Esta semana los sindicatos madrileños anunciaban que irían a la huelga indefinida contra la gestión de la Comunidad de Madrid, liderada por Isabel Díaz Ayuso, siguiendo así el ejemplo de los docentes valencianos, que tiñen de verde -color esperanza y de la educación pública- las calles. Pero, ¿por qué ahora?, ¿qué motiva a la comunidad educativa de Madrid a parar después del verano?

ElPlural.com ha hablado con una parte de los organizadores de la huelga para conocer más detalles de la misma y, sobre todo, los puntos principales que motivan esta acción más allá del comunicado conjunto emitido en los últimos días.

Nos atiende al otro lado del teléfono Raúl Fernández, secretario general de la sección sindical Sur de la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras (CCOO), sindicato que, junto a UGT y la Confederación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CONFAPA) dan alas a la iniciativa.

La Consejería “no está respetando” el acuerdo

Desde unas reivindicaciones “claras”, las partes están abiertas a aceptar “más cosas” para ejercer presión. Ese es uno de los motivos por los que, más allá del anuncio, todavía no han concretado día u otros detalles a unos cuatro meses vista. “La idea es que todos estemos conformes con las reclamaciones y podamos sacar a cuanta más gente a la calle, mejor”, subraya Fernández.

A la pregunta de por qué en este momento, el responsable de la sección sindical Sur de la Federación de CCOO reconoce que “no hay nada nuevo”, pero que la Comunidad de Madrid ha vuelto a incumplir promesas: “La sensación de malestar y hartazgo no se ha solucionado con las medidas propuestas en el acuerdo sectorial que se firmó el año pasado”.

Aquel documento, si bien refrendado por una encuesta del profesorado y con algunas ‘cesiones’ por parte de los sindicatos para llevar la negociación a buen puerto, “no se está respetando” por parte de la Consejería de Educación.

Entrando ya en puntos concretos, estas peticiones que la región, denuncian, no se han cumplimentado, pasan por la bajada horas del profesorado de secundaria, que solo se estaría realizando en una pequeña parte de los centros y los profesores; o lo referente a una infrafinanciación que se extiende a todos los eslabones, también el universitario -aunque la huelga no se centra en este ámbito- como lleva mucho tiempo reclamando esta comunidad.

A ello hay que sumarle que sigue sin producirse una bajada de ratios -un problema especialmente mediático en las últimas semanas al tratarse de una de las reivindicaciones mollares de las educadoras infantiles- o una burocracia que, a todas luces, sigue siendo excesiva. No pasa desapercibida la cuestión del salario, que sigue siendo “muy bajo”, especialmente si se compara con el nivel de vida de la Autonomía.  

En cualquier caso, si hay un aspecto que destaca de esta huelga es que no se limita al profesorado, sino que también pueden participar de ella el personal no docente -administración, fisioteraupas, técnicos, personal de enfermería, etc-.

Principales reclamaciones

En el comunicado, facilitado a los medios de comunicación, lamentan en el siguiente orden que los salarios son “los más bajos de España”, las ratios, el horario lectivo, la burocracia, “dignificación” de los profesionales de FP y cambiar el modelo educativo, en definitiva, ya que el actual “genera pérdida de empleo”.

Así las cosas, CCOO, UGT y CONFAPA piden a la administración pública la “equiparación salarial progresiva con la media del Estado”, una “aplicación inmediata de las 18 horas en secundaria y el comienzo de la reducción a las 23 en primaria” o un “plan de actuación estructural sobre la FP en cuanto a prácticas, profesores prospectores y horario laboral.

Asimismo, siguiendo el modelo de protesta valenciano y el ejemplo de las educadoras de 0 a 3 años, los convocantes solicitan una “reducción efectiva de ratios en todos los centros públicos y regulación para el personal de apoyo”, un “plan de acción contundente contra la burocracia en los centros” o que la Comunidad de Madrid lleve a cabo un “compromiso presupuestario real con la educación pública y un marco de normativo claro y negociado para las condiciones de trabajo”.

La llama que prendió Valencia

Valencia ha sido testigo en las últimas semanas de una huelga histórica que quiere reproducir Madrid. Y sigue siéndolo, ya que en los últimos día, el personal docente ha vuelto a clamar en las calles bajo la consigna de que “aquí no se rinde nadie” y para exigir a la Generalitat Valenciana el desbloqueo de las negociaciones hasta que se alcance un “acuerdo digno” para el conjunto de la comunidad educativa.   

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