'Aparece la cara de Chiquito de la Calzada en un jamón', 'Secuestran a un mecánico para que arreglar su OVNI', 'Le crecen los pechos en la espalda por un error médico', 'Nieves Herrero es una extraterrestre'… Son algunos de los titulares de ‘Noticias del mundo’, la versión española de ‘Weekly Word News’, la célebre revista satírica de EEUU que publicaba noticias falsas sobre fenómenos paranormales, alienígenas y criaturas extrañas. El periodista Aitor Marín (San Sebastián, 1967) fue uno de los redactores que se embarcaron en la aventura hispánica de este semanario que se publicó entre el 26 de septiembre de 1994 y el 3 de julio de 1995: en total 41 números que hicieron historia.  Cuando desaparecieron, no hubo comunicado oficial, solo un titular anunciando que la redacción se trasladaba al Triángulo de las Bermudas.

Portadas de Noticias del Mundo
Portadas del ya desaparecido 'Noticias del mundo', en el que trabajó Aitor Marín

“Allí empecé a ver que podía hacer ficción, aunque fueran relatos muy breves. Ese reto de crear noticias desde cero me dejó ‘tocado’ para siempre”, asegura Aitor Marín en una entrevista concedida a ElPlural para hablar de su segundo libro, ‘Será por dinero’ (Siruela). Tras su paso por ‘Noticias del Mundo’ dirigió revistas como ‘Maxim’ y ‘Man’, fue redactor jefe de ‘Interviú’ y actualmente trabaja en la edición impresa de ‘El País’. Sin embargo, la semilla creativa siempre estuvo ahí y en 2020 se lanzó a publicar su primera novela, ‘Conspiración vermú’, que narra un complot para resucitar a Franco en vísperas de la coronación de Felipe VI. “Estaba mucho más inspirada en aquel mundo de lo paranormal que esta última en la que me he vuelto algo más riguroso”, nos confiesa.

‘Será por dinero’ es una novela negra protagonizada por Pascual Cordero, un antihéroe convertido en detective privado, que vive obsesionado con el cumplimiento de las normas. Con una honradez a prueba de bombas, el detective es contratado por Paz Carnal, la amante del magnate Ramón Glasé para que investigue si alguien pudo provocar su muerte. El empresario falleció en su cama, víctima de un infarto después de una ingesta masiva de Viagra. Ella quiere que averigüe si hay indicios de asesinato, lo que llevará al estricto detective a enfrentarse a un mundo de ricos, acostumbrados a saltarse las normas. El resultado, una hilarante novela policiaca que recuerda el universo del mismísimo Eduardo Mendoza, uno de los héroes literarios del autor.

Entrevista con Aitor Marín: “Ese reto de crear noticias desde cero me dejó tocado para siempre"

P.- Tu protagonista es un detective peculiar, que roza el antihéroe.

R.- Soy superfan de la literatura policiaca y thrillers, pero siempre se repite el mismo patrón de personaje medio atormentado, que le lleva a a actuar por su propio código, saltándose las normas. Se me ocurrió convertirlo en un tipo al que las normas le tienen absolutamente dominado y me salió el nombre directamente. Me gusta mucho jugar con los nombres. 

P.- ¿Tiene algo de ti ese personaje? ¿Alguna manía?

R.- Muy poco, algún recuerdo, cosas de mi relación con mis padres, cuando eres un chaval y piensas que los estás defraudando. Soy una persona honesta y lo de devolver el cambio, que es como empieza la novela, porque te han dado de más, yo sí lo hago. Pero no soy una persona tan cuadriculada como él, ni tan rígida. 

Portada 'Será por dinero', de Aitor Marín

P.- Al final de la novela pides disculpas a Agatha Christie, Manuel Vázquez Montalbán y a Eduardo Mendoza, a quien le haces un aparte. Imagino que son tus grades referentes.

R.- Tengo más, pero digamos que en esta novela son los que más me han marcado, Agatha Christie, por lo del crimen de habitación cerrada, y los otros son los clásicos de toda la vida del detective como Dios manda. Todo el mundo me dice que mis novelas son un poquito rollo Eduardo Mendoza. A ver, es un maestro, absolutamente inigualable, y la persona que abrió un filón en España. Me acuerdo de estar leyendo 'El laberinto de las aceitunas' y partirme de risa. Eso sí que te marca.

P.- Eres periodista y como tal, escribes de la realidad, pero aquí, en la ficción, también te sirve. Es fácil identificar muchas de las cosas que han pasado en la historia reciente de nuestro país.

R.- Pura coincidencia, como suele decirse.

P.- Podría haber incluso personas que se sintiesen aludidas. 

R.- Todo es ficción, los personajes no tienen no tienen referente ninguno. 

Todos tenemos esa imagen del rico que está por encima de la ley

P.- Describes un mundo de ricos y a un detective Cordero que parece un pobre desgraciado a su lado. ¿Hay un afán de crítica o reflexión social detrás?

R.- El mundo de los ricos que describo, desgraciada o afortunadamente no lo he palpado, pero sí, todos tenemos esa imagen del rico que está por encima de la ley, que se salta las normas o encuentra la forma de rodear los obstáculos contratando a expertos, abogados y profesionales. Alcanzan cosas que están absolutamente fuera del alcance de la gente normal, gente humilde como Pascual Cordero. Una vez tuve claro el perfil del personaje, cómo era, me apetecía enfrentarlo a ese mundo.

P.- ¿Crees que para ser rico hace falta tener pocos escrúpulos?

R.- Siempre se dice que para ser rico tienen que tener cadáveres guardados en el armario. Pero más que el asunto de cómo uno llega a hacer fortuna, me interesaba ver cómo las siguientes generaciones van degenerando y cómo se va dilapidando el capital del patriarca, el que sí tiene cadáveres. En el caso de Ramón Glasé le da absolutamente igual e incluso lo saca a gala.

Fotograma 'Men in Black'
Fotograma de 'Men in blak'

P.- Formaste parte del equipo de redacción de la revista satírica 'Noticias del Mundo', ¿qué poso te ha dejado pasar por allí?

R.- Sacábamos noticias como que Nieves Herrero era extraterrestre, que Chiquito de la Calzada se aparecía en jamón serrano o que secuestraban a un mecánico para arregla un OVNI. Era la versión española de Weekly World News, la revista americana que sale en 'Men in Black'. Me pilló empezando mi carrera me pusieron ahí porque era gracioso. Fue toda una experiencia, más siendo tan joven: reírte de lo que era mi profesión y de los medios serios del momento. 

Nosotros decíamos que todo era verdad salvo alguna cosa, como pasa en todos los medios

P.- Quizá entonces se entendió peor y no tuvo tanto recorrido. Es lo mismo que hace ahora 'El Mundo Today', con gran éxito.

R.- Sí, totalmente. Era una época sin internet, nosotros decíamos que todo era verdad salvo alguna cosa, como pasa en todos los medios. Al principio fue un bombazo, pero luego decayó. Para mí fue el lugar en el que vi que podía hacer ficción, aunque era casi un relato breve.

Ese reto constante de crear las noticias desde el principio fue muy interesante y me dejó un poquito tocado ya para los restos. Se nota más en mi primera novela, 'Conspiración vermú', aquí ya me he vuelto más riguroso.

P.- ¿Cómo te sientes más cómodo, en el mundo creativo o en la realidad?

R.- Llevo toda la vida en redacciones y me encanta. Esto es una vía de escape de la tensión y la presión del día a día. Pero mi sitio es una redacción. 

P.- ¿Cómo fue el salto a la ficción literaria?

P.- He tenido varios intentos: una novela de ciencia ficción, otra policiaca, pero con un tono serio, pero no encontraba el tono. La idea de 'Conspiración vermú' era mi tercer o cuarto intento de hacer algo. Nos pasa a muchos periodistas, llevas toda la vida contando otras vidas y tienes ese gusanillo de querer contar algo propio. En mi caso siempre acabo derivando hacia la tontería y el humor. La primera me costó 5 años, no fue nada fácil. 

Llegué a pensar que yo no iba a ser capaz de escribir una novela

P.- No pienso que un periodista, aunque se pase el día contando historias,. esté capacitado porque sí para hacer una novela. A mí me parece complicadísimo.

R.- Es que lo es. Llegué a pensar que yo no iba a ser capaz de escribir una novela. 

P.- ¿Qué te ha resultado más complicado, culminar una novela o que te la publiquen?

R.- Ninguna de las dos cosas fue sencilla. Ni con la primera ni con esta. En ambos casos fui llamando a puerta fría, mandando a las editoriales y, evidentemente ha habido muchos noes, pero lo bueno es que, con que tengas un sí, es suficiente. Tampoco tenía agente literario, lo intenté, pero ninguno estaba interesado. Tuve la suerte de encontrar a Siruela, la mandé y me llamaron a los tres días, pero creo que por regla general, no es lo habitual.

P.- María Dueñas dice de tu novela que plantea "un singular detective que rompe con los códigos clásicos del género y nos arrastra a una trama ágil y a contracorriente". Yo añadiría que es divertidísima al tiempo que te hace pensar. 

R.- Esa es la idea, meter reflexiones. Muchas veces haces cosas que son casi por intuición, pero luego cuando te relees a ti mismo dices: '¡Mira, aquí estaba yo afinado!' Te interpretas a ti mismo.

P.- Dices que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, pero retratas desde la ironía a la sociedad de la España actual. 

R.- Intenta serlo al menos.

P.- Háblame de los nombres.

R.- Cada nombre define al personaje. Son nombres y apellidos reales que intento combinar de la forma más chocante o descriptiva posible. Pascual Cordero, un tipo que ha nacido para el sacrificio, tiene un nombre muy apropiado. O Paz Carnal. 

No todos somos iguales. Y cuando nos igualan, siempre se hace por abajo

P.- Hay también un periodista, Camilo Soria. ¿Está inspirado en alguien real?

R.- Hay mucho perfil metido dentro de ese personaje. Supongo que tiene que ver con la preocupación de hacia dónde están yendo los medios y en qué nos estamos convirtiendo. Se supone que trabajamos para los lectores o la audiencia y cada vez hay más personajes, pseudoperiodistas y pseudomedios que trabajan para quienes trabajan. Esa deriva nos lleva a eso de toda la prensa es igual, como todos los sindicatos son iguales o todos los políticos son iguales. Pero no todos somos iguales. Además, cuando nos igualan, siempre se hace por abajo, por lo peor. Todos los que trabajamos en esto y nos lo tomamos en serio tenemos esa preocupación. No me río de la profesión, pero sin señalar a nadie, me gusta hacer una mínima reflexión acerca de este mundo nuestro y hacia dónde vamos.

¿Por qué se ignora en este país lo de la colza?

P.- Como periodista, ¿qué pregunta has echado en falta?

R.- En la novela sale el tema de la colza y nadie me pregunta por ello. Es algo que los españoles hemos olvidado absolutamente, salvo por un documental que se hizo hace un par de años, no hay nada. Mucho menos desde el punto de vista literario. ¿Por qué se ignora en este país lo de la colza? A mí me pilló, a mí me pilló con 13 o 14 años y era una paranoia absoluta. Aparte el escándalo que fue el juicio, cómo salieron de rositas, la condena posterior en el Supremo. Fue penoso para las víctimas.