Han pasado más de 30 años desde la irrupción de Verdaderos Kreyentes de la Religión del Hip Hop (VKR), una de las bandas fundamentales del rap español. El grupo, formado por FJ Ramos, Kultama, Poison, Sr. Tcee y Zarman, actuó por primera vez en 1993 en la discoteca Mondoasi de Torrejón de Ardoz, propiedad de la FOJAH, cuyo servicio de orden corrió a cargo de los Panteras Negras. Ese mismo año llegó Más que dificultad, su álbum de debut. Tres décadas después, VKR regresó a la escena del crimen para celebrar su aniversario y recuperar uno de los directos más explosivos del hip hop nacional. En el ambiente estaba también el reciente fallecimiento de Afrika Bambaataa. El recinto se llenó hasta los topes y los Kreyentes no defraudaron.

Tras el concierto, en un restaurante africano cercano a la estación, conocido como el bar de Albertín, conversamos con Kultama, uno de los integrantes de la mítica formación, sobre los orígenes de VKR, la escena de Torrejón, la lucha antirracista y la evolución del hip hop.

 

Pregunta: ¿Cómo surge VKR? ¿Cuándo, quiénes y por qué empiezan? ¿Cuál era el contexto sociopolítico de fondo?

Respuesta: (Risas). Buenas, tronco. VKR nace entre finales de los años ochenta y comienzos de los noventa en un barrio de Torrejón, a partir de la unión de tres grupos diferentes de la escena hip hop madrileña de aquella época. Sr. Tcee, Poison y FJ Ramos crearon el grupo We Solos. A principios de los noventa, Kultama formó junto a Zarman el grupo Power Posse, que en 1992 pasó a llamarse No Name. Debido a la profunda relación artística, afectiva y familiar que existía entre las formaciones, un año después decidimos unirnos para hacer canciones y maquetas juntos. Así dimos el pistoletazo de salida a Verdaderos Kreyentes de la Religión del Hip Hop, más conocido por sus siglas, VKR.

Corría el año 1993, poco después del asesinato de Lucrecia Pérez y de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Era una época caracterizada políticamente por el felipismo y, socialmente, por la presencia de organizaciones revolucionarias y comunitarias como la FOJAH-Panteras Negras. Éramos jóvenes y no había Instagram. (Risas). El nombre completo del grupo es Los Verdaderos Kreyentes de la Religión del Hip Hop porque nacimos en un momento que coincidía con el final de la primera ola del hip hop español. Había grupos como Jungle Kings, DNI, Sindicato del Crimen, K1000, MC Randy o DJ Jonco, entre otra gente que en 1988 publicó Madrid Hip Hop y Rapin’ Madrid. Toda aquella ola desapareció de golpe y se llevó también a muchos de sus artistas y seguidores. Nosotros, en medio de esa crisis, permanecimos fieles al estilo y al movimiento. Por eso elegimos el calificativo de «los verdaderos».

P: ¿VKR es un producto netamente torrejonero o su esencia procede del ambiente rapero de finales de los ochenta y comienzos de los noventa en Madrid, marcado por grupos como Public Enemy? Dicho de otra forma: si Torrejón no hubiera existido, ¿podrían haber existido los Kreyentes?

R: La verdad es que no estamos del todo seguros, pero probablemente sí, porque era lo que había en muchos puntos de la geografía. De lo que sí estamos convencidos es de que el grupo no habría tenido la misma esencia que lo vincula a Torrejón de Ardoz. La ciudad siempre ha tenido un vecindario multicultural, unos barrios, unos bares y unas calles muy particulares. Tal vez, sin todo eso, tampoco seríamos un grupo tan longevo. Después de tres décadas, aquí seguimos.

P: Los años ochenta y noventa fueron la época de las grandes bandas. Ahí estaban Afrika Bambaataa & Soulsonic Force, que ayudaron a consolidar el hip hop con canciones como Planet Rock; Michael Jackson y The Jackson 5; Public Enemy y S1W, A Tribe Called Quest o The Roots. En España también surgieron CPV, Geronación y, más tarde, Violadores del Verso, salvando las distancias. Ahora, salvo excepciones como Wu-Tang Clan, predominan los solistas. ¿Se ha perdido la esencia de lo grupal? ¿Cuál ha sido el secreto de VKR?

R: Me encanta que eso se perciba, porque forma parte de nuestra esencia, de nuestra posse y de una propuesta que va más allá del arte. La verdad es que no ha sido nada fácil mantener ese concepto de colectividad frente a la atomización y el individualismo que caracterizan hoy al hip hop. De hecho, el grupo ha permanecido inactivo, sin salir de gira ni subir a los escenarios, durante muchos años. Durante mucho tiempo publicamos trabajos y colaboraciones cada uno por separado. Pero también es cierto que, como te decía antes y teniendo en cuenta los tiempos que corren, 30 años después aquí seguimos. Para nosotros es un gran privilegio.

P: Oye, la que ha liado Rajoy. (Risas). ¿Qué opinión te merecen sus declaraciones calificando de extranjeros a los jugadores negros de la selección francesa?

R: Para nosotros, esas declaraciones del expresidente son totalmente impresentables. Lamentablemente, el pensamiento racista de este sujeto no es algo nuevo. En los años ochenta ya escribía artículos en la prensa conservadora. Recuerdo haber leído alguno en el que hablaba de la estirpe y daba a entender que los negros no podían ser considerados franceses y que existían razas superiores e inferiores. Ese tipo de ideas racistas ya las expresaba desde el principio. Si dice esas cosas en público, imaginaos lo que dirá en privado.

P: ¿Cómo ves a Nico Williams y Lamine Yamal?

R: Ambos son un ejemplo. Tanto deportiva como socialmente están consiguiendo callar muchas bocas y han ayudado a concienciar positivamente a una parte importante de la sociedad. Los insultos que reciben desde la ultraderecha delatan a quienes los profieren. Personalmente, para nosotros es un orgullo que un fascista nos insulte, porque significa que estamos en el lado correcto de la historia.

P: En las calles es el álbum que consolidó la madurez de la banda. ¿Qué refleja y qué supuso para VKR?

R: Es un disco muy maduro que refleja un cambio importante en el sonido. Con ese álbum nos dimos a conocer internacionalmente, sobre todo en Latinoamérica. Es evidente que el rap que se hace hoy no tiene nada que ver con el de los años noventa. La calidad del sonido actual está a años luz, porque la tecnología ha avanzado muchísimo. Incluso las estructuras de las canciones han cambiado. Antes se hacían temas de siete minutos y, en la actualidad, eso resulta prácticamente impensable.

P: ¿Cómo conectasteis con la FOJAH-Panteras Negras y cuál fue su contribución, tanto en términos generales como en tu caso particular?

R: Nosotros ya habíamos oído hablar de la FOJAH cuando VKR todavía no existía como grupo. Algunos de sus militantes venían mucho por Torrejón, por Stones y por otros lugares. Nos impresionaban su lucha antirracista y su compromiso en las calles de Fuenlabrada, Madrid o Alcalá de Henares, que era la localidad donde más neonazis había en aquella época. (Risas). Hermano, aquello estaba plagado. Además, algunas veces organizaban o presentaban las antiguas jams de hip hop, con nuestro gran amigo Sergio al frente. (Risas). ¡Qué honor!

P: Entre los elementos que más influyeron en la generación de VKR durante los años noventa aparecen Malcolm X, la mítica discoteca Stones y el asesinato racista de la dominicana Lucrecia Pérez. ¿Qué aportaron a vuestra formación artística y política?

R: Para entender los inicios del hip hop es fundamental conocer la historia de Malcolm X y de los Panteras Negras, porque están directamente relacionados. El hip hop se creó en un contexto de opresión contra la población negra y, poco después, adoptó en el rap buena parte del mensaje de Malcolm X y de los Panteras. En España vivimos el asesinato de Lucrecia Pérez con mucha pena, rabia y miedo. Era la época del auge del fascismo en el Estado español. En nuestro caso, decidimos salir a la calle preparados para defendernos y combatirlo. Por último, Stones fue el lugar donde nos reuníamos la gran mayoría de quienes formábamos parte de la escena de aquellos años. Aunque debo matizar que el hip hop no se inventó en Stones. Nosotros íbamos allí para disfrutar de la música negra, pero los conceptos y los elementos de esta cultura los aprendimos en las calles.

P: El hip hop nació como un espacio cultural de resistencia panafricanista de la población negra y de otros pueblos y colectivos oprimidos del Bronx, en Nueva York. Medio siglo después, con Pablo Hasél en prisión, aparecen en España raperos de extrema derecha que llegan a pedir el voto para el KKK. ¿Cómo vivís esa contradicción?

R: Es una auténtica vergüenza, hermano, y una incongruencia. También es un reflejo del creciente racismo y de la fascistización de las sociedades europeas y mundiales, si me apuras. Como tú has dicho, el hip hop nació recogiendo el testigo de las luchas del movimiento por los derechos civiles, del Partido de los Panteras Negras, del Ejército de Liberación Negra —BLA, por sus siglas en inglés— y de otras organizaciones y líderes como Malcolm X, Kwame Ture o Angela Davis. Todos ellos luchaban contra la desigualdad, el racismo, el sexismo, el imperialismo, el neoliberalismo y cualquier injusticia que afectara, sobre todo, a la población negra y latina del Bronx y de otros lugares de Nueva York. Por eso, VKR ha mantenido en muchas de sus letras un claro mensaje de convivencia y antirracismo, así como una posición políticamente antifascista. Es algo que estuvo presente desde el principio, desde nuestros orígenes.

P: Además de VKR, en Torrejón han surgido nombres como Frank T, El Chojin, Makabro o Kraze Negroze. Tampoco hay que olvidar que Chunguito, un gitano del barrio de La Cabra —hoy Las Fronteras—, fue campeón nacional de breakdance en el programa Tocata de RTVE en 1985. (Risas). ¿Qué tiene Torrejón, el 28850? ¿Sigue siendo esa fábrica de talentos?

R: (Risas). Creo que lo que tenía y tiene Torrejón, y que no existía en otros barrios o localidades de España, era la gran cantidad de artistas, grafiteros, DJ, MC, productores y seguidores afrodescendientes o racializados que había en la ciudad durante los años noventa. Ese distintivo, junto con la discoteca Stones, fue fundamental y acabó definiendo el carácter de la escena local. Me consta que, en la actualidad, Torrejón y el 28850 siguen teniendo una gran cantera y continúan produciendo raperos, incluidos algunos de los que acabas de citar por ser los más conocidos. Lo que ocurre es que el hip hop se ha masificado tanto que ahora los nuevos artistas tienen más dificultades para darse a conocer. Pero Torrejón continúa siendo una fábrica de talentos muy importante.

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