El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha asegurado este martes que “los días de inmigración irregular hacia Europa han terminado”, tras pactar una declaración con los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintiocho en la que se comprometen a colaborar con Turquía para rebajar los flujos hacia la UE.

Aunque parezca que no, Tusk se está refiriendo a los miles de refugiados, aunque los llame inmigrantes ilegales, que intentan llegar a Europa huyendo de la guerra. Después de negociaciones hasta altas horas de la madrugada entre la Unión Europea y Turquía, se llegó a un acuerdo, que algunos ya han calificado como ilegal, para devolver a los ‘inmigrantes’.

Expulsión total

El acuerdo con Turquía recoge que este país se compromete a aceptar la devolución de “todos los inmigrantes irregulares que crucen desde Turquía a las islas griegas siempre que la UE se haga cargo de los costes” de repatriación, según la declaración conjunta de los mandatarios europeos. Por cada sirio que readmita Turquía desde las islas griegas, otro sirio será reubicado desde Turquía a los Estados miembros de los UE.

Lo que gana Ankara con el acuerdo es que la Unión acelere la liberalización de visados para turcos, se desembolse más dinero y se abran cinco capítulos en las negociaciones para la adhesión.

¿Soluciona algo?

Directamente no. El acuerdo, dejando aparte si es legal o no, es entre la Unión Europea y Turquía, no entre los miembros de la Unión, entre los que no se han puesto de acuerdo para repartir los refugiados. Sólo 497 personas de un total de 160.000 contabilizadas han sido reubicadas en Europa.

Dudas por su legalidad

Ya en la rueda de prensa posterior al acuerdo, uno de los periodistas vio que había dudas de la legalidad del acuerdo, al expulsar masivamente a solicitantes de asilo.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quiso aclarar que la normativa europea sobre procedimientos de asilo abre la puerta a soluciones de este tipo, en las que un Estado miembro puede rechazar estudiar una petición de asilo si considera que el país no comunitario al que se deriva el caso es un país seguro, como es el caso de Turquía para Grecia.

Pero las dudas no se aclararon y el acuerdo choca directamente con, por poner algún ejemplo, la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Estatuto del Refugiado de la Convención de Ginebra, que impide las deportaciones masivas, el Convenio Europeo de Derechos Humanos o la Carta de Derechos Fundamentales de la UE.

 “Inhumano”

Una de las voces más críticas con el acuerdo ha sido la organización Amnistía Internacional que no ha dudado en calificar el acuerdo de “inhumano” y de contener “defectos morales y legales”.

La organización ha dicho en un comunicado que la “preocupación persistente” por enviar a la gente de vuelta a Turquía en vez de “hacer esfuerzos incondicionales sobre la reubicación” y ofrecer otras formas seguras y legales para Europa, muestra una actitud “alarmante y miope”.

Los líderes de la UE y de Turquía han incurrido en “un regateo apartado de los derechos y la dignidad de algunas de las personas más vulnerables del mundo”, denunció la directora de AI en las instituciones europeas, Iverna McGowan.

Sobre las explicaciones de Junker, AI considera que Turquía no puede ser considerado como “país seguro”, debido al tratamiento a los migrantes y refugiados, ya que “ha devuelto a refugiados a Siria” y “no cuenta con un sistema de asilo en pleno funcionamiento”.

Disculpas a los refugiados

Desde el Parlamento Europeo también están saliendo duras críticas al acuerdo. El diputado de Unió Democràtica de Catalunya, Francesc Gambús, por ejemplo, ha exigido a Donald Tusk, que “se disculpe” con los refugiados.

En un artículo en su blog, ha recriminado a Tusk, a quien "nadie ha escogido" en las urnas, que "gritase a los refugiados" para advertirles de que "no tengan la pretensión de venir a Europa", en "una especie de 'no pasarán' versión 2016".

Gambús ha añadido que el representante de los Estados miembros de la Unión Europea "sólo sabe reaccionar avisando a los refugiados de que no vengan": "Algún día a los refugiados les reprocharemos incluso la misma guerra", ha ironizado.

Una oportunidad perdida

En las redes sociales también han sido muchas las voces que se han alzado en contra del acuerdo y señalando directamente que es un fracaso más del proyecto europeo. Se señala, entre otras cosas, que el continente se vacía de derechos y se pierde una gran oportunidad de recibir a profesionales altamente cualificados y jóvenes en países envejecidos.

La Unión Europea, con este acuerdo, vuelve a dilapidar los valores por los que nació y olvida que, una vez, los europeos también fueron refugiados. “Unidos en la diversidad”, el lema de la Unión que hoy por hoy solo inspira un sueño cada vez más lejano.