La historia del crimen del siglo XX está poblada de figuras que, a través de la violencia, el carisma y la espectacularidad de sus actos, trascendieron la crónica negra para convertirse en leyendas populares. Dos ejemplos notables, aunque pertenecientes a contextos distintos, son Jacques Mesrine (Francia) y José Manuel Cifuentes, alias "El Panamá" (España). Mientras Mesrine se consolidó como el "Enemigo público número uno" en Francia y Canadá, "El Panamá" fue uno de los atracadores, extorsionistas y traficantes más temidos del Madrid de las décadas de los ochenta, los noventa y los dos mil. Aunque no sea tan conocido (al menos tan ampliamente como Mesrine), se trata de una figura compleja que operaba en la frontera entre la delincuencia organizada y la violencia callejera salvaje.
Jacques Mesrine (1936-1979) fue conocido como "el hombre de las mil caras" por su capacidad de disfrazarse durante sus golpes. Su carrera delictiva abarcó atracos a bancos, secuestros y asesinatos. Mesrine no era un criminal convencional; le gustaba la atención mediática y solía jactarse de sus actos, desafiando abiertamente a las autoridades francesas y canadienses (en Canadá vivió durante largas temporadas).
Su vida quedó definida por un constante "instinto de muerte" (título de su autobiografía, redactada entre 1973 y 1977, y publicada a principios de ese mismo año), que lo llevó a perpetrar actos violentos en diversos países, incluyendo España, Suiza y Estados Unidos. Pasó temporadas en Benidorm, donde conoció a una mujer española con quien se casó y tuvo varios hijos. Mesrine era famoso por su capacidad para fugarse de prisiones de alta seguridad, por tratar de sacar a compinches de tales lugares y por la violencia que ejercía siempre y cuando esta fuese propicia a sus intereses. Además de su célebre Instinto de muerte, libro que en 2008 fue convertido en una película protagonizada por Vincent Cassel, existe otra obra fascinante sobre su vida escrita por la periodista británica Carey Schofield: MESRINE - The Life and Death of a Supercrook (1980) (traducible como Mesrine. Vida y muerte de un súper caco), que yo sepa, nunca publicada en castellano.
Por su parte, José Manuel Cifuentes "El Panamá" (nacido en 1968 y que también cuenta con su propio libro, El Panamá. Vida de un fuera de la ley (2026), escrito por un servidor), recoge el testigo de la delincuencia quinqui durante la Transición y los años 80 para desarrollar una carrera criminal durante los noventa y los dos mil. Nacido en el barrio madrileño de San Blas, Cifuentes comenzó a delinquir siendo tan solo un adolescente, evolucionando de atracos a papelerías al tráfico de hachís y robos bancarios de alto riesgo. A diferencia del perfil más político o mediático de Mesrine, El Panamá era considerado un delincuente puro (cosa que, en el fondo, Mesrine también era), un "macarra" de barrio que se adaptó a la delincuencia organizada y al mundo del narcotráfico. En el mundo del hampa ha sido considerado como uno de los líderes criminales más temidos de su época, también entre otros delincuentes, habiéndose enemistado con grupos violentos como los célebres Miami; con quienes tuvo un tiroteo en la Peineta en 1997.
Tanto Mesrine como el Panamá comparten una trayectoria marcada por la violencia extrema y la audacia; ambos sobresalen por sus dotes de liderazgo y su dominancia frente a otros delincuentes. Sin embargo, existen diferencias significativas en su impacto cultural y sus motivaciones. A día de hoy Mesrine ocupa un lugar muy superior en el imaginario colectivo de Occidente, aunque nunca se sabe cuáles son los derroteros por los que el destino conduce la reputación de cada cual.
Por otro lado, podemos prestar atención a sus respectivos modus operandi: Mesrine era un delincuente internacional que cambiaba de identidad y país constantemente, especializado en secuestros de alto nivel y atracos sofisticados. "El Panamá" destacaba por su capacidad de adaptación: fue atracador, proveedor de hachís y sospechoso de haber cometido varios asesinatos. Por otro lado, Mesrine murió tiroteado por la policía en París en 1979 de modo ilegal y a traición (al igual que delincuentes asociados a la Gran depresión estadounidense como Bonnie and Clyde o Dillinger; todos ellos asesinados en 1934). Cifuentes, por su parte, tras décadas de actividad, continuó cometiendo robos incluso en años recientes, lo que subraya una adicción al crimen que lo mantuvo activo mucho más tiempo que a su par francés.
Para terminar diremos que, aunque operaron en diferentes épocas y contextos geográficos, Jacques Mesrine y "El Panamá" están unidos por el rastro sangriento de la violencia y el total y absoluto desafío a cualquier forma de autoridad. Ambos fueron considerados enemigos públicos, temidos por la policía y legendarios en sus respectivos mundos delictivos. Mientras el francés se convirtió en una figura mediática, el español representa la versión más cruda y salvaje de la delincuencia propia del soldado a pie de calle. Ambos, a su manera, transformaron sus vidas en un "instinto" de supervivencia (o quizá de muerte) para situarse más allá del bien y del mal, el universo que corresponde implícitamente al auténtico fuera de la ley.