El juez entiende que los hechos “presentan características que hacen presumir la posible existencia de una infracción penal y dispone abrir diligencias previas para llevar a cabo la investigación de los hechos, según El País.

Un delito de coacción
Por su parte, el fiscal Javier Rodrigo de Francia ha informado al juez de que los hechos denunciados pueden “revestir, en principio, caracteres de un delito de coacciones, si bien de la imprecisión de su relato y su confusa redacción” no puede determinarse que se cumplen todos los requisitos, por lo que pide que declaren las denunciantes.

Maniobras para que cambien sus testimonios
La denuncia contra el diario El Mundo proviene de dos testigos protegidos en el caso del 11-M, dos mujeres rumanas que declararon contra Jamal Zougam, condenado a 42.917 años por la matanza de Atocha. Fue presentada el 20 de marzo en la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia Nacional.

En la denuncia, ambas testigos hablan de “maniobras tendentes a influirles para desvirtuar sus propios testimonios” y “generar elementos que permitiesen continuar cuestionando la firmeza y conclusiones de la sentencia” del 11-M.

Una testigo implicó al subdirector del diario
Ambas mujeres denunciaron presiones y un interrogatorio por parte de los periodistas de El Mundo, que les prometieron trabajo y determinadas prebendas si retiraban su acusación contra Zougam. Una de las testigos, que implicó al vicedirector de ese periódico, Casimiro García Abadillo, declaró: “Si colaboro con ellos me ayuda, pero yo también le tengo que ayudar porque ellos creen que Zugam es inocente. Le digo que si para ayudarme con el piso yo tengo que decir lo que dice ellos, que no me ayude con nada”.