El presidente de las Cortes Valencianas, Juan Cotino, se ha desmarcado de cualquier responsabilidad en los contratos adjudicados a la trama Gürtel por la visita del Papa Benedicto XVI en 2006, después de algunos testigos le haya apuntado en sus declaraciones ante el juez como el responsable de la organización de aquel evento, por el que la trama corrupta pudo ganar presuntamente alrededor de cuatro millones de euros.

Niega reuniones para la adjudicación
En declaraciones a los medios de comunicación tras participar en un fórum organizado por Unicef en las Cortes Valencianas, Cotino ha dicho que pudo “haber metido la pata” porque la mete “muchas veces”, pero “nunca he metido la mano ni en eso ni en nada".

Cotino ha negado que se produjeran reuniones en su despacho en Agricultura cuando era consejero sobre la organización de la visita del Papa a Valencia en 2006, en la que, asegura, trabajó como voluntario pero no tomó "ninguna decisión" sobre la adjudicación de contratos ni estaba en "ningún órgano" para hacerlo.

Un exresponsable de RTVV dice que ideó la colocación de las pantallas
Sin embargo, el responsable de RTVV en la visita del Papa, Lluís Sabater, declaró ante el juez Ceres, que Cotino fue quien ideó la colocación de las pantallas gigantes instaladas en las calles de Valencia que dieron lugar al contrato de 7,5 millones adjudicado al entramado Gürtel, informa el diario Levante.

"Lo decidía todo"
Según la declaración de otro de los testigos, Juan Selva, que era uno de los principales colaboradores de Cotino entonces, éste era el “que lo decidía todo”, dentro de un grupo de políticos que “lo manejaron todo”.

No le gustó la pinta de El Bigotes
Selva presentó su dimisión tras advertir a Juan Cotino de que aquello “olía mal”. Lo intuyó, según su declaración, cuando, después de pedir a empresas ofertas para la megafonía que se usaría para seguir la visita del Papa le informaron que se había adjudicado a Álvaro Pérez, El Bigotes, el cabecilla de la trama Gürtel en Valencia.

Selva explicó, según recoge El Mundo,  que Enrique Pérez Boada, entonces director del Instituto Valenciano de Finanzas y Miquel Domínguez, concejal del Ayuntamiento de Valencia, ambos muy próximos a Cotino, le encomendaron que se reuniera con Álvaro Pérez en el Mercado de Colón de Valencia. Según aseguró, no tiene un buen recuerdo de aquel encuentro: “Profesionalmente no tenía ningún conocimiento y con esa pinta, esos bigotes y esos zapatos no me atraía”. A Selva le habían explicado, según contó ante el juez, que Álvaro Pérez había llegado a Valencia de la mano de Francisco Camps.