionales de la información no implica compartir sus opiniones ni estar de acuerdo con su trabajo. Supone proteger el derecho de la ciudadanía a recibir información y garantizar que haya testigos allí donde se producen hechos de relevancia pública.

El mensaje se dirige especialmente a la propia profesión: "La solidaridad no puede depender de la cabecera, la empresa, el sindicato, la asociación o la ideología del periodista agredido."

Con este propósito, el manifiesto plantea construir un compromiso común entre asociaciones profesionales, sindicatos, colegios de periodistas, comités de empresa y organizaciones defensoras de la libertad de prensa para responder de forma coordinada ante cualquier agresión o señalamiento. La defensa del ejercicio profesional, basado en el rigor, la veracidad y la profesionalidad, constituye el punto de encuentro de esta iniciativa en favor del periodismo y del derecho a la información.

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