Las voces que antes eran susurros se van elevando ante los casos de corrupción que acorralan al partido. Dirigentes 'populares' han reclamado en las últimas horas medidas contra los escándalos. Uno de ellos es Javier Maroto, vicesecretario de la formación quien en declaraciones a RNE ha asegurado que “hasta aquí hemos llegado, caiga quien caiga”, tras reconocer que “se han tolerado conductas absolutamente intolerables e inadmisibles”.

El ex alcalde de Vitoria ha llegado a subrayar en relación con los últimos casos de corrupción conocidos que “mientras algunos nos estábamos jugando el tipo en el País Vasco, otros contaban billetes”. Ante esto ha abogado por la necesidad de “depurar” y “limpiar” de las manzanas podridas a todos los partidos.

No ha sido el único. También la vicesecretaria de Estudios y Programas de la formación, Andrea Levy, ha ahondado en el asunto indicando que espera y desea que se depuren todas las responsabilidades políticas y orgánicas que puedan afectar al PP en materia de corrupción.

Maroto, condenado
Lo más curioso de todo esto es que uno de los que hace la petición, Javier Maroto, podría ser 'borrado' de las filas populares siguiendo sus propios argumentos. No hay que olvidar que él, junto con el ahora ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, han sido condenados, tal y como informó ELPLURAL.COM por el Tribunal de Cuentas a pagar 496.000 euros como responsables de irregularidades contables. En concreto, el órgano consideró que se había producido un arriendo irregular de una serie de locales en el centro de la capital vasca. Por entonces, el ahora ministro era el alcalde de Vitoria y el actual número 4 del PP edil de Hacienda.

La tortilla gigante
Pero hay más. Javier Maroto, ya al frente de la alcaldía, se vio envuelto en otro asunto espinoso, a propósito de una tortilla gigante. En concreto, el dirigente 'popular' dio el visto bueno con dinero público al intento de que su ciudad entrara en el libro Guinness de los récords con la tortilla más grande jamás hecha, pero lo hizo a sabiendas de que era imposible su consecución.

El motivo por el que se conoció el truco fueron unos correos electrónicos en los que se dejaba claro antes del 'evento' que era imposible lograrlo, algo de lo que estaba al tanto el propio Maroto. Y claro, el intento trucado provocó un agujero de dinero público en las arcas municipales.

Una boda sospechosa
Otro de los episodios irregulares en los que se ha visto implicado tienen que ver con su boda, en septiembre del año pasado. El enlace provocó cierta polémica ante la idoneidad o no de la asistencia del presidente del Gobierno y de un partido en una boda gay cuando su formación se ha venido mostrando beligerante contra este tipo matrimonios. Sin embargo, la controversia que afectaba de forma directa a Javier Maroto tenía que ver con el día y hora elegida para la unión, y que el dirigente del PP se saltó a la torera.

En definitiva, parece que las cabezas visibles del Partido Popular que tratan de vender una regeneración política y una mano dura implacable contra la corrupción, olvidan su propia historia reciente. Javier Maroto hace realidad el refrán de "en casa del herrero, cuchillo de palo".