Que no hay una sola encuesta, tanto las serias como las menos rigurosas, que vaticinan un crecimiento enorme de la formación que lidera Albert Rivera, es indiscutible. Que parafraseando a Calderón de la Barca “la vida política son encuestas, y que encuestas, encuestas son”, no es menos dudoso. Que los naranjas han venido para quedarse, ser importantes y decisorios en el futuro político español comienza a ser un axioma preocupante para los partidos tradicionales. Y que las tendencias de auge y éxito futuro son tan grandes y positivas para ellos evidencia también que salvo catástrofes sociológicas de tales dimensiones que ni se contemplan, infieren que jugarán un papel relevante en el futuro inmediato y tocarán algo tan goloso como es el llamado poder real, el auténtico, ese que coge varas de mando, apoya sus aposentos en poltronas y sillones de gobierno, firma decretos, administra presupuestos y reparte subvenciones. 

Pero ocurre que a veces tendencias y comportamientos generales se rompen en particularismos locales, desiertos políticos por nula implantacion y singularidades territoriales. Y eso, salvo remedio y rectificación urgente, le ocurre a Ciudadanos en numerosos sitios de España. Algo que tiene poco reflejo en las encuestas muy centradas en Madrid o en la intención de voto en unas hipotéticas elecciones generales. Pero el primer enfrentamiento con las urnas, salvo las autonómicas andaluzas en marzo, serán unas municipales donde el partido de Rivera no lo tiene tan fácil.

Y es que Ciudadanos está encontrando dificultades para no solo formar futuras listas electorales a los ayuntamientos en pequeños e incluso medianos municipios, sino que ni tan siquiera tienen militantes y organización locales. Algo preocupante en España, el tercer país de la Unión Europea con más municipios y ayuntamientos con más de 8.100.

Dificultades para hacer listas en 7.000 municipios
Un dato que causa pavor a Ciudadanos porque de estos municipios, el 84% tiene menos de 5.000 habitantes y la posibilidad de encontrar militantes y confeccionar una lista es en su mayoría inviable. Se añade la circunstancia de que en esos casi 7.000 municipios la implantación del Partido Popular y el PSOE e incluso IU está consolidada y no da espacio para la formación liberal. 

Arribismo y chaqueteo

Otro factor “rural” en contra de la implantación de Ciudadanos en municipios pequeños es que el perfil del hipotético nuevo afiliado, que viene en muchos casos “rebotado” de otros partidos o con una ideología netamente contraria a la que profesa C,s, en un pueblo pequeño donde “todo el mundo se conoce” hace más compleja la adaptación al medio político que en las ciudades de mayor número de habitantes se esconde, es decir el arribismo en estos municipios se paga. Por tanto, y concluyendo, en el ámbito nacional el partido ahora de “subidón” demoscópico puede tener su primer gran golpe por sus escasísima implantación en muchísimos municipios pequeños que numéricamente son dígitos muy altos para cualquier partido que aspire a ser alternativa real de gobierno.

Hablar, adaptando a Neruda, de un posible Fulgor y Muerte demoscópico de Ciudadanos cuando lleguen los comicios locales sería exagerado, pero mantener que no es todo oro naranja lo que reluce en el partido es tan cierto como las crisis locales que atesoran y que de momento, siguen abiertas a un escaso año de las municipales. En la vida política, como en la otra, hay que tener mucho cuidado con las apariencias. Las cosas no siempre son lo que parecen, sino que hay que investigar un poco para llegar a captar cómo son realmente.

Al líder de C,s Andalucía le sale un competidor
El acercamiento al poder al menos a nivel opinión pública y también la publicada, está haciendo emerger a los liderazgos que permanecían ocultos. Es el caso de Andalucía donde al presidente regional del partido, Juan Marín, le ha salido un competidor interno que aspira a relevar del cargo al gaditano. Se trata de Luis Salvador, ex senador socialista por Granada hasta que a finales de 2013 abandonó el PSOE. Actualmente es diputado del Congreso por C's por la circunscripción de Granada. Ambos, Marín y Salvador, representan dos corrientes internas y que hasta el momento no han aflorado como tales pero que en breve saldrán a la luz. 

Madrid cuestiona al portavoz Ignacio Aguado
En Madrid al portavoz del grupo parlamentario de Ciudadanos en la Asamblea, Ignacio Aguado, le ha salvado la campana de la dimisión de Cifuentes. Existían distintos y activos movimientos para sustituirlo como próximo candidato. Tal vez la crisis del PP madrileño haya aparcado ese movimiento contestatario que puede resurgir en cualquier momento pues está activado y más que larvado.

Galicia, “territorio comanche” de Feijoó

En Galicia, Ciudadanos es un auténtico páramo donde obtuvo un sonoro fracaso en autonómicas sin llegar ni siquiera a obtener un acta de diputados. Como partido son un auténtico fiasco ya que de los pocos militantes que afiliaron, muchos optaron por la senda del abandono. Ahora C,s han puesto en marcha la operación “Guerra”. Se trata de a través de la captación del  ex consejero de Economía del primer Gobierno de  Núñez Feijóo, Javier Guerra, atraer cuadros y afiliados del PP. Una operación que se valora y se necesita tanto que no solo es bendecida por la sede nacional de los naranjas sino que está coordinada por el propio Fran Hervías, secretario nacional de Organización. Ello les permitiría hacer organización y listas municipales en parroquias y municipios donde ahora son irrelevantes.


En Valencia fugas y el grupo parlamentario hecho añicos
Y en el ránking de las divisiones internas de Ciudadanos se halla la Comunidad Valenciana.
​ Allí la crisis es más que latente. Tanto que desembocó en el abandono del partido del portavoz de Ciudadanos y otros tres diputados autonómicos integrados en el grupo de no adscritos. Alegaron para darse de baja el abandono de los principios socialdemócratas y el funcionamiento interno de la formación en la que existe "un sistema de Gestapo" para controlar las opiniones. El goteo de salidas del partido ha provocado ya la marcha de numerosos cargos públicos y afiliados.

“Lo mejor de cada casa”

Ejemplos de que a C,s le es indistinta la ideología -tal vez porque no la tenga o le dé igual la amalgama que logre con tal de confeccionar listas y conseguir poder- es que además del caso de Jaén con militantes y cargos del PP “adoptados y adaptados” en Tenerife, Carlos Garcinuño, ex concejal de Urbanismo con el PP, ahora es naranja; en Baleares “caminan por otra senda” del “entrismo” pero en este caso hacia el PSOE al fichar a quien fuera secretario de Estado en varios ministerios de Zapatero e ideólogo socialista, Joan Mesquida. En Canarias han reclutado para sus filas a un ex concejal popular de Tenerife y en Cáceres han atraído a su casa “común” a distintos cuadros del PP. “Bienvenidos al club" a ese club del que Groucho Marx dijo que “nunca pertenecería si se admitiera como socio a alguien como yo”. Aunque también sería aplicable a la hora de la captación hacia C,s a cuadros de otras formaciones la frase también grouchomarxiana que “si no le gustan mis principios tengo otros”… o como diría Serrat, con fina ironía, al final en Ciudadanos terminarán “lo mejor de cada casa”.

Y la crisis baja a las provincias

Un ejemplo claro de crisis territoriales es Ciudadanos en Málaga. Aunque las predicciones de futuro hablan de unos buenos resultados en Málaga capital y en determinadas localidades como Mijas - en esta última localidad tienen alcalde aunque fueron la tercera fuerza política-, esos futuribles optimistas son árboles que impiden ver la otra parte del bosque “ciudadano”. Hay otro lado de ese frondoso bosque de Sherwood donde los miembros del partido, más que las tiernas ardillas que el portavoz de la capital, Juan Cassá, ha prometido traer a la capital si es alcalde, aparentan ser furiosos hurones por su agresividad e incapacidad para ser adiestrados en la vida interna y normal de los funcionamientos de los partidos. Posiblemente esos aparentes reinos de taifas oranges se deba a que aun no ha surgido un auténtico Robin de Locksley que ponga orden y mando en las agrupaciones territoriales de la provincia, algo tal vez comprensible por la bisoñez de muchos de sus cuadros. Lo cierto es que nadie sabe quien manda y dirige el partido a nivel provincial.

Torremolinos, C,s y Vox
Y eso hace que en la provincia se den casos como el de Torremolinos donde tras emerger con poderío con cuatro concejales en las anteriores elecciones, hoy un concejal está en el grupo de los no adscritos, algunos de sus ediles casi ni se hablan y la portavoz oficialista ha sido relevada del cargo. Un edil expulsado por un tema menor comparado con otro sucedido allí mismo anda en la tarea de conformar una próxima candidatura municipal de VOX.

En Vélez-Málaga, Ciudadanos logró entrar en el Consistorio con un acta de concejal. El edil posteriormente multado por superar en un control la tasa de alcohol se vio obligado a dimitir y hoy es miembro no adscrito y con activa delegación municipal. Pero caso más grave se da  Benalmádena. Allí C,s logró entrar con fuerza en el Ayuntamiento con un diez por ciento de los votos y tres concejales. Al poco tiempo nada de ese grupo le queda. El portavoz fue expulsado del partido y los otros dos concejales se dieron de baja por pactar y formar parte de un gobierno progresista. Los tres ex concejales naranjas hoy hacen política municipal desde dentro, al margen de Ciudadanos y pensando en formar su propia lista municipal para 2019. Un mal trago para C's y una posible sangría y fraccionamiento de voto centrista y conservador.

En Rincón de la Victoria la crisis también les llegó pronto. Un toma y daca por una cuestión administrativa por la reivindicación notarial de quien fue el concejal al que le pertenece la representación legal de la formación, hizo que un edil se fuera al grupo de los no adscritos. Hoy ese edil labora y se reúne para tener lista propia en otra formación distinta. Los otros dos, los que quedan en Ciudadanos, pasaron de apoyar al gobierno anterior de la socialista Encarnación Anaya a respaldar la moción de censura que ha llevado de nuevo a la alcaldía a un alcalde del PP.

Nerja, astracanada absoluta

En esta localidad axárquica Ciudadanos obtuvo un buen resultado con dos concejalas. Los intentos de apoyar al PP en una moción de censura para quitarle la vara de mando a la socialista Rosa Arrabal crearon una grave fisura interna. La que entonces era portavoz de C's y había sido la candidata a la alcaldía no respaldó esta operación impulsada por un sector del partido en la provincia. La otra concejala si era muy fan de la moción, del PP y de llevar al ex alcalde del PP -con veinte años de regidor -de nuevo a la alcaldía. Eso provocó que la portavoz abandonara el partido cinco minutos antes de su expulsión tras abrirle un expediente disciplinario. Hoy Ciudadanos solo tiene esa concejala y la otra edil recibe ofertas sugerentes de ser cabeza de lista en una candidatura independiente.

Más allá de esas crisis locales se sabe que hay miembros de C's que participan en la Plataforma "Ahora", impulsada por Gorka Maneiro, Fernando Savater o Carolina Punset, relevantes activistas anteriores de UPyD y Ciudadanos. 

Esa es la realidad de Ciudadanos en algunas poblaciones muy importantes de la provincia de Málaga. Pero también lo es en otras provincias como Almería. Y el reseñado problema en municipios rurales es extensivo a toda España. Por tanto, no es todo oro naranja lo que reluce. Hay riesgo de que un partido nuevo que ahora lidera muchas encuestas pueda fracasar en su intento de aumentar su representatividad municipal desafiando a la lógica demoscópica nacional y a los días de vino y rosas que ahora vive.

En el bosque de naranjos de Sherwood un osado Robin de Locksley puede darse de bruces con la realidad que no es la de los sondeos … y no precisamente para embriagarse con el aroma del sugestivo azahar: “Not all that glisters is gold”.