Afrika Bambaataa, uno de los nombres fundamentales en el nacimiento y expansión del hip hop, ha muerto a los 68 años en Pensilvania a causa de un cáncer de próstata, según confirmó su entorno legal y recogieron varios medios estadounidenses. Su fallecimiento cierra la vida de una figura central para entender la evolución de la música urbana desde el Bronx hasta su conversión en fenómeno global.

Nacido como Lance Taylor en Nueva York, Bambaataa forma parte del grupo de pioneros que suele citarse junto a DJ Kool Herc y Grandmaster Flash cuando se habla del origen del hip hop en los años setenta. Su papel fue decisivo en la consolidación del DJ como eje de una cultura que no solo transformó la música, sino también el baile, la estética y la identidad de los barrios afroamericanos y latinos de la ciudad.

Uno de sus principales legados fue su capacidad para ampliar los límites del género. Si otros pioneros ayudaron a fijar las bases del hip hop en las block parties del Bronx, Bambaataa destacó por impulsar una visión más abierta y experimental. Su gran hito fue Planet Rock, publicado en 1982 junto a Soulsonic Force, una canción que mezcló el pulso del rap con la electrónica europea y que abrió una nueva etapa para la música popular.

Planet Rock está considerada una obra decisiva porque conectó el hip hop con los sonidos electrónicos de Kraftwerky ayudó a sentar las bases del electro-funk. La canción tuvo impacto en el desarrollo posterior de la música de club, del techno, del house y de muchas de las fusiones entre rap y electrónica que llegarían después.

Además de su faceta musical, Bambaataa impulsó la Universal Zulu Nation, una organización nacida con vocación comunitaria y cultural. Su objetivo era canalizar la energía de la calle hacia la música, el baile y la conciencia colectiva, en un intento de ofrecer una alternativa a la violencia de las pandillas. Durante años, esa dimensión social reforzó su imagen como una figura de referencia dentro del hip hop, no solo como artista, sino también como organizador y símbolo de una cultura con voluntad transformadora.

Su relevancia histórica quedó reflejada también en el terreno institucional. En 2013, la Universidad de Cornell incorporó a sus archivos más de 30.000 grabaciones de su colección personal, un reconocimiento a su papel como coleccionistaselector musical y figura clave en la preservación de una memoria sonora ligada a la cultura negra y popular de Estados Unidos.

Sin embargo, cualquier repaso a su trayectoria queda inevitablemente atravesado por las acusaciones que dañaron gravemente su legado en los últimos años. Desde 2016, varios hombres denunciaron a Bambaataa por abusos sexuales y tráfico sexual cuando eran menores de edad. El artista negó esas acusaciones, pero la controversia provocó una ruptura profunda con parte del movimiento que él mismo había ayudado a construir. Ese mismo año fue expulsado de la Universal Zulu Nation.

En 2021 se presentó una demanda civil por parte de un acusador anónimo y, en 2025, Rolling Stone informó de que uno de sus denunciantes obtuvo una sentencia en rebeldía después de que Bambaataa no compareciera ante el tribunal.

Fue un pionero en el Bronx, un innovador en la producción musical y un nombre imprescindible para entender cómo el género pasó de las fiestas de barrio a convertirse en una referencia mundial. Al mismo tiempo, su figura queda marcada por una sombra que obliga a revisar su legado con distancia crítica. 

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