Detectar el cáncer de pulmón en fases iniciales multiplica las posibilidades de supervivencia, pero España aún no ha implantado un programa nacional de cribado. La experiencia pionera de un hospital madrileño demuestra que hacerlo es posible… y eficaz.

El cáncer de pulmón es uno de los tumores más letales en nuestro país. Cada año, más de 29.000 personas reciben este diagnóstico en España, y se estima que fallece una persona cada 20 minutos por esta causa. La principal razón de su alta mortalidad es el retraso en el diagnóstico, ya que la mayor parte de los casos se detectan cuando el tumor ya está avanzado y las posibilidades de curación son muy limitadas.

Sin embargo, la ciencia lleva tiempo demostrando que detectar antes salva vidas. Diversos ensayos internacionales han probado que una sencilla prueba de imagen, la tomografía computarizada de baja dosis (TCBD), puede localizar el cáncer de pulmón en estadios tempranos, cuando es más tratable y con mejor pronóstico. La evidencia es clara, pero el Sistema Nacional de Salud aún no ha incluido este cribado dentro de sus estrategias preventivas.

Pese a esta ausencia de respaldo institucional, algunos hospitales han decidido tomar la iniciativa. Desde  2014, un centro hospitalario de Madrid, la Fundación Jiménez Díaz,  ha puesto en marcha un programa pionero de  detección  precoz en población de riesgo, con resultados prometedores. Esta experiencia está sirviendo de modelo y referencia para demostrar que, más allá de la teoría, es posible implementar este tipo de estrategias con éxito en la práctica clínica.

Diagnóstico temprano: vidas que se salvan

“Se ha demostrado que el cribado con TBDR permite la detección precoz del cáncer de pulmón en estadios tempranos y reduce la mortalidad en ensayos clínicos aleatorizados de elevado tamaño muestral llevados a cabo en Europa y Estados Unidos”, afirma la Dra. María Jesús Rodríguez Nieto, neumóloga del Hospital UniversitarioFundación Jiménez Díaz.

En el marco del programa de deteccion precoz de cáncer de pulmón (DEPRECAP), desarrollado en este hospital madrileño, los resultados avalan esta eficacia. “El 68. 6 ,% de los pacientes donde se detecta el cancer en  nuestra cohorte, se diagnosticaron en estadios precoces (I-II)  , explica la Dra. Carolina Gotera Rivera, también neumóloga en la Fundación Jiménez Díaz. Estas cifras suponen un cambio radical respecto a la realidad habitual, en la que los tumores se descubren ya en fases muy avanzadas.

Un programa pionero que funciona

En este programa, los pacientes son seleccionados tras una evaluación basada en edad, hábito tabáquico y patologías respiratorias previas. “Tenemos una población seleccionada con unas características muy concretas, que identifican un alto riesgo para padecer cancer de pulmón  ”, señala la Dra. Gotera.

Este rigor en la selección ha permitido alcanzar cifras esperanzadoras. “Nuestros resultados ya muestran que el programa es eficaz”, resume la Dra. Rodríguez Nieto. El objetivo es ahora consolidar esta experiencia y extenderla a otras comunidades autónomas.

A quién va dirigido el cribado

El cribado no se aplica a toda la población, sino a personas con un perfil específico de riesgo. “Nuestro programa acota el riesgo a una población concreta con exposición al humo del tabaco y la coexistencia de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y/o enfisema, que establecen mayor riesgo de padecer cáncer de pulmón, mejorando la eficiencia del programa”, detalla la Dra. Gotera.

La edad también es un criterio clave. “El rango de edad elegido se basa en las recomendaciones de expertos de la US Preventive ServicesTaskForce (USPSTF)”, indica la Dra. Rodríguez Nieto. En concreto, se considera grupo de riesgo a los adultos de entre 50 y 80 años con un historial de tabaquismo de al menos 20 paquetes-año.

¿Sale a cuenta económicamente?

Una de las barreras para la implantación nacional del cribado es la discusión sobre su rentabilidad. “Es rentable si está acotado a población de alto riesgo ligado a un programa bien establecido. Hay controversia en cuanto al coste”, reconoce la Dra. Rodríguez Nieto.

Sin embargo,los datos disponibles son alentadores. “Un análisis de coste efectividad del cribado en España basado en los hallazgos del estudio europeo NELSON sugiere que el cribado de cáncer de pulmón es una opción coste-efectiva, ya que establece un coste por AVAC de 2.345 euros”, añade la especialista.

Más allá del tabaco: la importancia de incluir EPOC y enfisema

El programa DEPRECAP ha ido un paso más allá al incluir también a personas con enfermedades respiratorias previas. “La incidencia de cáncer entre los pacientes de Deprecap es del 5 por ciento, y mas de seis de cada diez casos son diagnosticados en estadios iniciales, por lo que la supervivencia global a los cuatro años es del 95 por ciento”, afirma la Dra. Gotera.

“Consideramos que se deben tomar en cuenta estas enfermedades como un factor de riesgo adicional en el cribado poblacional para rentabilizar estos programas”, subraya la neumóloga.

¿Y por qué no se ha extendido aún en toda España?

La falta de datos locales ha sido uno de los argumentos utilizados para frenar la implantación del cribado a nivel nacional. “No hay datos en España que evalúen los resultados de un programa de cribado en nuestra población”, lamenta la Dra. Rodríguez Nieto.

Con este objetivo nació el proyecto CASSANDRA. “La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) ha puesto en marcha el proyecto CASSANDRA, un proyecto ambicioso y multicéntrico cuyo objetivo es demostrar la viabilidad del cribado en nuestro país, proporcionando la evidencia científica adaptada a nuestra población”, explica la doctora.

Mientras tanto, la Fundación Jiménez Díaz sigue avanzando con su experiencia, basados en un modelo que demuestra quesalvar vidas es posible cuando se apuesta por la prevención.