Horas después de que el pasado miércoles dimitiese Cristina Cifuentes, el Partido Popular se apresuró a pedir públicamente abrir “una etapa para pensar, respirar y poder tomar decisiones” respecto a una sucesión que se antoja complicado. 

De hecho, el coordinador general del PP, Fernando Martínez Maíllo, se ha negado a avanzar los nombres que se barajan para la candidatura a la investidura que debe hacerse antes de quince días. Al mismo tiempo ha advertido que será la dirección nacional del partido la que decida quién es el candidato y que en ningún caso se anunciará el nombre hasta después del 2 de mayo -fiesta de la Comunidad de Madrid-.

“Maíllo pide actuar con prudencia porque en Génova 13 son conscientes que si eligen a un candidato que esté vinculado con cualquier práctica poco ética, el partido entrará en un punto de no retorno”, explican a ELPLURAL.COM fuentes del Partido Popular conscientes de que “si se vuelve a errar y se falla en la sucesión de Cifuentes, será la muerte definitiva del PP en Madrid”.

Estas mismas fuentes reconocen que en Génova 13 se ha instalado un clima de ‘psicosis’ respecto a los dosieres que podrían circular de redacción en redacción. De ahí que esta semana la dirección nacional del PP parase en freno la designación de Ángel Garrido, actual presidente en funciones de la Comunidad de Madrid, como candidato a la investidura.

Y es que aunque en Génova 13 reconocen que no tienen ningún dato comprometido sobre el pasado de Garrido, aducen que tampoco consta lo contrario. En este sentido, desde la dirección del PP  insistían en declaraciones a el diario ‘El Mundo’ que tienen que extremar la precaución a la hora de elegir al sucesor, aunque sea para un año.

Ciertamente, entre el cúmulo de rumores sobre informaciones comprometedoras para los principales dirigentes del PP de Madrid se cita que una televisión tiene “material” contra Ángel Garrido. Pero el actual presidente en funciones no es el único al que le afectan estos rumores  sobre supuestos comportamientos oscuros en el pasado.

 “Lo que ocurre es que ya nadie se fía de nadie en el PP de Madrid”; lamentan fuentes del PP a este periódico.