El pasado martes 28 de enero, Isabel Díaz Ayuso celebró su 22º Consejo de Gobierno desde que fuera nombrada presidenta de la Comunidad de Madrid. Según la referencia que se publica en su web oficial los temas tratados fueron meramente administrativos, limitándose los titulares de cuatro Consejerías a informar a sus colegas sobre asuntos de su competencia y tramitar un cese de alto cargo y de paso nombrar a su sustituto. Es decir, quitarse de en medio a Elsa Martín Olsen como Comisionada del Gobierno de Bienestar Animal y nombrar en su lugar a un genovés farmaceútico de pura cepa, Pablo Altozano Soler, exalcalde de Miraflores de la Sierra. 

Y es que si exceptuamos los primeros ocho Consejos de Gobierno en el que se aprobaron las estructuras organizativas y se reubicaron a más de 140 Altos Cargos, la actividad del Gobierno de Coalición se ha caracterizado por mucho ruido mediático, mucha promoción y muy poco trabajo. Es decir, no han pegado palo al agua. Eso sí, por lo bajini, han tenido tiempo para nombrar a 240 colaboradores eventuales (asesores, personal de apoyo, secretarias y conductores de los Consejeros) y estrenar la medalla de oro de la Región para Juan Guaidó, del que se desconocía hasta ese momento sus vínculos con la Comunidad. 

Como prueba del sosegado ritmo que arrastra Díaz Ayuso no está de más recordar que en más de siete meses solo ha sido capaz de remitir a la Asamblea de Madrid un proyecto de ley que tras ser registrado en la cámara autonómica ha pasado  a mejor vida por las desavenencias con sus socios de bancada, los ultraderechistas, xenófobos y franquistas de Vox. 

A falta de iniciativas legislativas, sus esfuerzos se han orientado a convertir a la administración regional en una gran Delegación de Prensa y Propaganda rodeándose de decenas de periodistas militantes que, a cargo del contribuyente, se dedican en cuerpo y alma a engrandecer a la nueva lideresa Ayuso, que por el momento puede disfrutar de no estar siendo investigadaa diferencia de sus predecesores : AguirreGonzález Cifuentes. No le ponen limite alguno aunque algunos de ellos sean conscientes que donde "no hay poco se puede sacar". 

Y es en este ambiente de inactividad gubernamental y de propaganda institucional donde hay que enmarcar la entrada por la puerta grande en la Casa de Correos de Miguel Ángel Rodríguez, un personaje de una catadura moral y ética ciertamente discutibles. Los más interesados en sus andanzas podéis pinchar en este enlace. Su nombramiento como Jefe de Gabinete de Ayuso, con el desaire añadido que esta decisión supone para su Vicepresidente y socio de Gobierno, formaliza una relación contractual que se financia a cargo del erario público y que desde hace un tiempo se dice que venía informalmente desarrollándose a través de oscuros despachos cuyas minutas encubiertas dejarían boquiabiertos a más de uno.

Pero además de formalizar relaciones, Ayuso está convencida que con su nombramiento se reactivará su discurso simple y ramplón para intentar así recuperar a decenas de miles de sus exelectores más conservadores que se han pasado papeleta en mano a Vox. 

Para eso le ha fichado, aunque no solo. No es ningún secreto la tendencia del nuevo jefe de gabinete a utilizar todo tipo de listas negras y armas poco convencionales para “convencer” al disidente. Su trayectoria en épocas pasadas lo ilustran sin lugar a dudas. De hecho, mientras ha ejercido de asesor en la sombra de la entonces candidata, más de un periodista ha sido testigo directo de cómo se las gasta semejante individuo.

Pero volvamos a la inactividad de su equipo y a los acuerdos que se han tomado en esos 22 Consejos hasta ahora celebrados más el que informalmente se celebró clandestinamente a las afueras de Madrid

Si exceptuamos el del 19 de noviembre, donde a bombo y platillo Ayuso anunciaba la remisión a la Asamblea de Madrid  del “Proyecto de Ley de Deducciones de la  Comunidad de Madrid en el Impuesto sobre la Renta de las Personas  Físicas”, el resto han estado presididos por un café y una presidenta que nadie logra aún entender cómo ha podido llegar hasta aquí, máxime cuando es de dominio público que su penuria cultural y escasez formativa la inhabilitaría para ocupar un puesto de tan alta responsabilidad. 

Y es por ello por lo que los Consejos de Gobierno son una plataforma más de propaganda que de no haberse celebrado no hubieran tenido repercusión alguna para el ciudadano. Aquí se puede consultar uno de ellos donde en media cuartilla se resumen los asuntos tratados. A saber los siguientes:

Consejería de Hacienda y Función Pública:

• Decreto por el que se adaptan las Intervenciones Delegadas al número y denominación de las Consejerías de la Comunidad de Madrid.
• Acuerdo por el que se dispone la realización de operaciones de financiación para el año 2020.

Consejería de Sanidad:

• Informe relativo a la solicitud del dictamen de la Comisión Jurídica Asesora de la Comunidad de Madrid sobre el proyecto de Decreto del Consejo de Gobierno por el que se modifica el Decreto 124/1997, de 9 de octubre, por el que se aprueba el Reglamento de Sanidad Mortuoria.  

Como el lector puede comprobar, son asuntos que podían haberse dejado para el siguiente Consejo que tampoco iba especialmente cargado y de paso ahorrarse el contribuyente los miles de euros que se gastan en logística para poder reunirse en la Puerta del Sol.

Acabamos como empezamos. La lideresa Díaz Ayuso, tras presidir 22 Consejos de Gobierno, continúa tan indocumentada y escasamente productiva como el primer día que Pablo Casado decidió colocarla encabezando la lista electoral a la CM. Es lo que tiene cuando solo se apuesta por los amigotes donde el mérito y la capacidad son elementos prescindibles.