Protesta de Greenpeace sobre el puente de San Pablo, en Cuenca, contra el cementerio nuclear.



El presidente del Gobierno de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha dado un puñetazo en la mesa del despacho de Mariano Rajoy recordándole que la construcción del basurero de residuos radiactivos proyectado por La Moncloa, el llamado Almacén Temporal Centralizado (ATC), pasa, sí o sí, por la aprobación del nuevo Ejecutivo autonómico salido de las urnas del pasado mes de mayo, donde María Dolores Cospedal, defensora acérrima de esta polémica instalación, no pudo mantener el poder en la comunidad autónoma. El líder socialista ha iniciado este martes los trámites para ampliar el espacio reconocido como Red Natura en la Laguna del Hito, en Cuenca, para pasar de mil a 25.000 hectáreas protegidas, que incluye los terrenos en los que se proyecta el citado ATC.

Una decisión eludiendo a  los técnicos
En este sentido, el consejero de Agricultura del Gobierno de Castilla-La Mancha, Francisco Martínez Arroyo, ha anunciado en rueda de prensa esta decisión del Consejo de Gobierno, que ha tomado después de que el Consejo de Seguridad Nuclear aprobara este lunes, “con límites y condiciones”, conceder la autorización previa de las obras de construcción del ATC de Villar de Cañas, sin esperar a los sondeos encargados por Enresa, que comenzarán en septiembre y que decidirán sobre la idoneidad de esos terrenos que sólo gustan al PP y a Cospedal. “No se entiende cómo se puede tomar una decisión cuando las pruebas de los técnicos no se han llevado a cabo”, ha subrayado el Portavoz del Ejecutivo castellano-manchego.

Plan de ordenación de recursos
La decisión de Emiliano García-Page implica que a partir de ahora el Gobierno regional debe elaborar un plan de ordenación de recursos naturales, por lo que desde este momento no se podrán “realizar actos que supongan una transformación sensible de la realidad física o biológica del entorno", ha detallado el consejero de Agricultura y Medio Ambiente en declaraciones recogidas por Efe. En caso de que se solicitara realizar alguna actuación en el entorno, como sería la construcción del ATC, el Gobierno regional tendría un plazo de noventa días para autorizar o denegar dicha construcción.

La respuesta de Rajoy
Así las cosas, la pelota se encuentra ahora en el tejado de Mariano Rajoy, a quien Cospedal está presionando desde hace meses para que se inicien las obras del basurero nuclear. Ahora bien, después del pulso de García-Page, al presidente del Gobierno sólo le queda una salida si persiste en construir el ATC en la localidad de Villar de Cañas, opción que quedó en cuarto lugar de las seis barajadas, y no es otra que su Gobierno declare  la obra “de interés nacional”, una situación que Fuensalida, sede del Ejecutivo castellano-manchego, confía  en que no se produzca ya que el proyecto del basurero  "tiene muchos condicionantes", ha señalado el consejero.

Todos en contra, salvo el PP y Cospedal
Con esta decisión, Emiliano García-Page demuestra que su Gobierno está para defender los intereses de Castilla-La Mancha, y no de particulares y empresas interesadas. Y no sólo eso, el líder socialista expresa, una vez más, su sensibilidad con los sectores y asociaciones (medio centenar aproximadamente) políticas, sindicales y naturalistas, que en una sola postura han unido durante estos añossus voces para oponerse a la controvertida construcción de este basurero, sólo apoyado por el alcalde “popular” de Villar de Cañas, por el PP y por María Dolores Cospedal, si bien la secretaria general cambió de opinión una vez alcanzada la Presidencia de Castilla-La Mancha, pasando del “no” inicial y contundente, a apoyar entusiastamente la instalación en esta localidad.



García-Page emula a su mentor Bono
Es curioso que García-Page haya tomado esta decisión justo el mismo mes, hace ahora 27 años, en el que José Bono, presidente entonces de Castilla-La Mancha, decidió parar los pies al mismísimo Felipe González, incontestable líder del PSOE y presidente del Gobierno, declarando parque natural Cabañeros, hoy el muy visitado parque nacional, en el que el Ministerio de Defensa tenía intención de instalar un campo de tiro para el Ejército del Aire. La declaración impidió que Narcís Serra, ministro de Defensa en 1988, convirtiera una de las fincas de bosque mediterráneo más importante de Europa en zona devastada por las bombas. Pero aquí no queda la coincidencia, la declaración de Bono afectó a 25.615 hectáreas de varios términos municipales, la de Page contempla 25.000 y también están inmersas las demarcaciones territoriales de varias localidades. Casualidades de la historia.