Pedro Sánchez no lo dudó. El presidente del Gobierno en funciones se vió obligado a sacar del velatorio de Alfredo Pérez Rubalcaba a un hombre que arrojó unos papeles frente al féretro del expresidente del Gobierno y que exigía hablar con el presidente, la ministra de Defensa o el director del Centro Nacional de Inteligencia.

Sánchez, que permanecía sentado en el interior de la capilla ardiente, se levantó rápidamente para tomar del brazo a este hombre y salir con él a una sala adyacente. Los familiares y amigos más cercanos de Rubalcaba contemplaban incrédulos la escena. 

A Sánchez le acompañó el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, y de la 'número dos' del partido, Adriana Lastra.

Según fuentes socialistas, a esta persona le afecta una cuestión judicial que quería compartir con el presidente, que le ha dedicado unos minutos. Todo ha terminado sin problemas y Sánchez regresó pasados unos minutos al velatorio.

Se trata de la única incidencia registrada en estos dos días de visitas abiertas a la ciudadanía en esta capilla ardiente en el Congreso, por la que han pasado miles de personas.

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