El fenómeno de Tanxugueiras entra en una nueva fase. El trío gallego, que cumple diez años de trayectoria, afronta 2026 con un proyecto concebido como balance emocional, celebración de camino y punto de partida: O Cuarto. Tras una década marcada por la reivindicación de la música tradicional en gallego, la conexión intergeneracional con el público y una exposición cada vez mayor dentro de la industria, el grupo asegura que este nuevo trabajo es también el más íntimo de su carrera. No solo porque recoge vivencias de los últimos años, sino porque nace desde la necesidad de contarse a sí mismas, de mirarse sin armaduras y de reconciliarse con lo vivido. En esa nueva etapa se enmarca también su regreso al Coliseum de A Coruña, la que presentan como su única fecha en Galicia en 2026.
Lejos de repetir fórmulas, Tanxugueiras habla de un disco más personal, vulnerable y maduro, pero sin renunciar al pulso festivo que define su propuesta. En la entrevista, el grupo reflexiona sobre el paso del tiempo, el desgaste de la exposición pública, la industria musical, el peso de las redes y el deseo de convertir las heridas en música para bailar.
Pregunta (P): Cumplís 10 años de carrera y volvéis al Coliseum de A Coruña como única fecha en Galicia en 2026. ¿Por qué habéis elegido ese escenario para presentar O Cuarto?
Respuesta (R): Porque queríamos que el inicio de esta gira tuviera pausa y sentido. O Cuarto es un proyecto muy cuidado desde la base, y sentíamos que también debíamos construir así los conciertos: con calma, centradas al cien por cien en cada cita. En Galicia queríamos hacer algo especial porque es nuestra casa y se lo debemos a nuestra gente. El Coliseum, además, tiene una carga emocional muy fuerte para nosotras. Había mucha gente que se quedó fuera en 2023 y también nosotras queríamos resignificar aquel recuerdo. Esta vez queremos vivirlo plenamente y convertirlo en una noche todavía más especial.
P: ¿En qué momento vital y artístico estáis ahora mismo?
R: Estamos en un momento de cambio muy grande. Sentimos una creatividad mucho más madura y una claridad que quizá antes no teníamos: sabemos qué queremos hacer, con quién queremos trabajar y, sobre todo, hemos recuperado la motivación. Hacía tiempo que no encontrábamos estas ganas de hacer música como las hemos encontrado con este disco. Por eso sentimos que O Cuarto es al mismo tiempo celebración, balance y comienzo de una nueva etapa.
P: ¿Qué queréis que entienda el público de este nuevo disco que quizá antes no había visto de vosotras?
R: Que es el primer disco en el que hablamos de principio a fin de nuestras experiencias personales. Siempre fuimos muy conscientes de que teníamos un altavoz importante y de que queríamos usarlo para trasladar valores y hablar de cuestiones sociales. Pero llegó un momento en el que nos dimos cuenta de que hablábamos de muchas cosas y, sin embargo, no estábamos contando realmente lo que sentíamos nosotras. En O Cuarto la gente nos va a conocer más de cerca. Es un disco para bailar, pero también para llorar, para reír y para entender mejor quiénes somos.
P: En esta década, ¿qué ha cambiado más: la música, la industria o la relación entre vosotras?
R: Ha cambiado todo. Ha cambiado la forma de escuchar música, el peso de las plataformas, la velocidad con la que se consume todo. Y también hemos cambiado nosotras, porque a medida que entiendes cómo funciona la industria aprendes que tienes que proteger tu proyecto, tomar decisiones y entender que, al final, eres también una empresa dentro de otra empresa mayor. Esa conciencia te transforma personal y profesionalmente.
P: ¿Cómo es vuestra relación con las redes sociales?
R: Son necesarias para visibilizar un proyecto, eso está claro, pero tenemos una relación de amor-odio. Las redes pueden sacar lo mejor, pero también lo peor. Hemos vivido el lado más duro: el bullying, la crítica destructiva, la violencia gratuita. Y lo denunciamos porque detrás de cada artista, y de cada perfil, hay una persona con sentimientos. Con el tiempo, y también con mucha terapia, hemos aprendido a quedarnos con la parte buena y a relativizar lo demás.
P: ¿Os habéis sentido alguna vez atrapadas por vuestra imagen pública?
R: Sí, de algún modo se nos colocó muchas veces en el papel de mujeres fuertes, duras, enfadadas, casi impenetrables. Y este disco va justo en otra dirección: es más melancólico, más sereno, más en paz con nosotras mismas. Pero también tiene algo positivo que te encasillen, y es que luego puedes sorprender. Donde sí nos sentimos orgullosas de estar “encasilladas” es en ser pandereteiras y cantareiras: eso lo seremos siempre.
P: Decís que O Cuarto es una conversación pendiente. ¿Con quién?
R: Sobre todo con nosotras mismas. Es verdad que hay una conversación con el público, con el pasado y con todo lo vivido, pero principalmente es una conversación interna. Al componerlo entendimos mejor cómo se sentía cada una. Hay cosas que no habíamos hablado ni entre nosotras, y ponerlas sobre la mesa terminó por unirnos más. Este disco también es una reconciliación con nuestra propia relación como grupo.
P: ¿Qué os estáis diciendo con este álbum?
R: Nos estamos diciendo “perdón”. Perdón a nosotras mismas por errores, por silencios, por no haber sabido gestionar determinadas etapas. También nos estamos diciendo: “sé por lo que estás pasando, sé lo que va a venir, pero vas a salir de esto”. El disco tiene mucho de eso, de darse una palmada en la espalda y reconocer el dolor sin esconderlo.
P: ¿Qué os quedaba por contar?
R: Muchísimo. Había mucho guardado: dolor, maneras muy distintas de afrontar lo vivido, heridas que no estaban cerradas. La gente va a encontrarse con unas Tanxugueiras reales, hablando de su propia vida y de su propio proceso. Pero también con unas Tanxugueiras fuertes y resilientes, capaces de convertir todo eso en canciones que se bailan.
P: ¿Y qué queréis que se entienda de vosotras a partir de ahora?
R: Que somos humanas. Que nos duele lo que pasa, que la vulnerabilidad no es debilidad y que mostrarse vulnerable puede ser una de las mayores fortalezas. Durante mucho tiempo quizá sentimos que había que aguantar, parecer invulnerables, no dar señales de dolor. Ahora ya no. Ahora abrazamos esa vulnerabilidad y queremos que también forme parte de cómo se nos mire.
Tanxugueiras encara así uno de los capítulos más significativos de su carrera: el lanzamiento de O Cuarto, un álbum que ellas mismas definen como íntimo, bailable y atravesado por la reconciliación, y una nueva gira planteada con pausa y ambición. El gran hito anunciado hasta ahora será su regreso al Coliseum de A Coruña, señalado por el grupo como su única fecha en Galicia en 2026, en un concierto que quieren convertir en celebración, redención y fiesta compartida con su público. Si algo deja claro esta nueva etapa, es que Tanxugueiras no solo quiere seguir haciendo ruido: quiere hacerlo desde un lugar más libre, más consciente y más verdadero.