El cantante estadounidense Ray J se convirtió en protagonista de una intensa conversación en redes sociales tras su actuación del 14 de febrero en Shreveport, Louisiana, donde apareció sobre el escenario con un líquido rojo que parecía brotar de sus ojos. Las imágenes del momento, grabadas por asistentes y difundidas rápidamente en internet, generaron inquietud entre seguidores y espectadores que no tenían claro si se trataba de un problema de salud real o de un elemento preparado como parte del espectáculo.
Durante la actuación, el artista llevaba gafas oscuras y un dispositivo médico visible en el pecho. Mientras interpretaba sus canciones, el líquido rojo descendía por su rostro, una escena que provocó reacciones inmediatas entre el público presente y, posteriormente, entre los usuarios que visualizaron los vídeos en distintas plataformas digitales. En pocas horas, el episodio acumuló millones de reproducciones y comentarios.
Ante la preocupación generada, el propio Ray J afirmó posteriormente que se encontraba bien y que la escena formaba parte de la puesta en escena del concierto. Desde su entorno profesional también se insistió en que el cantante había cumplido con su actuación con normalidad. Sin embargo, la difusión de las imágenes mantuvo abierto el debate sobre lo ocurrido y sobre el uso de recursos visuales extremos en actuaciones musicales.
Ray J performed last night with his heart monitor, and fans assumed real blood was coming out of his eyes and chest. pic.twitter.com/Mi8L6xpf5F
— livebitez (@livebitez) February 15, 2026
Trayectoria pública y contexto reciente
Ray J, cuyo nombre real es William Ray Norwood Jr., alcanzó notoriedad a comienzos de la década de 2000 como cantante de R&B y figura televisiva. A lo largo de su carrera ha mantenido una presencia constante en la cultura popular estadounidense, tanto por su actividad musical como por su participación en programas de telerrealidad y su actividad empresarial.
Este espectáculo grotesco no es solo un acto aislado: llega justo después de que el propio Ray J dijera en redes sociales que está luchando contra problemas de salud graves, incluyendo que su corazón funciona sólo al 25%, producto de años de abuso de sustancias y enfermedades severas.
Es imposible separar esa confesión cruda -“2027 es definitivamente mi fin”- de su performance en Shreveport. Por un lado, invita a una lectura literal: ¿está un artista desgastado por la vida y el excesivo uso de drogas y alcohol exponiendo su fragilidad ante millones? Por otro, abre la puerta a una interpretación más teatral y crítica: ¿estamos consumiendo su cuerpo como espectáculo?
La combinación entre esas afirmaciones recientes y la escena vivida sobre el escenario explica en gran medida la rápida expansión del episodio en redes sociales. Numerosos usuarios expresaron inquietud por el estado del cantante, mientras otros consideraron que podía tratarse de un recurso visual destinado a generar impacto mediático.