[[{"type":"media","view_mode":"media_large","fid":"27042","attributes":{"class":"media-image size-full wp-image-308047","typeof":"foaf:Image","style":"","width":"640","height":"426","alt":"El alcalde del Alhaur\u00edn de la Torre, Joaqu\u00edn Villanova (5d), y otros integrantes de la corporaci\u00f3n municipal, junto a asociaciones de mujeres y vecinos, guardan un minuto de silencio hoy ante el ayuntamiento en repulsa por el presunto crimen de violencia de g\u00e9nero de un hombre de 49 a\u00f1os a su pareja de 30 a\u00f1os. EFE"}}]] El alcalde del Alhaurín de la Torre, Joaquín Villanova (5d), y otros integrantes de la corporación municipal, junto a asociaciones de mujeres y vecinos, guardan un minuto de silencio hoy ante el ayuntamiento en repulsa por el presunto crimen de violencia de género de un hombre de 49 años a su pareja de 30 años. EFE



Según Naciones Unidas, cada 18 segundos una mujer es maltratada en el mundo.

Esto significa que, estadísticamente, en los poco más de cinco minutos que le llevará leer este artículo, unas 15 mujeres habrá sido agredidas en algún lugar del mundo.

En España, cada hora, veinte mujeres víctimas llamarán al servicio 016 para pedir ayudar. Veinte mujeres a la hora.

Erradicar la violencia de género, contribuir a construir sociedades igualitarias, pacíficas y no violentas ha de ser, además de un objetivo político prioritario, un compromiso vital de todos y todas. Porque para eliminar la violencia de género de nuestra sociedad, para parar el machismo, necesitamos muchas manos y bien formadas.

Es demoledor. En España se produce un asesinato de una mujer cada 5 días

Según datos de la Agencia de Derechos Fundamentales, un 12% de las españolas dice haber sufrido violencia física por su pareja. El 33% ha sufrido violencia psicológica. Eso es una de cada tres mujeres en España.

Y estos datos no son números en celdas de Excel. Detrás de cada cifra que les estoy dando, hay una mujer, un sueño desvanecido, una sonrisa rota.

Algunas de estas mujeres son madres, hermanas, hijas, compañeras de trabajo, del gimnasio…Y no alcanzamos a ver la enorme dimensión de este problema, el impacto que tiene en nuestra sociedad, porque minimizamos el impacto.

Una de las características de las víctimas de la violencia de género es que no se reconocen en un “supuesto” perfil de mujer maltratada y, además, reconozcámoslo, todavía hoy, la violencia de género se sigue invisibilizando.

Los derechos de las mujeres son derechos humanos, y ninguna sociedad que quiera llamarse a sí misma demócrata puede renunciar a garantizar la libertad y la seguridad de la mitad de la población.

España es un referente de políticas públicas contra la violencia de género. Así lo ha reconocido la Unión Europea nombrando la LO 1/2004 y los instrumentos que ésta articula, como buena práctica europea. Pero de nada sirve diseñar buenas leyes si están muy mal ejecutadas. En nuestro país y cada año de esta última legislatura, se ha dedicado en los Presupuestos Generales del Estado lo mismo a luchar contra este problema, que en construir ocho kilómetros de autovía.

Necesitamos más presupuesto, más recursos humanos especializados dirigiendo servicios públicos. Necesitamos muchos más recursos presenciales de atención a las víctimas, necesitamos recursos suficientes para garantizar programas de prevención en la adolescencia.

Contra la violencia de género necesitamos llevar puestas las luces cortas y largas al mismo tiempo. Porque por un lado necesitamos dar apoyo y asistencia a las víctimas, y por otro, si queremos erradicar la violencia de nuestra sociedad, necesitamos educar en valores de igualdad y paz a nuestras niñas y niños.

Desde mi punto de vista, la violencia de género no es una cuestión de servicios sociales, y tampoco es un asunto de mujeres. La violencia de género es una cuestión de hombres violentos que afecta a las mujeres. Que afecta a derechos fundamentales de las mujeres.

Para parar el terrorismo machista necesitamos un pacto de Estado donde erradicar la violencia sea una prioridad para todos los actores sociales, políticos, jurídicos, económicos y mediáticos. Porque con la violencia machista se están vulnerando derechos fundamentales como el derecho a la vida, a la seguridad y a la libertad de la mitad de la población.

Y para que deje de ser vista como una cuestión de “mujeres”, los hombres necesitamos tomar partido.

Una sociedad no cambia si solo lo hace la mitad de la población, y es obvio que mientras las mujeres de este país han cambiado mucho y han adoptado patrones más igualitarios, el modelo de masculinidad todavía está anclado en el pasado.

Los hombres que no somos violentos, los hombres que queremos a nuestras compañeras en igualdad, que apoyamos a nuestras esposas en sus proyectos individuales, nosotros los hombres que somos feministas, necesitamos dar un paso al frente, necesitamos hacernos más visibles.

Dijo Eduardo Galeano que "Los hombres tienen miedo a la mujer sin miedo" Yo, a lo que tengo miedo, es al silencio de otros hombres frente a las mujeres con miedo, frente a la violencia machista.

Necesitamos afear cada broma, chiste o comentario machista. Necesitamos hacernos cargo también de las tareas domésticas, del cuidado de nuestros niños. Necesitamos, al fin y al cabo, impulsar un nuevo modelo de masculinidad, que todavía no existe en nuestra sociedad, pero que más que necesario. Es imprescindible.

Porque yo, como dijo Mary Wollstonecraft, no quiero que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas.

Ander Gil es senador socialista por Burgos y vocal de la Comisión de Igualdad del Senado